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8 de octubre de 2009
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JUZGADO POR MATAR DE 31 PUÑALADAS

Testigos aseguraron que el Toro golpeaba a su ex pareja

Entraban y salían. No permanecían en la sala ni cinco minutos. Más de una docena de testigos desfilaron por el recinto de la Sexta Cámara del Crimen, donde están desarrollando el juicio contra José Toro Roberto Castro

Entraban y salían. No permanecían en la sala ni cinco minutos. Más de una docena de testigos desfilaron por el recinto de la Sexta Cámara del Crimen, donde están desarrollando el juicio contra José Toro Roberto Castro por el delito de homicidio agravado con alevosía. Este hombre de 32 años es el único acusado de asestarle 31 puñaladas a su ex pareja, Gladys Francisca Abán (31), en setiembre del año pasado en Guaymallén. Ayer, cada una de las personas que dieron su versión afirmó que el imputado golpeaba a la víctima cotidianamente. “Él le pegaba mucho a mi hija, le hizo perder dos o tres embarazos y varias veces le vi marcas en la cara y el cuerpo”, aseguró padre de la víctima, Oscar Abán.

   
    Mientras este hombre declaraba, el imputado, sentado y con los brazos cruzados, movía la cabeza negando todo lo que su ex suegro decía. Minutos antes, el tribunal había interrogado al acusado y le hizo saber sobre la facultad que posee para declarar en cualquier momento del juicio. Cuando le preguntaron si conocía a la víctima, manifestó: “Sí, era mi pareja la chica que mataron”, sacándose toda la responsabilidad sobre el hecho. Luego, desfilaron varios testigos y todos apuntaron a lo mismo: “Ella me decía que él le pegaba”; “ella contaba que su pareja le pegaba y alguna vez la vi con golpes en la cara”; “a mi hermana le vi marcas en las costillas, la cara y los brazos. Siempre tenía muchos machucones. Una sola vez estuve presente cuando él le pegaba, fue en un supermercado cuando se la llevó de los pelos”, dijo María Soledad Abán.


     El crimen ocurrió en la madrugada del 28 de setiembre del 2008, en una finca de Colonia Segovia. Hacía pocos meses que se había mudado a trabajar allí, luego de la separación con el Toro. Junto a su casa residían otros empleados del predio que, según señalaron, la última vez que la vieron con vida fue el día anterior entre las 21 y las 22, cuando ellos se fueron a una fiesta de cumpleaños. Minutos después de las 23, el homicida golpeó la puerta de la vivienda donde residía Abán y ella, al reconocerlo, lo dejó entrar. Luego, tras una discusión, el asesino le asestó 31 puñaladas. Hoy serán los alegatos y, posiblemente, se dicte sentencia, de acuerdo con la información del tribunal./C.P.

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