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14 de marzo de 2007
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Un viejo Rocky vuelve al ring

A los sesenta años, Sylvester Stallone regresa con la sexta parte de la saga

    Sylvester Stallone (60 años) recupera el personaje del boxeador Rocky Balboa, treinta años después, en una cinta homónima que llega mañana a los cines de la provincia con una gran carga polémica, ya que, a poco de ser estrenada en el mundo, su director y protagonista fue acusado de introducir sustancias tóxicas en Australia, país al que acudía para presentar el largometraje.

    MÁS QUE UN FILME, UNA CARTA DE AMOR. Esta nueva entrega muestra a un hombre más leal, quien recibe muchos golpes y se despide de sus seguidores con una especie de carta de amor. De este modo definió Stallone su resurrección cinematográfica durante la presentación de la película en España.

    Rocky Balboa es la sexta parte de la saga, treinta años después de que el actor encarnó por primera vez al famoso púgil en el filme que se llevó el Oscar a mejor película en 1976, además de la estatuilla al montaje y la dirección para John G. Avildsen, quien también dirigió la quinta parte.

    “Tenía mucho miedo de fracasar, miedo de decepcionar a los seguidores después de tanto tiempo”, afirmó Stallone. Y es que Rocky Balboa supone también una especie de biografía en la que el actor quería expresar lo que se siente al llegar a los sesenta años y demostrar cómo la gente mayor recibe cada vez menos oportunidades.

    EL ETERNO LUCHADOR.
El protagonista de esta producción ha tenido una vida personal y una carrera marcada por títulos de éxito como Demolition man, Rambo o Juez Dredd, pero en los últimos años, debido a la escasa repercusión de filmes como Driven, D-Tox y Get carter, ha sido relegado a papeles secundarios en largometrajes como Taxi 3 y Spy kids 3.

    Con este bagaje de experiencias cinematográficas a cuestas, Stallone decidió volver a escribir sobre las aventuras del popular boxeador y ponerse detrás de las cámaras para recordar cómo hace 30 años Rocky Balboa trabajaba para un villano de poca monta en el sur de Filadelfia, hasta que la vida le ofreció la oportunidad de enfrentarse en el cuadrilátero contra el campeón del mundo, Apollo Creed, y convertirse en el mejor.

    Ahora, Rocky vuelve a estar solo y cuenta sus viejas aventuras a los clientes del restorán que lleva el nombre de su fallecida esposa, mientras que su hijo, al que da vida el actor Milo Ventimiglia, no le hace mucho caso. Su cuerpo ya no es el de hace 30 años ni tiene esa mente salvaje que lo llevó a ser campeón del mundo, ya que el tiempo y los golpes lo han hecho más humilde, aunque en su corazón todavía vive un luchador dispuesto a triunfar en el cuadrilátero y enfrentarse al actual campeón de pesos pesados, Mason La Línea Dixon, con la idea de “llevar al personaje a un final más noble”.

    EN APUROS. La cinta dirigida por el actor llega a los cine de Mendoza con una polémica de fondo. El actor estadounidense fue acusado formalmente de intentar introducir hormonas de crecimiento en Australia durante su estancia en el país para presentar Rocky Balboa.

    Stallone llevaba en su equipaje una abultada carga de somatropina, hormona sintética prohibida en Australia, cuando visitó Sydney en febrero, según la acusación presentada por el departamento de Aduana ante el magistrado David Heilpern, del tribunal local de Downing Centre. Heilpern concedió al abogado de Stallone, Robert Todd, el aplazamiento del caso después de que la defensa pidiera más tiempo para acumular pruebas a su favor.

    La estrella cinematográfica no tendrá que comparecer personalmente en el juicio, previsto para el 24 de abril, ya que lo hará mediante representación legal. Sobre esta situación, el creador de la saga de Rocky también quiso dar su opinión y aseguró a su llegada a Australia que no llevaba productos prohibidos como “medicinas, armas de fuego, esteroides, ni drogas ilegales”.

    Pese a las declaraciones del artista, lo cierto es que la causa podría revestir cierta gravedad, según los australianos, y Stallone podría ser condenado a una multa máxima de 17.000 dólares, en caso de ser declarado culpable.

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