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2 de octubre de 2006
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SOBRE LA CRISIS DE REPRESENTACIÓN

Los partidos políticos son el pilar primordial de cualquier sociedad. Están consagrados en la Constitución Nacional como ?las instituciones fundamentales del sistema democrático?, porque son los únicos capaces de articular las demandas de la sociedad al Estado y retroalimentar así al sistema político, que no es otra cosa que el Estado mismo. Una de las causas de la crisis desatada en el 2001 fue la incapacidad de relacionar, por parte de los partidos políticos, las encomiendas que les encargaba la sociedad para transformar la realidad, factor que llevó a la ciudadanía a buscar otras formas de presentar sus demandas. En este sentido, aparecen una clase de organizaciones públicas no estatales, entre las más cotizadas, las ONG y las universidades, como las nuevas encausadoras del interés general.

    Los partidos políticos son el pilar primordial de cualquier sociedad. Están consagrados en la Constitución Nacional como “las instituciones fundamentales del sistema democrático”, porque son los únicos capaces de articular las demandas de la sociedad al Estado y retroalimentar así al sistema político, que no es otra cosa que el Estado mismo.

    Una de las causas de la crisis desatada en el 2001 fue la incapacidad de relacionar, por parte de los partidos políticos, las encomiendas que les encargaba la sociedad para transformar la realidad, factor que llevó a la ciudadanía a buscar otras formas de presentar sus demandas. En este sentido, aparecen una clase de organizaciones públicas no estatales, entre las más cotizadas, las ONG y las universidades, como las nuevas encausadoras del interés general.

    La consecuencia más sobresaliente de esta transición fue la legitimación social de actores naturales de estos ámbitos y no pertenecientes a los partidos políticos, dando como resultante que los sistemas legítimamente concebidos para ser los portadores de una parte del interés general, buscarán en ellos la cuota perdida del mismo. Este es el efecto de la crisis de los partidos políticos, la que tuvo como resultado que Mendoza eligiera a Julio Cobos como su gobernador.

    Por ello no debemos sorprendernos cuando el gobernador no obedece lo que la Convención de su partido le ordena y prefiere aliarse al proyecto hegemónico, antidemocrático y autoritario de K, del partido contrario al de la UCR, el del “no me dejen afuera”. Él no es un hombre de partido, él es la infortunada conclusión de la crisis de representación que atravesamos, cegado por la ambición, el interés personal y el apetito de derrocar las instituciones democráticas que tanto sufrimiento costaron a los argentinos.

    Presidente Kirchner, gobernador Cobos, decir que los partidos son estructuras viejas, que están muertos, agotados, es igual que decir que las ideas han muerto, es igual que decir que pensar diferente pasó de moda, es creer que las doctrinas y disciplinas que nos enseñaron no sirven más y pueden diluirse en las urnas. Para su pesar, termino diciendo que eso no va a ocurrir.

    Que la UCR no claudicará un sólo momento a la hora de defender los intereses de los mendocinos, pero que también estará presente para proteger la República y los partidos políticos. Estará presente para defendernos de los déspotas, intolerantes y dominadores. A los dos les digo que las ideas viven más que los hombres.

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