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27 de noviembre de 2019
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Opinión

Un no tan disparatado plan del PJ para jubilar a Cornejo

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El peronismo le ofrece la reforma de la Constitución a Suarez, con su propia reelección, para evitar una posible vuelta de Cornejo en el 2023, como ya se lo imaginan.

Entre buena parte de la dirigencia del peronismo provincial, una inmensa mayoría, según se cree, se alimenta un sueño por el que se daría la vida para que fuese realidad: se trata de ver a un Alfredo Cornejo masticando el polvo de las derrotas, sepultado eternamente en los confines del infierno, si en caso existiese, e inmovilizado políticamente para siempre.

Quienes por estos días merodean los cafés, matando el tiempo y esperando, con algo de impaciencia, hay que decirlo, el desarrollo de los acontecimientos políticos de importancia o de mediano impacto, que todavía quedan por definirse, se entretienen con las versiones que se van filtrando de los encuentros que el electo gobernador Rodolfo Suarez está manteniendo con los referentes del peronismo, con los que responden al sector del kirchnerismo que comanda Anabel Fernández Sagasti, y con los de los intendentes. Los contactos han sido personales, como aquel de quince días atrás en la residencia de la provincia, o bien, telefónicos. Pero en todos ha prevalecido, afirman, la buena onda, el buen diálogo y una llamativa predisposición, inesperada algún tiempo atrás, de parte del peronismo, para acordar con quien gobernará la provincia desde el 9 de diciembre en adelante.

Como ya se ha dicho en esta columna, el estilo que impuso Cornejo para relacionarse con toda la oposición dejó al PJ de cama, golpeado y confundido. Tanto, que nunca pudo recomponerse luego de aquella primera derrota de medio término que le infringió el radicalismo de Cornejo durante la administración de Francisco Paco Pérez. De ahí en más y hasta nuestros tiempos, las palizas electorales que recibió el peronismo han tenido muchas explicaciones, como está claro para cualquiera; pero, para sus dirigentes, desde los más encumbrados hasta los menos, la causa principal ha sido un Cornejo que, como líder del radicalismo que le terminó arrebatando el poder en el 2015, acertó en la estrategia de poner al peronismo en las antípodas de los intereses de la sociedad, como el mal de todos sus pesares y, según dicen, se trata de un asunto que todavía lo persigue como un ánima en pena, del que no se puede despegar.

En eso andan y, como está dicho, les dan crédito a muchas versiones. Una de ellas, quizás la más extendida y osada, da cuenta de que con Suarez ha comenzado el análisis de un proceso de reforma de la Constitución de la provincia, tomando como excusa aquella idea que lanzó el sucesor de Cornejo para unificar las cámaras de Senadores y de Diputados de la Legislatura provincial. Los peronistas sostienen que tanto Anabel Fernández como los intendentes le han adelantado el voto favorable de todo el PJ a una reforma integral de la Constitución, incluyendo la reelección del gobernador.

Lo de la reforma constitucional es uno de los asuntos que siempre aparecen en los inicios de una nueva gestión. También en la que se prepara para asumir Suarez, claro está. La diferencia es que tanto el nuevo gobernador como sus más cercanos se exasperan de lo lindo, casi de manera extraordinaria, hay que decirlo, también, cuando el tema se escribe entre los objetivos de lo que viene. “No es una prioridad, en absoluto”, ha destacado, varias veces, Suarez, y quien será su ministro de Gobierno, Víctor Ibáñez, por caso. Pero los peronistas han dejado trascender que el tema está siendo discutido porque es un asunto que hoy está entre los más importantes de la agenda peronista.

El PJ entiende que debe revincularse con la sociedad; que la dirigencia debe someterse a un análisis muy profundo de las causas que lo han enfermado y le han hecho perder crédito entre los votantes de la provincia. Sus dirigentes saben que no han sido competitivos y que, encima, los procesos de renovación como los que le han permitido a dirigentes como Anabel Fernández Sagasti aparecer con fuerza en el escenario, todavía no han logrado prender en el paladar mendocino. “Anabel es rechazada por lo que representa, más que por lo que es. Todavía es joven y tiene mucho tiempo por delante para ganarse la confianza de los mendocinos”, suelen lanzar como explicación a ese fenómeno.

Ahora bien, mientras se sumergen en sus propios dilemas, le ofrecen la reforma de la Constitución a Suarez con su propia reelección para evitar una posible vuelta de Cornejo en el 2023, como ya se lo imaginan. Suarez, en principio, les habría rechazado el convite manifestándoles que se va a excluir, como lo han hecho alguno de sus antecesores, y con el argumento de que es un tema que ya habló y acordó con Cornejo.

“Vos no te preocupés por eso. En todo caso, nos echás la culpa a nosotros”, dicen que le han hecho llegar como respuesta a un supuestamente atribulado nuevo gobernador. Atribulado porque, entre otras promesas, el peronismo le ha adelantado que hasta las próximas elecciones de medio término estará a su disposición para que haga el mejor gobierno que se pueda imaginar.

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