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21 de febrero de 2020
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Opinión

Un gobierno que se encerró solo y anima fantasmas

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Son demasiadas malas noticias y pésimos augurios para un Ejecutivo que lleva tan sólo un puñado de días de gestión. Pero, al Gobierno no le servirá de nada victimizarse frente a tantos infortunios

Se lo recordará como uno de los peores y más traumáticos inicios de gestión de los últimos tiempos: a dos meses y algo más de tomar el control de la provincia, inesperadamente, el gobierno de Rodolfo Suarez se encuentra sin el presupuesto que pretendía, y que había planificado ejecutar sobre la base de un endeudamiento extra de 300 millones de dólares, que el peronismo le ha negado en la Legislatura.

Para colmo de males, apenas unas semanas antes, la novísima administración ya había sufrido aquel durísimo golpe cuando debió volver sobre sus pasos y anular los cambios a la Ley Antiminera, la 7.722, por una escalada de manifestaciones populares en contra de las modificaciones que aparecieron desde diversos puntos de la provincia, particularmente con el foco de inicio en General Alvear y en San Carlos, el departamento de donde es oriundo el propio gobernador.

Y, a días de que arranquen los actos centrales de la Fiesta Nacional de la Vendimia, distintas organizaciones ambientalistas, que no pocos identifican con el “ecoterrorismo”, están dando algunos indicios de agitación en las redes sociales con la condenable y repudiable intención de aprovechar la vidriera nacional e internacional que ofrece la Vendimia para ir contra el método de fractura hidráulica o fracking que se está utilizando en el Sur provincial para extraer gas y petróleo no convencional.

Son demasiadas malas noticias y pésimos augurios para un Ejecutivo que lleva tan sólo un puñado de días de gestión. Pero, al Gobierno no le servirá de nada victimizarse frente a tantos infortunios. Claro que deberá revisar, antes de que sea demasiado tarde, cuáles fueron los errores cometidos y en qué ha fallado en los dos objetivos más importantes que se puso en mente cumplir cuando Suarez comenzó a gobernar, el 10 de diciembre.

La batalla por modificar las trabas legales que ha tenido el desarrollo minero quizás fue librada en medio de un arrebato y sin haber previsto semejante oposición; particularmente, por la llamativa soledad con la que terminó jugando cuando se le había prometido un apoyo que brilló por su ausencia.

Con el presupuesto, el endeudamiento y el roll over –fines que no logró–, quizás le ocurrió algo parecido que con la minería: puede que le haya faltado paciencia para continuar con una ardorosa negociación política con el peronismo; pero quedará la duda de que si la extendía un tiempo más, al menos podría haber tenido la chance de lograr el roll over o una versión del mismo y, probablemente, una ventana a futuro para discutir parte del endeudamiento, en particular el que provenía del BID para financiar la planta de tratamiento de residuos urbanos para el Gran Mendoza, la doble vía de ingreso a la ciudad de Rivadavia y el acueducto ganadero de La Paz. Todo para cuando la Nación encaminase, es lo que se espera, la negociación con el FMI y los acreedores privados.

Las primeras horas tras el rechazo del peronismo al presupuesto, la deuda y la refinanciación de los pasivos han sido copadas por las acusaciones de un lado y de otro. El oficialismo apuntó sin medias tintas al kirchnerismo por imponerle al peronismo la decisión de dejar a Suarez sin las herramientas que necesitaba para su primer año de gobierno. Además de la posición oficial que defendió, entre otros, el ministro de Hacienda, Lisandro Nieri, en todos los medios, el entorno del gobernador intentó hacer trascender versiones de posibles extorsiones que habrían llegado desde la Casa Rosada y que, ante la imposibilidad de ser chequeadas y contrastadas por quien escribe esta columna, no son mencionadas aquí. Pero, en general, el Gobierno sostiene que no había nada que hacer, que era inútil seguir esperando y que, por esa razón, apuró la votación del proyecto de presupuesto en Diputados.

Una vez pasado el momento de la catarsis, el gobierno de Suarez no tiene otra alternativa que mirar para adelante, porque de lo que pergeñe dependerá su suerte y la de la provincia, desde ya. Está más que obligado a eso y a salir de la propia encerrona con la que se ha cubierto.

En principio, el plan es el ajuste de todas las cuentas para mantener la inversión y la obra pública más o menos en marcha. Nieri se tomará unos días para revisar las cuentas y decidir los recortes. Pero, adelanta que se verá afectado el fondo destinado a la industria vitivinícola para atender el sobrestock vínico; los programas para combatir la lobessia botrana y el de la lucha antigranizo; la política salarial con su repercusión al momento en que se comience a discutir la paritaria con los gremios estatales y el sistema de subsidios al transporte, sin descartar un posible ajuste en las tarifas.

Pero, además, el gobierno de Suarez tendrá que agudizar el ingenio y la creatividad para salir de un momento complicado para todos, pero, como es de suponer, mucho más para su propia estabilidad y sustentación. Lo que viene es duro: negociaciones salariales, reclamos varios de los sectores productivos, presiones de todo tipo para que el Estado supla en verdad lo que la economía no está brindando. No arrancó bien y da una imagen de cierta debilidad y de falta de timing en el manejo de los tiempos de la política, cuanto menos, llamativo. Con lo que no hay que descartar que también esté obligado a prepararse ante algunas embestidas de quienes se le pueden llegar a medir para arrancar algún bocado de lo que esté en pie y de manera furtiva.

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