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24 de noviembre de 2017
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Un momento para la cautela

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Es imperioso recurrir a la cautela, a no sacar conclusiones bajo estado de emoción violenta y evitar, por más que sea casi una búsqueda de consuelo, tratar de encontrar culpables de una tragedia que todavía no ha sido esclarecida. El silencio y la paciencia en estos casos están ligado al respeto. Si, tal como se supone, los 44 tripulantes del ARA San Juan fueron víctimas de una explosión en alta mar, habrá que esperar que el operativo de rescate de la nave permita establecer cuáles fueron las causas de ese hecho y posteriormente hacer un análisis que permita, entonces sí, ver si hay responsabilidades de algún tipo. Basarse en rumores para sacar conclusiones no es más que una manera de contaminar una historia, hacer ruido e impedir llegar la verdad. Porque, a base de elucubraciones, la verdad siempre termina siendo cuestionada. 

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