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30 de noviembre de 2009
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SIGUE EL ESCÁNDALO

Trascienden más acusaciones contra los policías que habrían apretado a testigo

El arrepentido del caso Cardozo dijo que dos efectivos querían que plantara droga a un tal Gordo Milton. Quién es esta persona, por qué lo mencionó en el video y el pedido de dinero a cambio de no ser vinculado a un robo.

    Cinco días pasaron desde que trascendió el video en el que se ve a uno de los testigos protegidos del caso Cardozo, Ricardo Ferreyra Ervidia, cambiar la versión que dio a la Justicia y acusar al fiscal de Instrucción Fernando Giunta y a dos policías de haberlo obligado a declarar en contra del Pañalín, único acusado de arrojar a un canal al chico de 13 años que 35 días después apareció muerto. Tras el escándalo, todavía hay tela para cortar. En primer lugar, según confirmaron fuentes judiciales a El Sol, el viernes se presentó espontáneamente en la Fiscalía de Luján-Maipú el segundo testigo reservado del crimen, mencionado en el video y en el expediente como Richard, quien ratificó ante Giunta su declaración y la de Ferreyra Ervidia.

    “El testigo confirmó todo lo que declaró y aseguró que el día del crimen Ferreyra Ervidia estaba con él y que ambos vieron cuando tiraban a Cardozo al canal”, sostuvo el informante. Por otro lado, en la grabación, el confeso delincuente hace mención a un tal GordoMilton, a quien los efectivos le habrían ordenado incriminar, colocándole un kilo de marihuana y un arma de fuego en su auto, a cambio de limpiar su prontuario. Ahora, las preguntas que muchos se hacen es, ¿quién es el GordoMilton y por qué la policía tenía intenciones de culparlo por algo que no había hecho?

    Con el aporte de varias fuentes involucradas en la investigación, este diario intentó responder estas preguntas, y las respuestas son de gran importancia para la pesquisa. Se puede llegar a entender el inicio de esta historia con un asaltante que confiesa en un video que fue obligado a inventar una declaración y que policías lo instigaban para que siguiera robando.

    OTRA HISTORIA. El Gordo Milton es una persona muy conocida en Luján, ya que tiene una empresa de transporte pesado. Pero no sólo es reconocido por muchos habitantes del departamento, varios policías están al tanto de casi todos sus movimientos. Y no es porque sea un famoso delincuente, sino porque, como señalaron los informantes, “era un tipo que enfrentaba mucho a la policía y muy peleador, en el buen sentido”. Su historia comienza a mediados de este año, el 11 de julio, cuando un grupo de sujetos armados irrumpió en una reconocida peluquería de Luján y se alzó con dinero en efectivo.

     A partir de ese momento, se inició una investigación en la Oficina Fiscal Nº11 de ese departamento que estuvo a cargo del fiscal Giunta. Según confió una fuente consultada, el magistrado ordenó que se le t o m a r a declaración a todos los empleados del comercio. Entre ellos estaba la esposa de Milton. Al percatarse de esto, los policías habrían decidido aprovechar la situación. Siempre sobre la base de los testimonios que aportaron las fuentes, pocos días después del asalto, a mitad de semana, dos de los efectivos mencionados en el video citaron a Milton en un café céntrico, ubicado cerca de la chocolatería La Cabaña.

    En ese lugar, los policías que trabajan de forma encubierta en Luján le contaron, informalmente, que estaba acusado de ser el ideólogo del asalto a la peluquería. “Imaginate el Gordo cómo se puso. No podía creer que le estuvieran diciendo eso. Con lo que factura al año, mirá si va a ir a robar una peluquería”, explicó la fuente. Los efectivos le dijeron que si quería quedar desligado de la causa, debía pagarles 25.000 pesos más una camioneta VW Surán de su propiedad. Ante esto, el empresario se negó a acceder al trato y se fue.

    Al sábado siguiente, mientras estaba en su casa junto a su esposa, varios policías se hicieron presentes y los detuvieron a ambos. Una vez en la comisaría, Milton habló con los efectivos con los que se había reunido a mitad de semana para pedirles que dejaran afuera de todo esto a su mujer. “Vos sabés lo que tenés que hacer”, le habrían dicho. El Gordo no tuvo otra opción que acceder y les dijo que les iba a pagar. El lunes él y su mujer fueron llevados hasta la Unidad Fiscal de Luján en los Tribunales, donde les informaron que quedaban en libertad, pero que seguían ligados a la investigación y que debían presentarse una vez a la semana en la fiscalía para someterse a proceso.

    “ELTRATO”.Apenas les informaron que recuperaban su libertad, aparecieron nuevamente en escena los dos policías señalados en el video, quienes les ofrecieron llevarlos hasta Luján, a lo que Milton accedió, agregaron las fuentes. En el viaje, los efectivos le exigieron que cumpliera con su parte del trato, pero el hombre les dijo que todavía seguía ligado al asalto, por lo que no les iba a pagar. Esta respuesta no cayó nada bien a los policías. A los pocos días de este encuentro, una camioneta de Milton apareció baleada y, tiempo después, apareció el video de Ferreyra Ervidia.

    Allí, el supuesto testigo presencial contó que los efectivos, quienes estaban con Richard, le dijeron, entre otras cosas, que debía plantarle al Gordo Milton un kilo de marihuana y un arma de fuego utilizada en otro ilícito, además de señalarlo como partícipe en el asalto a la peluquería. “Estas tres personas me extorsionaron para que dijera que un tal Gordo Milton me había pasado el dato del robo a una peluquería”, señaló textualmente en su confesión escrita Ferreyra Ervidia. Esta semana será clave en torno a la investigación, ya que probablemente Milton se presente a declarar ante el fiscal especial Eduardo Martearena, quien investiga el presunto apriete que denunció Ferreyra la semana pasada.

    Por otra parte, quien también presentará testimonio, pero ante la Comisión de Derechos y Garantías, será el ex subsecretario de Justicia durante la gestión de Julio Cobos, Alejandro Acosta, quien, además de haberse presentado como querellante particular en la causa, fue quien acercó hasta la comisión la documentación que hoy tiene en su poder Martearena. La historia del GordoMilton sería el puntapié de una cadena de irregularidades vinculadas al mundo delictivo que habrían cometido algunos policías de Inteligencia Criminal, Investigaciones y de la Comisaría 11ª, todos de Luján, que motivaron una pesquisa que dejó en shock a gran parte del Gobierno y la Justicia.

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