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12 de septiembre de 2019
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Un alivio que alcance a todos

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Las medidas económicas deben formar parte de un sistema. Si eso no sucede, se corre el riesgo de que algún sector quede desacoplado y que aquellos anuncios que en principio sonaban auspiciosos terminen generando daños colaterales.
La intención gubernamental y sindical de dotar a los trabajadores privados de un bono en efectivo aparece como un bálsamo en medio de un panorama inflacionario que no tienen freno, al menos, en el corto plazo. Por lo tanto, si eso sirve para reducir los efectos de los incrementos de precio, es bienvenido.
El tema pasa por entender la capacidad financiera de quienes tienen que afrontar ese costo.
El imaginario popular entiende que se trata de un sector reducido de la población ajeno a los inconvenientes diarios.
Y no es así. En ese grupo se encuentran los pequeños y medianos empresarios, golpeados directamente por la crisis y haciendo malabares para no sumarse a quienes debieron cerrar sus puertas o despedir gente. Las contemplaciones y compensaciones deben llegar de alguna manera. Tal vez, en modo impositivo, para que el alivio sea para todos.

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