A 215 kilómetros de Mendoza, algo menos de 3 horas en auto, según indica Google Map y con dirección al este, las Salinas del Bebedero aparecen como un destino para muchos desconocido, aun cuando están casi de paso a la ciudad de San Luis.

Es un paseo para hacer en un par de horas y conseguir las mejores imágenes para las redes sociales. Para el desprevenido, todo el paisaje se confunde con una postal del mismo manto blanco reluciente que nos regala una nevada en alta montaña mendocina. Pero no, se trata de una de las salinas más importantes del país y la principal productora de la marca de las dos anclas, esa misma que vemos en los supermercados.

El camino es fácil desde Mendoza. Acceso Este, Ruta 7 hasta la altura de la localidad puntana de Balde, conocida por sus aguas termales. En camino inverso por la ruta 15 y luego de recorrer unos 15 desérticos kilómetros, nos encontramos primero con la famosa fábrica de esta marca de sal y otros productos comestibles, para luego continuar por una huella que con algún cartel tímido que indica la llegada a la enorme salina.

En los alrededores hay un pequeño pueblo con algunas casas, una escuela, una plaza y la planta productora que desde hace décadas da vida a este lugar sin explotación turística e incluso con algún conflicto suscitado entre privados y el gobierno puntano hace pocos años.

Lo cierto es que el visitante estaciona su auto en una especie de playón para empezar a caminar y de pronto encontrar algo que a la vista parece nieve, pero que al tacto e inclusive al gusto confirma que se trata de capas de sal, de una enorme extensión para caminar kilómetros por ese desierto blanco.

Coordenas de las salinas

Las Salinas del Bebedero están exactamente a 42 km al sudoeste de San Luis y 15 al sur de la localidad de Balde, en una depresión tectónica (laguna de agua salada de la Era Cenozoica), enmarcada por varias fallas geológicas. Es un importante yacimiento de cloruro de sodio (sal de cocina), con 6500 hectáreas, cuya explotación minera se remonta a 1900.

Su explotación minera que comienza en el siglo XX, cuando la laguna del Bebedero comienza a desecarse de manera intensa, alimenta una importante industria. Se puede observar al norte la planta de procesamiento de grandes dimensiones, siendo una de las más modernas de la Argentina.

La “concesión minera” pertenece desde 1917 a la Compañía Introductora de Buenos Aires SA, CIBA S.A., de capitales argentinos y arraigada actuación en San Luis, en la que ocupa una importante cantidad de mano de obra directa e indirecta.

Algunos medios nacionales en los últimos años se han hecho eco de la trascendencia de la marca Dos Anclas, con más de 100 años en actividad y una facturación estimada en más de $ 400 millones, pero más que nada por su enfrentamiento con el gobierno de San Luis, por la titularidad del yacimiento.

Es que San Luis representa una parte importante del negocio de CIBA, ya que de ahí extrae la mayor parte de la sal que vende en el mercado. Sin embargo, de 2003 a 2007 se enfrentó al gobierno provincial por la propiedad del yacimiento.

Pero más allá de estos conflictos, para el mendocino que viaja a San Luis y que ahora conoce este atractivo, se convertirá en un stop obligado en su recorrido.