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2 de noviembre de 2006
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Streep y su regreso al cine

En El diablo se viste a la moda, la actriz encarna a un personaje polémico

    La actriz estadounidense Meryl Streep (1949, Summit, New Jersey, Estados Unidos) vuelve a la gran pantalla con un título muy prometedor: El diablo se viste a la moda, cinta que llega hoy a las salas provinciales. Basada en el bestseller de la periodista Lauren Weisberger, la película es una ácida sátira del mundo editorial y de la moda, donde se denuncia el abuso de poder de los jefes, quienes pueden convertir el trabajo soñado en una pesadilla. Meryl Streep encarna a la editora de la revista de moda más influyente del planeta.

    Despiadada, implacable, glacial, cruel, exigente, caprichosa, tirana y siempre impecablemente vestida, es venerada en el mundo periodístico y de la alta costura. Todos la admiran, menos la joven Andrea, a quien da vida Anne Hathaway (1982, New York, Estados Unidos), quien ve cómo su vocación periodística y su vida personal se van al traste por la manías constantes de su poderosa jefa.

    La editora que provoca desastres multimillonarios desde New York a Milán, pasando por París, con tan sólo expresar una opinión, somete a su asistente a las más denigrantes humillaciones. Meryl Streep, quien ya ejerció de mala en su papel como Cruella de Vil, retoma el rol de mujer despiadada. Lo hace de manera magistral, según la crítica, en la adaptación de una de las novelas de mayor éxito de los últimos tiempos.

RUMORES DETRÁS DE LA PELÍCULA. Se dice que la autora del libro se inspiró en la figura de su ex jefa, la poderosa Anna Wintour (1949, Londres, Inglaterra), editora de la edición americana de la revista Vogue, para confeccionar las características de su personaje. Anna Wintour es una de las mujeres más odiadas y temidas del mundo editorial. Sin embargo, también es una de las más admiradas por diseñadores, estilistas y gente del medio.

    De ser así, el libro y el filme serían una especie de biografía no autorizada de una de las damas más misteriosas de la comunicación. En el 2003, la periodista inglesa tuvo que contemplar cómo fueron plasmadas en la exitosa novela las situaciones con las que había torturado a su mano derecha en la vida real. De ella se dice que ha eliminado reportajes de actualidad informativa relevante por el hecho de que los protagonistas no eran lo bastante atractivos como para salir en la prestigiosa publicación del glamour.

    Además, exigió a Oprah Wingfrey (1954, Kosciusko, Mississippi, Estados Unidos) que adelgazara diez kilos para poder salir en portada y le prohibió a Hillary Clinton (1947, Chicago, Illinois) seguir usando su traje azul marino si quería aparecer en el magazine. Las malas lenguas aseguran que, debido a las amenazas de Wintour, casi nadie de la industria de la moda ha querido aparecer en la película.

    Los productores de El diablo se viste de moda, temiendo las posibles represalias, pusieron como condición que el aspecto de Miranda Priestley se pareciera lo menos posible al de Anna Wintour. Pero, por lo visto, el encargado de los decorados y los efectos especiales de la película se saltó esta norma, ya que el parecido entre la oficina de la editora más famosa y el de la protagonista del filme es asombroso. Habrá que ver qué tanto revuelo causa en el medio la superproducción.

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