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29 de septiembre de 2006
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UN GRAN DESCUIDO

Hay cosas que los funcionarios no han tenido en cuenta o poco se han ocupado. Sobre los bailables y otras fiestas buscan horarios y cosas raras para que los chicos no tengan accidentes, cuando prohibiendo en los boliches y alrededores vender alcohol ya está en gran parte solucionado el problema, y si los guardacoches, mejor policías, a cada chico que va a subir a un auto para irse a su casa le hace la prueba de alcohol, y es positiva, le quita el auto y listo.

    Hay cosas que los funcionarios no han tenido en cuenta o poco se han ocupado. Sobre los bailables y otras fiestas buscan horarios y cosas raras para que los chicos no tengan accidentes, cuando prohibiendo en los boliches y alrededores vender alcohol ya está en gran parte solucionado el problema, y si los guardacoches, mejor policías, a cada chico que va a subir a un auto para irse a su casa le hace la prueba de alcohol, y es positiva, le quita el auto y listo.

    Pero hay algo mucho más grave, y esto es los decibeles con que se toca la música en casi todo lugar. La Organización Mundial de la Salud recomienda la tolerancia de 65 decibeles y ubica el dolor para personas de audición normal en 120, pero los recitales de rock alcanzan los 140, que es como el ruido de una turbina de avión.

    Según la Sociedad Argentina de Oftalmología, estar expuesto mucho tiempo a 80 decibeles puede provocar, además de problemas de audición, alteraciones de sueño, taquicardia, inestabilidad y mareos, entre otros inconvenientes. Varias veces hemos estado en una fiesta y la gente mayor se retira a los lugares más alejados de los parlantes.

    Dice una revista técnica que en los chequeos que hacen las empresas a los aspirantes jóvenes a trabajos ya encuentran pérdidas de hasta 20% de audición y que prácticamente no hay gente mayor con pérdidas cero en audición. Descuido de padres y funcionarios. Dice también que si un adolescente no se sobresalta ante sonidos fuertes, no es capaz de analizar la procedencia de un ruido y pregunta: “¿qué?”. Y escucha zumbidos y siente que la gente murmura o no habla claro.

    Es un problema que debe verse de inmediato si no queremos tener futuras generaciones de sordos. Paralelo a esto, gobiernos concientes y empresas fabricantes de celulares ya están estudiando la influencia de los campos electromagnéticos que generan estos aparatos, produciendo, mas allá del daño auditivo por lesión de células auditivas, diferentes tumores cerebrales y muchas veces modificando los aparatos muy sensibles de los aviones.

    Yo me alegro que muchísimas sugerencias que he hecho a través de mi vida en cartas del lector se están haciendo y esta es mucha, pero mucha más importante que la mayoría, y espero que un buen funcionario responsable tome nota de ella.

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