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13 de abril de 2019
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Historia de vida

Trabajó hasta quedarse ciego y sordo

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Guido Fernández Cornide tenía 35 años y era productor de televisión en 2011 cuando por el estrés y la presión se acostó en su cama y quedó en coma. Al despertarse su vida no volvería a ser nunca más la de siempre.

Guido Fernández Cornide tenía 35 años y era productor de televisión. Hace ocho años atrás trabajaba sin descanso contra los límites de su cuerpo. Fue tan alto el estrés y la presión que un día se acostó y quedó en coma. Cuando se despertó un mes después estaba ciego y sordo. 

"Era una vida sin horarios, con el teléfono todo el día pegado a la oreja, yendo y viniendo del canal a casa, de casa al canal, no desconectaba la cabeza nunca", cuenta a Infobae su experiencia. En casa crecían sus dos hijos: Benicio, de 3 años y Esmeralda, de 4 meses.

Cuenta que se sentía insatisfecho y frustrado, "quería crecer, cambiar, y no sabía cómo", declaró al diario porteño. "Me quedé esperando un movimiento externo que jamás iba a llegar, porque el problema eran las decisiones que yo no estaba tomando", relata.

El feriado del 25 de mayo de 2011 fue a la guardia porque se sentía muy mal. Le dijeron que era otitis y le dieron antibióticos: "Volví a casa y empecé a tomarlos pero seguí con el teléfono en la mano, había una grabación al día siguiente".

A la tarde empezó a sentir dolor de cabeza, "el peor que tuve en mi vida". En la guardia le inyectaron un analgésico más potente y lo mandaron de nuevo a casa. Esa noche, Georgina, su pareja, se despertó sobresaltada: su marido convulsionaba en la cama, se había orinado y estaba inconsciente.

Luego de haber estado 21 días en coma inducido, comenzaron a despertarlo. "Volví a oscuras y en silencio total pero no me di cuenta de que estaba ciego y sordo. Estaba muy confundido por las drogas y, como sentía que me ponían cables e inyecciones, pensé que estaba secuestrado", dijo a Infobae.

Estuvo cuatro meses más internado y comenzó un proceso de cambio espiritual y físico que contó con el apoyo de los médicos y su familia para salir adelante. Varios años después pudo superar aquella tragedia que desembocó por no saber parar a tiempo.

En 2015, Guido escribió su primer libro: "Abrir los ojos". Desde entonces da charlas motivacionales, incluso en el exterior. Nunca volvió al trabajo que tenía y, hace muy poco, abrió su propia productora audiovisual.

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