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4 de septiembre de 2019
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Suarez y Anabel reconfiguran la campaña y polemizan por Portezuelo

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El triunfo de Rufeil en San Martín llevó algo de tranquilidad al comando del oficialismo. Pero en el PJ siguen convencidos de que Mendoza puede entrar en una ola nacional de cambio.

A menos de un mes para la fecha decisiva, la campaña electoral hacia la Gobernación obligó a reconfigurar y reconducir alguna parte de la estrategia que siguen al pie de la letra tanto el oficialismo, con Rodolfo Suarez, como el peronismo unido detrás de la candidata K Anabel Fernández Sagasti. El desenlace del resultado de la elección a intendente en San Martín, más precisamente con la derrota de Jorge Omar Giménez –tras 16 años de gobierno– a manos del médico radical Raúl Rufeil, se ha convertido, en buena medida, en el detonante del giro evidenciado en las últimas horas.

Se observa, en concreto, al frente gobernante y defensor del Gobierno, Cambia Mendoza, concentrado en lo puramente provincial más que nunca y sólo discutiendo cuestiones límite dentro de la provincia, ajeno a lo que ocurre en el país con la suerte de Mauricio Macri; mientras que el frente retador, Elegí, obligado por las circunstancias, ahora está dispuesto a introducir en la agenda cuestiones que parecían más o menos resueltas, como su última propuesta para rediscutir el proyecto de construcción del dique Portezuelo del Viento, en Malargüe, que se conoció en las últimas horas.

El triunfo del candidato radical en el mayor departamento del Este llevó algo de tranquilidad al comando del oficialismo. A su entender, la elección que se avecina se dirimirá en el plano de lo estrictamente local, como lo ha venido planificando. Esto es, que no hay clima nacional ni efecto Cristina ni efecto Alberto que pueda llegar a competir con esa propuesta de continuar con lo hecho por la administración de Alfredo Cornejo, justificada en el orden de las cuentas y en el redescubrimiento del Estado como un valor agregado. Si bien Anabel ha interpretado que la derrota del peronista Giménez en San Martín se explica desde las particularidades locales que ha tenido esa contienda; de igual manera, sigue convencida de que Mendoza puede entrar en esa ola nacional de cambio, en la cual buena parte del país parece inclinarse por Alberto Fernández, más que disconforme e insatisfecha con la gestión de Cambiemos.

Mientras cada uno de los máximos competidores decodifica lo sucedido en las elecciones departamentales del fin de semana, ambos repasan las últimas encuestas que tienen a su disposición. En principio, porque no ha existido información oficial sino, más bien, trascendidos de esos datos, el humor social pos-Paso nacionales en Mendoza parece haberse enfocado en las cuestiones de la provincia. Con ese panorama, el trabajo de la encuestadora se ha focalizado en la intención de voto de cara a la elección del 29 de setiembre. La fotografía ha dado como resultado una ventaja para Suarez, que en el peronismo reconocen, aunque descreen de la diferencia que tendría el candidato del oficialismo por sobre Anabel. “Suarez no está 15 puntos arriba como han dejado trascender”, ha dicho en las últimas horas uno de los colaboradores y operadores más cercanos de la candidata peronista.

En el peronismo hay quienes interpretan que Sagasti debe apoyarse, además de en la estrategia que ha desplegado Fernández en la Nación, buscando grabar a fuego en el electorado mendocino el lema “Con Alberto y Anabel, Mendoza estará mejor”, en otra idea fuerza que rompa la inercia de la campaña, algo así como patear el tablero. Pero existe otra opinión –más cerca de Anabel– que duda por el momento de seguir esa línea para evitar que la candidata corra riesgos innecesarios o cometa errores que le pueden costar caro. Y en eso estaban cuando apareció el ex gobernador Rodolfo Rolo Gabrielli desde Alvear cuestionando el proyecto oficial de Portezuelo del Viento, el dique que se levantará sobre el río Grande, en Malargüe, y que se ha transformado en una suerte de vaca sagrada para la administración de Cornejo. Gabrielli ha trabajado con Anabel haciendo aportes para los equipos técnicos de la candidata. El Rolo es uno de los integrantes del grupo de experimentados a quienes se les dio la misión de responder los golpes que a menudo tira Cornejo contra las últimas administraciones del peronismo, para sacar a la candidata de un fuego cruzado que, interpretan, le traería más dolores de cabeza que beneficio alguno. Con Gabrielli están Guillermo Carmona, Adolfo Bermejo y también el candidato a vicegobernador Jorge Tanús.

Gabrielli dijo en el Sur provincial que, así como está concebido el proyecto de Portezuelo, no sirve y que sólo las provincias que comparten la cuenca del río Colorado, como Neuquén, Río Negro, Buenos Aires y La Pampa, le sacarán provecho. Agregó que si gana Fernández, el presidente se inclinará –a sugerencia del peronismo– por una variante de dique más chico, más económico, que producirá menos energía pero que permitirá irrigar más hectáreas productivas en el Sur provincial. Y, junto con esta alternativa, se podrá avanzar en el trasvasamiento de los 34 metros cúbicos por segundo que le corresponden exclusivamente a Mendoza de las aguas del río Grande al río Atuel.

Como era de suponer, desde el gobierno de Cornejo hicieron fila para criticar al ex gobernador. Calificaron esas declaraciones de disparate, recordaron su paso por la Gobernación y los problemas financieros que tuvo la Provincia entre 1991 y 1995 y afirmaron que Anabel se ha rodeado de los peores asesores en su carrera hacia la Gobernación. La aspirante opositora, entonces, buscó poner paños fríos a una polémica que puede llegar a perjudicarla, aclarando vía documento que distribuyeron los equipos técnicos peronistas que están de acuerdo con la construcción de Portezuelo, que comparten los objetivos centrales del Ejecutivo provincial y que la diferencia que proponen debatir está centrada en la construcción del trasvase del río Grande al Atuel en forma conjunta y paralela al levantamiento de la presa. Mientras que el proyecto aprobado y que cuenta con el financiamiento nacional deja para más adelante el trasvase y propone una obra más grande que la que ofrece discutir el peronismo.

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