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6 de diciembre de 2017
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Finanzas

Tim Draper, el "gurú del Bitcoin", lanzó un fondo para invertir en la Argentina

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Hace tres años predijo que la criptomoneda llegaría a 10.000 dólares en 2018. Ahora selló una alianza con inversores locales para comprar empresas.

Se trata de un reconocido inversor de riesgo, que busca oportunidades en empresas alrededor del mundo. Pero Tim Draper es por estas horas una celebridad en el mundo de las inversiones por haberse jugado como pocos al Bitcoin. 

Hace tan solo unos días, Draper estuvo en Buenos Aires para anunciar su primera inversión en el país en un día muy especial, cuando el Bitcoin superó todas las marcas alcanzando récords históricos. "Hace tres años predije que iba a valer 10.000 dólares y así fue. En aquel momento costaba un poco más de 400 dólares. Pero en aquel momento me di cuenta de que se trataba de un gran cambio para el mundo de las finanzas y no me equivoqué", dijo.

Así, el inversor de riesgo Tim Draper, más conocido en el mundo financiero como el “gurú del bitcoin”, desembarcó en Argentina para financiar a “startups” locales en sectores relacionados a las nuevas tecnologías.

Asociado con el Gobierno y el Rofex, Draper y su partner local Cygnus VC crearon el fondo de riesgo Draper Cygnus (DC), que acaba de ganar una licitación para recibir un aporte del Gobierno como coinversor por US$ 12 millones, sin superar el 40% del capital total. También fueron elegidos otros dos fondos, NXTP Labs y Jaguar Ventures, para recibir la misma cifra, mientras que unas 10 aceleradoras de “capital semilla” obtendrán alrededor de US$ 100.000.

Con un capital reunido de US$ 32 millones, contando el aporte oficial, DC apunta ahora a llegar a los US$ 60 millones. “Tener el aval del Gobierno funciona como catalizador; su validación nos ayuda a llegar más rápido a los US$ 60 millones porque facilita la charla con los inversores locales”, aseguró Diego Steverlynck, administrador del fondo.

En el nuevo fondo, Tim Draper participa como inversor, administrador, y aporta además la infraestructura de su red internacional de fondos. Entre Draper y Cignus capitalizaron a DC con unos US$ 2 millones, Rofex aportó otros US$ 5 millones como “inversor ancla” (inicial), otros inversores locales pusieron unos US$ 13 millones y el Gobierno los US$ 12 millones finales, lo que da un total de US$ 32 millones.

Cuando el fondo alcance en siete u ocho meses los US$ 60 millones estimados, un 70% se destinará a financiar cuatro segmentos (fintech, agrotecnología, energías renovables y biotecnología)y el 30% restante a nuevos negocios innovadores que vayan surgiendo. Algunos ejemplos de los cuatro rubros principales, mencionan, son proyectos relacionados a “smart cities”, Internet de las cosas (IOT), logística y tecnología financiera.

Dividido por cantidad de empresas, Steverlynck explicó que el plan es destinar un 60% del fondo en financiar a unas diez compañías en "etapa temprana" por entre US$ 500.000 y US$ 700.000 y a otras ocho por entre 2,5 a 3 millones de dólares. El 40% restante se reservará para inversiones en esas mismas empresas en etapas subsiguientes: “Si invertimos inicialmente US$ 3 millones en una empresa a la que luego le va bien y quiere hacer una segunda ronda de US$ 15 millones nosotros queremos participar, ya que sino corrimos muchísimo riesgo en la etapa inicial y nos quedamos afuera cuando la compañía empieza a traccionar”.

El problema de las compañías chicas en lugares como Argentina, sostienen en DC, es que no pueden dar un “segundo salto” luego de haber crecido inicialmente porque el capital que necesitan, unos 2 o 4 millones de dólares, es demasiado grande para un inversor local y demasiado chico para un inversor externo. “A los fondos de afuera les queda chico aportar 2 o 3 millones de dólares, no se mueven por menos de US$ 20 millones, y para un inversor de acá es una cifra muy alta”, aseguraron.

Esta etapa en la que una empresa necesita hacer una inversión de “segunda ronda” por unos pocos millones para expandirse se conoce en la jerga como "Serie A", y es una de las más complicadas. “Es fácil conseguir US$ 500.000 al inicio de un proyecto y quizás US$ 30 millones si tenés una buena empresa, pero no levantar de US$ 2 a 5 millones (en la fase intermedia). Entonces, si no lográs irte a EE.UU. y convencer a alguien que ponga plata, acá cuesta mucho conseguirla. Muchas compañías quedan entonces estancadas porque tienen la posibilidad de crecer pero no pueden hacerlo, con lo cual pierden oportunidades y dejan de ser tan interesantes con el paso del tiempo”, afirmó Steverlynck.

Sin embargo, Draper vio en estas empresas “Series A” un nicho de negocios interesante, que casi no es atendido por el mercado y le permite además casi asegurarse el siguiente eslabón: seguir financiando a estas compañías cuando se hayan expandido.

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