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9 de enero de 2019
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Una enseñanza para todos

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Más allá de la presión de los movimientos que ponen reparos a la libertad de culto, y que suelen rozar el extremismo, la decisión del gobierno escolar de prohibir celebraciones religiosas en las escuelas viene a echar un manto de claridad y coherencia a lo que disponen las leyes con relación al Estado laico. Y, también, debe ser el norte y servir de ejemplo para que el hecho aúlico se desarrolle sin intervenciones políticas e ideológicas plagadas de fanatismos. Está claro que la postura oficial no significa que la educación impartida vaya en contra de ciertos valores eclesiásticos o que se incline por una postura atea, sino que establece un criterio de neutralidad en base, también, de la multiplicidad de credos, independientemente de la costumbre que pueda existir en un sitio particular, como reclama el Obispado de San Rafael. Por tal motivo, la decisión tomada es una enseñanza para todos, de inclusión, respeto y abarcadora.

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