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6 de octubre de 2009
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GODOY CRUZ

Sin alegrías en el corazón

El Tomba volvió a perder, esta vez ante Lanús, jugando feo y dejándose superar. Mañana tiene revancha en el Malvinas, ante Newell?s.

El cielo se rajó a eso de las tres de la mañana. La furiosa Buenos Aires estaba callada y la voz de la Negra sonaba dulce en las radios y en la tele, mientras todo se mojaba. Antes, no mucho antes, los muchachos de Godoy Cruz y los de Lanús se plantaron firmes con las manos atrás para el minuto de silencio que nunca es de silencio. Era el breve homenaje que mezclaba el fútbol con el canto, porque el mundo sigue rodando mientras a algunos les toca marcharse. La alegría en el corazón, como siempre cantará la Negra junto a Fito, se le niega a Godoy Cruz.


     Luego de los aplausos y del pitazo inicial de Cristian Faraoni, el Tomba y el Granate se dispusieron a cerrar la séptima fecha sobre el final de la noche del domingo. Y jugaron fiero. Y la verdad es que a Lanús, con poquitos destellos de ese equipo peligroso, le alcanzó para sumar tres puntos que lo alivian de haber sido eliminado de la Sudamericana. O también le sirvió como una especie de antídoto ante la mala racha que estaba teniendo en el Apertura, de cinco partidos sin ganar después de la primera fecha, cuando empezó entonado venciendo a Huracán con un inspirado Santiago Salcedo.


    Como sea, lo de Lanús fue muy poco, pinchó un par de veces y lastimó lo necesario para ganar. El Expreso, en cambio, rebotó otra vez hacia abajo, en este ir y venir de triunfos, empates y derrotas. Le gana a Boca, habla el país de su identidad de juego, pero después cae de ñata con derrotas ante el Bicho y Lanús. Después de las luces, las caras eran largas en la salida del vestuario. Entendible, porque a los mendocinos el domingo les costó jugar realmente. Mucha desconexión, desconcentración para entregar la pelota y mala suerte, porque Jorge Curbelo se daba un golpazo en el calentamiento que lo dejaba sin jugar. Una gambeta de Nicolás Olmedo, un eterno luchador, con su posterior remate al arco de Lanús, fue una de las claras que tuvo el Expreso en el sur de Buenos Aires. Pero la pelota se fue al ladito del palo de Mauricio Caranta, que no se movió casi en el primer tiempo. Enfrente, Lanús intentaba lastimar con constantes centros al área, pero sus imprecisiones también eran groseras y el partido estuvo para el bostezo.


     Una síntesis clara del pleito se resumió en una jugada espantosa: Leo Sigali quiso salir jugando por lo bajo y se la dio a Santiago Salcedo, como si fuera el cinco de su propio equipo. El paraguayo, sorprendido, encaró al arco del Loco Ibáñez, pero se le enredó la pelota torpe en sus pies. Así fue el primer tiempo, Godoy Cruz cometiendo constantes errores y Lanús perdonándolos. Hasta que llegó una bendita pelota parada para los del sur de Buenos Aires. Centro de Hernán Grana al corazón del área, y Santiago Hoyos saltó como si viviera solo en el mundo. Cabezazo de manual, pique al suelo y gol. A llorar al vestuario. En esa, Lanús no perdonó y se llevó su premio. Y acá está el embrollo por el que pasa el Tomba. En el segundo tiempo cambió, cambió para bien, pero no le alcanzó. Como le ha sucedido muchas veces en estas siete fechas, Godoy Cruz pareciera que espera que lo lastimen para reaccionar.


     Cuando lo va ganando, se mete atrás y se lo empatan. Y el domingo, esperó a que los de Zubeldía le clavaran el puñal para salir a la lucha. Es entendible que no es fácil fuera de casa, que el Tomba pareciera que siempre está aprendiendo, pero también ya mostró signos más que buenos de poder ganarle a cualquiera. Si no, que le pregunten al Boca de Basile. Pareciera que esos tres puntos resonantes que sacó en un hecho histórico para el fútbol mendocino se desvanecen en este presente bodeguero. En su despertar del complemento, hay que decirlo, tampoco tuvo un cacho de suerte. Lautaro Formica, el rosarino que sale corriendo para agarrar la pelota en cada tiro libre, metió un remate genial, que dio en el travesaño. Lanús se salvó del empate, porque estaba conforme con ir ganando apenas por un gol. Entró a la cancha Jesús Vera, uno que le dio empuje y lo hizo con todo. Pero el fútbol, a veces, también es injusto.


     El pibe, ya no tan pibe, de la cantera del club puso el corazón, cometió un par de faltas algo atolondradas y Faraoni le sacó la roja. A pocos minutos del final, el Expreso quedó derrotado con uno menos y con un Lanús que casi anota el segundo, luego de una jugada bonita donde la tocaron varios. Pero el Loco Nelson Ibáñez le tapó el remate a Marcos Aguirre. El pitazo final de Faraoni dejó conformes a todos los hinchas del Granate y con bronca a todo el plantel de Godoy Cruz.


     Este Tomba que no se pude sacar el karma de mirar la tabla de promedios, que de Gimnasia La Plata para abajo parece un abismo negro que siempre lo llamará. Pero cambia, todo cambia, como dice la Negra. Será cuestión de confianza, de amor propio. Porque ya lo demostró y esto recién empieza, al fin de cuentas. Mañana ante Newell’s, el Bodeguero tiene una pronta revancha. Dependerá de un cambio seguir igual o darle alegría al corazón.

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