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18 de septiembre de 2009
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CRÍTICA DE LA SEMANA

Un modelo pensado sólo por cuatro años, no más

Un grupo de inspectores de la Dirección de Nutrición e Higiene de la Alimentación de la provincia, denunció, en junio, una serie de graves irregularidades en el manejo y conducción de la repartición, que ?según afirmaron? ponían en peligro la salud de la gente, al no controlarse debidamente la producción y expendio de los alimentos, tanto en comercios varios como en restaurantes

    Un grupo de inspectores de la Dirección de Nutrición e Higiene de la Alimentación de la provincia, denunció, en junio, una serie de graves irregularidades en el manejo y conducción de la repartición, que –según afirmaron– ponían en peligro la salud de la gente, al no controlarse debidamente la producción y expendio de los alimentos, tanto en comercios varios como en restaurantes. El caso llegó a la Comisión de Derechos y Garantías de la Cámara de Diputados, de donde surgieron una serie de oficios para determinar el grado de veracidad o no de los dichos.

     La semana pasada, en un hecho inédito y sorprendente, el ministro de Salud, Sergio Saracco, citado por la comisión, lanzaba una frase inquietante: “El subsecretario no responde mis órdenes”. El subsecretario es Ricardo Landete, de quien depende la dirección denunciada y de donde también se ramifica una interna entre funcionarios que responden a Landete, otros a Saracco y un tercer grupo a sí mismos o a nadie. Landete no es un funcionario común y corriente. Es el hermano de la esposa del gobernador Celso Jaque. Cuando el caso salió a la luz, ventilado por el presidente de la comisión, el diputado Ricardo Puga, se pensó que el escándalo se resolvería con la remoción de alguno de los actores –Saracco o Landete– o de ambos.

    Sin embargo, Jaque confirmó a los dos y hasta se dijo, exactamente una semana atrás, que no había conflicto en el área ni en ninguna otra y que ambos seguían trabajando con normalidad. Al iniciarse la semana, fue el propio Landete el que se ocupó del asunto, al negar que existiese conflicto alguno.

    Ayer, este diario –como la mayoría de los medios– tomó conocimiento de una denuncia contra otro de los funcionarios de Jaque, en este caso contra Alfredo Caballero, al frente de una repartición clave y sensible como es la Dirección de Fiscalización y Control y Defensa del Consumidor. A Caballero se le pidió la renuncia este jueves, por medio de una orden emanada por el ministro de Producción, Raúl Mercau, y el subsecretario, Raúl Millán.

    La denuncia contra Caballero lo involucra como parte de una organización prestadora de servicios de asesoramiento a empresas en temas industriales; es decir, a la mismas que la dirección a su cargo debe controlar. Trascendió que el escrito contiene cargos más graves y comprometedores contra el funcionario, no posibles de divulgar por ahora, hasta tanto sean corroborados.

    Este gobierno muestra indicios de estar enfermo, ya no sólo en niveles en los que la corrupción suele enquistarse, atrapada y seducida por los grandes negocios, y en los cuales, en verdad, el que se mete con intenciones de sacar provecho para sí o para otros sin ser develado, logra el objetivo con creces. Son esas áreas eternamente sospechadas, como en las que se negocian los contratos petroleros o se discuten políticamente las subas tarifarias de los servicios públicos concesionados mano a mano con los empresarios. No es sólo ahí, lo común y hasta lo obvio.

    Los casos de la Dirección de Higiene, como el de la Dirección de Fiscalización, representan el escalón más bajo y repudiable de la corrupción, porque juegan con la salud de la ciudadanía. Pero, con cierto tino, también se puede cuestionar que se apunte a Jaque como el responsable de este tipo de hechos. Y en realidad, el gobernador no puede quedar al margen. Su particular estilo de gobernar y de conducir la provincia, basado en estirar al máximo decisiones que deberían tomarse con naturalidad y sin complejos siquiera, fue alimentando bolsones de manejo y modelos independientes en las líneas intermedias de funcionarios que tornaron en anárquicas y erráticas algunas direcciones, reparticiones y entes autárquicos, sin control y muy sospechados.

    Pero ya se han consumido casi dos años de la gestión del malargüino y viene bien preguntarse si lo que se ve como fallas y errores, si todo lo que se le critica, ya sea desde la política o desde la concepción misma del modelo de provincia que encarna, puede ser reversible. Es una incógnita que aumenta volumen cada vez más, porque la inacción se alimenta día tras día a la luz de lo pasa. Pero también, por qué no, es la ratificación de un modelo que se pensó sólo por cuatro años, lo que lo tornaría, por el plazo fijo, en el menos peronista de los modelos que se instalaron en Mendoza desde el 83 a la fecha.

    Por eso, los intendentes peronistas desesperan ante la quietud y falta de acción. Rubén Miranda, el jefe comunal de Las Heras, quien junto a Alejandro Abraham de Guaymallén forma el Eje Peronista, ya no cuida ni lo que dice ni cómo lo dice, en su afán de hacer reaccionar al extraño séquito de gobierno. Miranda no entiende por qué Saracco y Landete no están afuera del gobierno, ni por qué se ha perdido tanto tiempo desde las elecciones a esta parte para movilizar todas las fibras de la administración, ni por qué Jaque se gana conflictos día tras días con quienes podrían acompañar la gestión sin poner palos, como sucede con Cristian Racconto, el vice, o con Jorge Tanús, el presidente de la Cámara de Diputados. Para colmo, cuando ambos dirigentes buscan abrirse, tras protagonismo y diferenciación, sumergen a todo el peronismo en un mar de dudas que espanta.

    Por estas horas, impulsado por el temor a perder todo, parte del oficialismo se ha movido para forzar un encuentro para definir acciones en concreto. “Yo pido más acción, del gobierno, del gabinete. Tenemos que volver a ganar la iniciativa que hemos perdido. Hace falta un cambio de política y también de actitud”, ha dicho el cacique lasherino, para agregar, hasta con un dejo amargo: “Tengo expectativas de que eso suceda”.

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