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12 de julio de 2019
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Una campaña sofisticada para una elección compleja y anómala

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Las inminentes elecciones a las que se enfrentan las dos principales fuerzas políticas se les presentan inciertas en todo sentido. El oficialismo mejoró su posición desde que el Banco Central logró calmar el dólar.

El banco de inversión Morgan Stanley develó un extraño y sorpresivo análisis de tipo electoral para Argentina del que dio cuenta El Cronista. Luego de analizar una serie de búsquedas específicas de los argentinos relacionadas con las finanzas, el estado de la crisis y cómo y dónde tramitar las visas para radicarse en Estados Unidos, llegó a la conclusión de que, si los ciudadanos de este país dejaran de introducir en el motor de búsqueda mundial Google la palabra dólar, mejorarían las chances de reelección de Mauricio Macri.

Los especialistas de Morgan Stanley aseveraron que desde que el Banco Central del país logró calmar la cotización de la divisa norteamericana, el índice de confianza sobre el Gobierno se recuperó 15 por ciento, alcanzado el rango de 1,86. Y seguidamente agregaron que, de llegar a 2,1, ese indicador se estaría ubicando en el mismo nivel que les permitió, en el pasado reciente a las administraciones anteriores a Macri, es decir a las de Néstor y de Cristina, lograr el objetivo de la reelección.

Las inminentes elecciones a las que se enfrentan las dos principales fuerzas políticas, las únicas en las que quedará retenido el poder tras el resultado, se les presentan inciertas en todo sentido. Las encuestadoras que trabajan sobre el terreno y sobre el humor social desde meses atrás coinciden, con matices, no sólo en la extremada polarización como está dicho, sino en un resultado cerrado y de marcado empate técnico. Todas, también, llegan a la conclusión de que las PASO de agosto determinan, al menos hasta ahora, una ventaja de cuatro o cinco puntos a favor de Alberto Fernández/Cristina Fernández por sobre Mauricio Macri/Miguel Ángel Pichetto, con Alberto Fernández sobrepasando levemente el umbral del 40 por ciento.

La paridad que encuentran las consultoras de opinión reflejan que el oficialismo ha logrado mejorar su situación electoral desde que el dólar dejó de moverse y por la incidencia que ha tenido en buena parte de la población de los sectores medios el cobro del aguinaldo y la entrada en vigencia de los últimos acuerdos paritarios que alcanzaron los sindicatos. Pero, también está claro que han sido beneficios que no llegaron a todos y que los millones de argentinos sumidos en la pobreza, y que dependen en gran medida de la asistencia social, siguen moviéndose sobre un camino tenebroso, incierto y extremadamente doloroso. Porque a ellos, está claro, no les ha llegado ese calor del veranito del que hablan los economistas. Y la incidencia que tiene la clase media en las elecciones y su percepción sobre el presente que está viviendo explica muchas veces un resultado electoral que, para otros tantos millones, como está dicho, resulta incomprensible. Pero, así parece ser: son los sectores medios los que terminan condenando o exculpando y beneficiando a los gobiernos, de cualquier signo político.

El gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba resultó ser uno de los oradores que tuvo el acto de inicio de la campaña del oficialismo, el miércoles en Parque Norte, y habló, a grandes rasgos, de la tamaña empresa que tiene por delante el oficialismo para retener el gobierno. Allí se congregaron unos 300 candidatos y funcionarios del Ejecutivo nacional y de las provincias. Entre ellos, Alfredo Cornejo, que, en su doble rol de gobernador y presidente de la UCR nacional, cuando le llegó el turno de hablar resultó ser uno de las más duros y críticos de la oposición kirchnerista que amenaza con romperle el sueño de la reelección a Macri. Sin embargo, Durán Barba develó radiográficamente, de acuerdo con su propio laboratorio, cómo se estaría repartiendo el electorado ante una prueba que calificó de “anómala”, “compleja” y “difícil de resolver”, de acuerdo con lo que reconstruyó el diario La Nación. Para el experto, es inútil que el oficialismo se concentre en los fanáticos porque no existe ahí nada para sacar de ganancia. Lo mismo le ocurre a la oposición, porque tanto unos como otros los tienen. Pero sí habló del voto “difícil”, aquel que se inclinará llegado el caso de la decisión final, quizás en el balotaje si ocurriera, por el candidato que le cierre la puerta a quien definitivamente no quiere en el poder.

Tanto Macri como Cristina, secundando a Alberto Fernández, cosechan en partes desiguales una buena porción de ese voto difícil. El oficialismo se esperanza en que los índices económicos sigan mejorando para seducir a esa categoría de electores. Durán Barba sostiene que Macri tiene más voto difícil para trabajar en la previa de las elecciones que el que posee Cristina, lo que lleva implícito –intentó alentar a su platea–, una oportunidad de oro que semanas atrás ni siquiera aparecía en los sondeos, pero altamente condicionada al humor económico.

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