access_time 13:59
|
14 de agosto de 2006
|

Tony Blair, de vacaciones y en jaque

El ?perro faldero? de George W. Bush es atacado por la oposición y por sus propios correligionarios por no estar en Londres luego del ataque terrorista desbaratado. También critican su política en Oriente Medio.

    Cada vez son menos, pero a Tony Blair aún le quedan algunos amigos. Por ejemplo, el “Elvis Presley británico”, Cliff Richard, en cuya mansión caribeña el primer ministro está disfrutando otra vez de sus vacaciones.Y naturalmente el presidente estadounidense, George W. Bush, con quien Blair mantiene un “estrecho contacto telefónico” desde Barbados para hablar de la lucha antiterrorista o la crisis libanesa, según asegura la oficina del premier en Downing Street.

    Muchos compatriotas del primer ministro de 53 años encuentran extraño que esté fuera del Reino Unido precisamente en este momento. “Mientras el terrorismo atenaza a los aeropuertos británicos y miles de viajeros están a la deriva, el premier se permite irse de vacaciones”, criticó el periódico Daily Mail. La prensa británica muestra fotografías donde se ve a Blair de buen humor a bordo del yate de Cliff Richards llamado Good Vibrations.

    Del otro lado del mundo, en Estados Unidos, Blair puede seguir cosechando elogios, escribe la revista The Economist bajo el título El dilema del perro faldero. Pero en casa, su imagen de fiel siervo de Bush y su negativa a reclamar moderación a Israel en su ofensiva libanesa y aceptar el alto el fuego lo dejan en una posición “tan solitaria y vulnerable como nunca antes desde su llegada al poder en 1997”.

    El primer ministro británico, quien gozó de una alta popularidad hasta hace algunos meses, se encuentra bajo un constante ataque político, no sólo desde la oposición de los fortalecidos conservadores y liberales, sino también desde las filas de su propio Partido Laborista. Más de 100 diputados laboristas –incluyendo a varios ex ministros– se unieron al llamado de 75 legisladores de la oposición para convocar a una sesión extraordinaria en medio del receso veraniego y tratar la crisis de Líbano y la controvertida política de Blair en Oriente Medio.

    Una carta abierta de personalidades y organizaciones musulmanas de Gran Bretaña, consideradas, en general, patriotas, causó revuelo este fin de semana. En la misiva, Blair es acusado por miembros musulmanes de la Cámara de los Lores, como lord Patel de Blackburn, lord Ahmed de Rotherham y la baronesa Uddin, de poner en riesgo con su política en Oriente Medio la vida de muchas personas, también en su propio país.

    “La debacle en Irak y la negativa a hacer más por el fin inmediato de los ataques contra civiles en Oriente Medio aumenta no sólo el riesgo para la gente común en la región, sino que además da munición a los extremistas que nos amenazan a todos”, dice el escrito. La ministra del Exterior de Blair, Margaret Beckett, descalificó la carta como expresión de “una visión deformada de la vida”. Pero son muchos los líderes laboristas que no están de acuerdo con la política de Blair en Oriente Medio.

    El antecesor de Beckett, Jack Straw, dijo en público lo que, según las encuestas, la mayoría de los británicos quería escuchar de su jefe de Gobierno: la operación israelí en Líbano es “desproporcionada”. Straw fue relegado por Blair en mayo pasado a la presidencia del bloque laborista en el Parlamento.

    El Daily Mail asegura, citando fuentes del Gobierno estadounidense, que el cambio se produjo después de que Bush se quejara ante Blair de que Straw prestaba demasiada atención a las opiniones políticas de los votantes musulmanes en su distrito electoral, Blackburn. Blair tiene tiempo hasta el próximo congreso laborista, a fines de setiembre, para superar su bajón de popularidad, aunque sus posibilidades son inciertas. Es de esperar que hasta entonces se hagan más fuertes las voces que piden su renuncia.

Comentarios de la nota

Últimas noticias

© 2019 Copyright.