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19 de octubre de 2009
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ATLÉTICO TUCUMÁN - GODOY CRUZ

Un Expreso que vuelve a encontrar el rumbo

Luego de tres partidos con bajo nivel, el Tomba recuperó algo de su buen juego y empató en Tucumán.

Las luces de La Bombonera habían encandilado a Godoy Cruz. Después del triunfo histórico ante Boca Juniors, el Expreso perdió el rumbo. Estaba extraviado. Se olvidó ante Argentinos Juniors de que en el fútbol hay que defenderse y se comió cuatro goles en un tiempo. Luego, se olvidó ante Lanús de que en el fútbol hay que atacar. Otra derrota más. Y ante Newell’s, recién en el complemento, empezó a recuperar algo de memoria y le alcanzó para rescatar un punto. El sábado, en Tucumán, el Tomba volvió a mostrar síntomas positivos, aspectos de leve mejoría que invitan al optimismo.


    El técnico Diego Cocca acertó con los carrileros. Leandro Torres y Federico Higuaín ganaron casi siempre por sus sectores y le comieron las espaldas a Saavedra y Drocco. Claro que eso fue posible porque Ariel Rojas y Nicolás Olmedo corrieron parejo y cortaron cada avance de Atlético. Con Torres e Higuaín de movida, el equipo mendocino vuelve a tener a dos tipos de buen pie, que se empiezan a entender cada vez mejor y que en cualquier momento del partido te generan un lindo lío en el área rival. El gol del Expreso llegó porque el Chino Torres armó una hermosa jugada, metió una bola al vacío para el pique diagonal de Jesús Vera y el Perro, a la carrera, con mucha convicción, clavó un hermoso zurdarzo para empatar el partido. Antes, en la primera etapa, el Pipita había puesto claridad y buen fútbol. Preciso con la pelota, el volante tombino hizo jugar al equipo, comandó los ataques y generó varias chances.


    Pero ahí, en el momento del palo y a la bolsa, del clink caja, los de Cocca siguen en deuda. Falta definición, falta convicción y falta puntería. Matías Jara tuvo algunas oportunidades pero no concretó. Vera cumplió con su gol. Pero después entró Chávez, que tuvo dos claras y tampoco marcó. Y la historia ya es conocida. Podés generar situaciones de gol, podés escaparlas, pero esto no es el fulbito de los martes con amigos. Acá, no te perdonan, te vacunan cuando pestañas, cuando tosés. Y así fue que un ataque neto de Godoy Cruz terminó en penal para el Decano. ¿Cómo? Muy simple. En lugar de tener la pelota y jugar corto entre Jara y Formica, el rosarino metió un cambio de frente a la altura del área local, a la pelota la recuperaron los tucumanos, dos pases, la Pulga Rodríguez llegó al área, esperó que Sigali lo tocará y a zambullirse. Avivada de la Pulga.


    Penal y a llorar a la Casita de Tucumán. A pesar de la derrota parcial, el Tomba siguió dominando en esa caldera que era el estadio de Atlético. El Pipita se paró más de enganche y les complicó la tarde a los locales. Es claro que Higuaín rinde mucho más liberado, en el frente de ataque, que tirado contra un costado. De todas maneras, el sábado rindió por cualquier sector del campo de juego. Otro síntoma positivo: cuando el partido se puso áspero, el Tomba corrió y metió. Todos por igual, nada de hacerse los cansados o que el calor mata y esas excusas.


    El Expreso volvió a tener ese sacrificio y esas ganas de pelear todas las pelotas todas, algo que estaba en deuda, sobre todo en los partidos frente al Bicho y el Granate. Las chances más claras las tuvo el equipo mendocino y por eso la bronca lógica después del partido. Un triunfo bodeguero hubiera sido lo más justo. Pero no fue así. Un punto para cada bando y a pensar en Banfield. Lo bueno, lo que lleva a pensar en un futuro promisorio, es que, en Tucumán, el Expreso volvió a encontrar el rumbo. Será cuestión de no perderlo de nuevo.

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