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11 de septiembre de 2019
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Economía

Siete de cada diez microemprendedores son mujeres

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Mariana Hidalgo (42) produce lencería que vende en su propio showroom y ferias.

Los productos van desde vitrofusión, porcelana fría, pintura, tejido e indumentaria, sumado a la elaboración de alimentos, bebidas e infusiones. Se difunden por Facebook, Instagram y WhatsApp y se comercializan en ferias y showroom.

De acuerdo al Registro de Unidades de la Economía Social y Solidaria (Ruesys) 7 de cada 10 emprendimientos productivos en Mendoza están liderados por mujeres. Estos proyectos surgieron como hobbies para muchas, pero la crisis económica que se intensificó en el último año los convirtieron en parte fundamental de sus ingresos.

Según las últimas mediciones del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) la falta de trabajo impacta con mayor fuerza en las mujeres. Los datos del primer trimestre revelaron que en el Gran Mendoza, representan el 9,8% de los desempleados. A esta problemática se suman aquellas que sí tienen empleo pero no llegan a fin de mes.

Estas iniciativas van desde la creación de productos de vitrofusión, porcelana fría, pintura, tejido, indumentaria, juegos didácticos en madera y aromatizantes, sumado a la elaboración de alimentos, bebidas e infusiones. Se difunden por Facebook, Instagram y WhatsApp y se comercializan en ferias y showroom.

Del relevamiento de la Dirección de Economía Social se desprende que en el último año se registraron en esa dependencia gubernamental 4.100 emprendimientos y estos, 2.829 están a cargo mujeres. En sólo tres años, creció 661%, ya que en 2016 eran sólo 620 los inscriptos en total.

Sostén de familia

El emprendurismo se ha convertido también en un signo de empoderamiento. Tal es el caso de María de los Ángeles Togno (38) de Luni Creaciones quien comenzó a realizar disfraces y cotillón en general cuando su esposo sufrió un accidente hace un año y medio y tuvo que convertirse en la columna vertebral del hogar.

"Estudié diseño gráfico y si bien tenía mi pequeña producción comencé a trabajar de lleno en esto cuando mi marido fue embestido por un automóvil y se vio obligado a dejar su actividad. Su recuperación es larga, lleva 7 operaciones... Hacía falta plata y literalmente nos iban a comer los piojos", contó María quien es madre de dos niños, de 5 y 7 años, y tampoco podía tomar un empleo de tiempo completo.

En este proceso, afirmó que uno de las dificultades se centra en colocarle el precio a su servicio para ponerlo a la venta. "Hice un curso en la municipalidad de Ciudad para determinar el valor por unidad", dijo y detalló que sus disfraces rondan los $1.500 y los hace a pedido porque no puede hacerlo en serie debido al alto costo en telas.

Dinero extra

Entre los testimonios se repiten las que quedaron sin empleo, las que tuvieron una fuerte caída en sus ingresos y las que tejían o cocinaban por placer y encontraron que ese talento podría ser rentable.

Ana Rodríguez (25) está en 4º año de abogacía en la Universidad Nacional de Cuyo. Comenzó a realizar sus propios blends de té en hebras porque es amante de las infusiones y progresivamente notó que podía sacarle provecho a su afición.

"Junto a una amiga comenzamos a elaborarlos en forma artesanal bajo la marca Carmina. Ambas logramos pagar los gastos de nuestros estudios con esto. Los té rondan los $70 los de 30 gramos.", precisó Ana y afirmó que uno de los obstáculos que debe sortear es el manejo de redes sociales. Esta vidriera virtual permite mostrarle al mundo su mercadería sin necesidad de pagar el alquiler de un local.

La imaginación, clave del éxito

Mariana Hidalgo (42), por su parte, es un ejemplo de mujeres que se convirtieron en jefas de hogar ya que es divorciada y mantiene a sus dos hijos adolescentes. Es docente de plástica y resignó horas para dedicarse a la costura.

En la confección de lencería encontró un reducto fuera de la alta costura que sólo se vende por temporada. "Julieta Sin Romeo surge de la necesidad de generar otra fuente de ingreso pero también de la aceptación del cuerpo, fortalecer el vínculo con nuestra femineidad", destacó.

La diseñadora tiene un showroom, promociona sus prendas en las redes sociales y las comercializa en ferias. "Estoy buscando todo el tiempo mercados para ofrecerlas", dijo y agregó que hay una red de emprendedores que cada vez se conecta más. 

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