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9 de noviembre de 2006
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LA IGLESIA TAMBIÉN RECLAMA

Un cura trabaja por la seguridad en Dorrego

El sacerdote repartió 1.000 cartas entre los fieles instándolos a dejar el individualismo. Recomienda tener el teléfono de los vecinos y conocerlos para protegerse de los robos

    “Vivimos entre desconocidos, siendo importante conocernos para defendernos”. Así comienza un petitorio que distribuyó el cura de una parroquia de Dorrego durante la homilía del domingo. Esta vez, el reclamo del representante del clero no fue para pedir una colaboración para los más necesitados, sino con el objetivo de convocar a los vecinos a que tomen medidas de fondo contra la inseguridad que los golpea día a día.

    En medio de la misa, el sacerdote distribuyó 1.000 copias a los fieles y los instó a dejar de lado el individualismo reinante. “Ante la falta de reacción por parte de las autoridades, quienes tienen entre sus funciones indelegables brindar seguridad al individuo, debemos unirnos y ayudarnos entre nosotros”, aseguró Ricardo Quercetti, sacerdote a cargo de la parroquia.

 APOYO. El párroco accedió a hablar con El Sol y explicó que la extensa y emotiva carta fue elaborada por un vecino de la zona. “Cuando la leí, decidí apoyar el reclamo haciendo 1.000 copias para distribuirlas entre los fieles que me visitan cada domingo, porque esta situación no puede seguir”, relató. El párroco reveló que en los últimos días han sido innumerables los asaltos en la zona y se quejó porque no perdonan ni a madres, abuelas o niños.

    En el petitorio se lee: “Entran a nuestras casas en cualquier horario y como los vecinos que eventualmente están no conocen ni quiénes viven ni qué hacen, no se extrañan ante la presencia de personas que tratan de abrir nuestras puertas”. Inmediatamente, le pregunta al lector si conoce el número telefónico de sus vecinos, de la comisaría de la zona o del Comando Radioléctrico.

    El escrito insta una y otra vez a las personas a dejar de lado el individualismo y cita, como ejemplo, la cantidad de basura que se acumula en las esquinas porque algunas personas piensan que de ahí las va a retirar un vehículo municipal. “No se dan cuenta de que eso genera infecciones y da paso a la proliferación indiscriminada de insectos y ratas”, reclamó el sacerdote.

    La carta concluye con una convocatoria clara a la acción:“No seamos tibios, hagamos nosotros lo que otros no hacen. Nuestra actividad no es hacer seguridad, pero somos nosotros los afectados”. Además, alude a la sensación de inseguridad que fluye de la Justicia: “La responsabilidad de que anden sueltos quienes no lo merecen no es nuestra, pero nos roban a nosotros y nos maltratan”.

CONVOCATORIA. Quercetti participa, además, de reuniones en las uniones vecinales de la zona. En algunos barrios, la gente se está organizando y toma medidas claras y concretas. “Lograron que se bajaran las luminarias, contratan alarmas comunitarias y otras cosas”, relató el cura. “Pero debemos trabajar la solidaridad, debemos estar alertas, porque la violencia con que actúan nos sorprende y causa estupor”, acentuó el padre. La parroquia que él conduce está enclavada en una zona de clase media y media alta, en calle Dorrego, esquina Juan B. Justo.

    El padre comentó que los vecinos no se acercan por reclamos económicos, pero sí se los ve intensamente preocupados por la ola de robos y asaltos. El sacerdote señaló que la violencia con que azota la inseguridad está estrechamente relacionada con carencias culturales y económicas que afectan a la gente.“No sólo roban y asaltan por problemas económicos, sino que estas actitudes resultan de carencias más importantes”, concluyó el párroco.

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