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29 de noviembre de 2018
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Un país muy, pero muy difícil

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La cumbre del G20 en Argentina es apenas un gesto en medio de tensiones políticas internas. Que los principales líderes mundiales se reúnan aquí puede tomarse como algo casual y que no influirá en la vida institucional, social y económica.
Es un momento complejo, en un país que está atravesando una etapa delicada en materia de confianza. La moneda nacional está débil, el dólar no termina nunca de estabilizarse, el riesgo país no da sus mejores índices y los mercados buscan el permanente equilibrio fabricado por tasas de interés que mantienen a raya a la moneda estadounidense pero cortan cualquier chance de financiamiento para quienes busquen hacer inversiones.
A eso se suma la seguidilla de promesas incumplidas por parte del presidente, lo cual pone en duda sus aspiraciones para un período más de gobierno y catapulta con sus propios errores a un kirchnerismo que espanta a quienes pensaron que esos 12 años habían quedado atrás.
Todo, en una sola postal: el micro con jugadores que fue apedreado y la sensación de que en Argentina cada vez es más difícil hacer algo bien.

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