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7 de noviembre de 2019
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Esperando el verano

Temporada de bronceado: ¿Cómo hacerlo de forma gradual y saludable?

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A poco más de un mes de la llegada del verano, muchas desean "largar" con el bronceado. Precauciones a tener en cuenta.

Para muchos, el mes de noviembre es el inicio de la temporada de sol y pileta –anticipada- a la llegada formal de la temporada estival. Y es que las temperaturas en lugares como Mendoza, comienzan a subir considerablemente, haciendo de esta época la ideal para conseguir un bronceado sano y saludable.

A pesar que los cánones de moda y belleza actuales busque la piel blanca, si sos de las que no puede esperar a que llegue el verano y ya has iniciado con este ritual que año a año te permite estar con “color”, no habrá declaración fashionista que haga cambiar de opinión. No obstante, también se debe tener en cuenta cuáles son los cuidados que hay que tener al momento de exponerse a los primeros rayos de sol.

Pero…¡atención! ¿Sabías que los expertos en piel advierten que es justamente la primavera cuando el sol es de los más peligrosos de todo el año, incluso aún más que el de los meses de verano?

La respuesta a esto es porque en esta estación, empiezan a subir las temperaturas y es en esta época, cuando el sol ya se encuentra en una posición lo suficientemente elevada para que la incidencia de la radiación ultravioleta sobre nuestra piel sea muy directa. Además, hay que tener en cuenta que es el primer contacto con el sol después de un largo invierno, y la piel puede sufrir quemaduras aún peores que en pleno verano.

¿Cómo cuidarse?

Antes que nada hay tener en cuenta esta premisa fundamental: es importante empezar a tomar el sol de forma progresiva, con exposiciones cortas y, sobre todo, evitar hacerlo en las horas centrales del día.

Ahora sí, veamos qué podemos hacer para tomar sol “saludablemente”:

En las primeras sesiones bajo el sol se debe poner mucha protección ya que el cuerpo ha estado cubierto todo el invierno y no ha producido melanina, la defensa que se tiene de forma natural ante el sol. Entonces, lo ideal es escoger una crema de protección alta FPS 30 o Muy Alta FPS 50+ y con filtro físico para los niños menos de dos años y químico para el resto.

Se deberá aplicar la crema solar siempre una media hora antes de exponerse al sol, para que la piel pueda realizar una correcta absorción de esta. Además, es conveniente renovarla varias veces a lo largo del día.

Otro factor a proteger son los ojos, usando anteojos de sol para evitar el futuro padecimiento de cataratas o el envejecimiento del ojo, o los labios usando barras de labios fotoprotectoras.

Finalmente, y para luego de la ducha, lo ideal es hidratarse bien la piel con una buena crema.

Y tener en cuenta que tampoco es cuestión de obsesionarse y ‘ponerse negra’ en noviembre, ya que piel también necesita descanso para recuperarse de las radiaciones y poner su medio de protección, que es el color moreno. Por eso, es importante tomarse con calma y broncearse con precaución.  Así, una vez que llegue el pleno verano, la piel agradecerá estar ya medio bronceada, ya que no sufrirá tanto las radiaciones y se evitará de esta forma, ponerse roja el primer día que veamos el sol.

 

 

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