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31 de julio de 2006
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GIMNASIA Y ESGRIMA - DEPORTIVO MAIPÚ

Un Lobito que tiene ganas de ser el campeón

El blanquinegro le ganó al Cruzado por 1 a 0, y con sólo empatar el miércoles ante Gutiérrez, será campeón.

     Soñar no cuesta nada, y menos cuando a tus aspiraciones las tildan de ambiciosas y utópicas. El Lobo mendocino era un equipo más de la Liga Mendocina. No tenía por qué recibir el mote de candidato cuando, en realidad, el club apostaba sus fichas a ascender, con el plantel principal, al torneo Argentino A. Sin embargo, el denominado Lobito (con mayoría de jugadores del club), callado y sin demasiados aullidos, quedó en la puerta de la gloria. En San Martín, y con gol de José Ortiz, Gimnasia le ganó 1 a 0 al Deportivo Maipú, y ahora tiene el mayor porcentaje de probabilidades para adueñarse del título Apertura de la Liga Mendocina de Fútbol.


     Al blanquinegro le alcanzará con empatar, el próximo miércoles ante Gutiérrez, para dar la vuelta olímpica. Paralelo a estas alegrías, los maipucinos ya quedaron fuera de combate. A primera vista, el planteo táctico de Gimnasia no era el mejor. Bastante mezquino de tres cuartos de cancha para adelante, los dirigidos por Miguel Mancini se propusieron cuidar el cero y buscar una ventaja de pelota parada o a través de alguna genialidad del inspirado, y finalmente figura, Joselito Ortiz. Los del Parque dieron la primera advertencia.


     Primero, con una media vuelta de Ortiz y luego con una bolea de Agustín Sanfilippo. La respuesta del Rojo llegó a los 18 minutos, con un cabezazo de Labaké que se fue apenas desviado. A los 24', de mitad de cancha partió una excelente habilitación para Elio Rodríguez, quien, penetrando hasta el final, lanzó un centro atrás que marró Falcone. En el complemento, Ortiz dilapidó un cara a cara con Andrada, rematando por encima del travesaño. Con un corner, replicó Maipú sin la suerte de que Benito o Falcone pudieran empujar una pelota servida al gol. El técnico Luis Sperdutti colocó en cancha a un equipo disminuido por las expulsiones de Enzo Imbesi, Emiliano Soto y Víctor Hugo Soto.


     Como complemento, incursionó con un nuevo sistema táctico: dos enganches (Falcone y Alfredo Molina) y un solo delantero, Emanuel Reinoso. Pero nada sirvió. El Cruzado estuvo ansioso y eso derivó en desorden e improductividad. Diferente era lo de Gimnasia. Respetando la línea defensiva a rajatabla, especuló con la creación y velocidad de Joselito, y la inteligencia de Baldaccini para aguantar pelotas y crear espacios. El complemento se calentó un poco. Al faltar toques de pelota, los jugadores optaron por pegarse de más. Adrián Benito le tiró el pelo a Walter Ponce y ambos se fueron expulsados. Nasisi, amonestado en el segundo tiempo, se cansó de cortar jugadas y debió ver la roja. Vivo estuvo el volante en aceptar el fallo arbitral y volver rápido a su lugar para no ser expulsado.


     El Luto Molina también golpeó fuerte, de atrás y fue sancionado con la tarjeta menos deseada. Antes de toda esta tenue violencia, la figura Ortiz se anotó un golazo inimaginable, que contrastó con un partido mediocre. Un justo tiro de la media luna del área grande se metió en un ángulo. Soñar cuesta poco, por no decir nada. El miércoles, ante Gutiérrez, ¿se hará realidad el título para el Lobo? 

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