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22 de noviembre de 2020
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Columna

Sí, te tenemos miedo

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Le dicen “la jefa” para acortar. En realidad, el título se completa con “de una asociación ilícita por admisión de dádivas en 22 hechos y por cohecho pasivo en 5 hechos”.

Según dijo la Justicia el 17 de septiembre del ’18 "hizo funcionar una maquinaria que le sacaba con procedimientos amañados dinero al Estado Nacional en detrimento de la educación, la salud, los jubilados, la seguridad, que dejaba al pueblo más humilde sin cloacas, sin agua corriente, sin servicios, sin transporte seguro, etc., etc., y todo esto se hizo para distribuir coimas a funcionarios corruptos a cambio que, por avaricia y codicia, ese selecto grupo de empresarios también se llenaran los bolsillos mediante su participación en licitaciones o concesiones, sosteniendo a posteriori un discurso acomodaticio y cobarde, pretendiendo haber cedido a las presiones oficiales, en bien de cuidar sus empresas y los puestos de trabajo de sus empleados".

También se la puede conocer como Megamechera Intergaláctica y estamos todos de acuerdo. Cada obra pública, cada explotación de un corredor vial, cada concesión de un transporte ferroviario o la asignación de subsidios a cualquier empresa de bienes o servicios tenía un retorno. El Estado elegía sin ningún atisbo de transparencia a sus proveedores, les pagaba con guita que a cada uno de nosotros le había costado conseguir y una parte de esta plata iba a los bolsillos de los dos íconos progres argentos: Néstor Carlos Kirchner y Cristina Elisabet Fernández. Para que a los empresarios a los que les interesaba el país aceptaran, las contrataciones estaban infladas.

Como quedó demostrado, así se pagaron “voluntades del Poder Judicial o funcionarios que supieron trajinar algún organismo vinculado a tareas de inteligencia política”, dijo la Justicia. Pero la mayor parte de la plata fueron a lo de los chorros intergalácticos.

Nada nuevo. Los vimos adorar cajas fuertes y comprar carteras carísimas. A ellos y a todos los que los rodeaban, sean jardineros, choferes o hijos sin profesión conocida.

Nada de esto hubiera sido posible sin la ayuda inconmensurable de los empresarios -en representación de compañías importantes como IECSA, Roggio, Esuco, Electroingeniería, Techint,etc - Aldo Roggio, Carlos Wagner, Angelo Calcaterra, Gabriel Romero, Luis Betnaza, Juan Chediack, Sergio Taselli, Enrique Menotti Pescarmona, Gerardo Ferreyra, Néstor Otero, Juan Carlos Lascurain, entre otros.

Ahora, la Megamechera -convertida en presidenta vice por el voto de millones de argentinos a los que nada de aquél robo conmovió- intenta quebrar el sistema jurídico argentino. Está tan demostrado el choreo, dejó los dedos marcados en tantos lugares, es tan una señora que se metió todas las latas de atunes posibles en la calza floreada y la registraron las cámaras de seguridad que, aún con el enorme poder que mantiene, quebrar el sistema jurídico es la única posibilidad que le queda para salvarse de Ezeiza, en sus modalidades avión hacia Venezuela o cárcel.

Su único interés desde el 10 de diciembre cuando asumió fue quebrar el sistema jurídico argentino.

Sin embargo, las principales figuras de la literatura, el cine, las artes plásticas, la música, las artes y las ciencias en general le rinden pleitesía, la nombran madre de dragones, libertadora de América, bella.

Jefa.

Jefa de una asociación ilícita.

Eso es lo que es.

Eso es lo que hay que decir y repetir.

¿La madre piadosa no tuvo una palabra por los 37 mil muertos que produjo el espantoso manejo de la pandemia en el país?

¿O por los cuatro millones de personas que se quedaron sin trabajo?

¿O por las decenas de muertos por la locura estatal de pretender un país inmóvil?

La vimos con el cartel de Santiago Maldonado, a la Megamechera. No le pregunten por Luis Espinoza, por Facundo Astudillo, por Mauro Ledesma, por Abigail, por tantos otros.

No le interesa.

Su único interés es quebrar el sistema jurídico argentino porque es culpable.

Ya sabemos todo esto.

Todos los días millones de personas honestas que deberían usar su tiempo en ser felices tienen que ocuparlo en ver cómo se defienden de las cachetadas de la Megamechera y sus ejércitos de impresentables.

Ya sabemos que no contamos, en general, con intelectuales ni con artistas, florecitas marchitas amarrados a sus contratitos roñosos, a sus excesivos egos, a sus universidades de juguete creadas especialmente para darles lustre y billetes, para que no queden en banda mostrando su inutilidad absoluta fuera de su círculo de cristal.

Ya sabemos que la oposición política tiene menos fuerza de la que desearíamos.

Ya sabemos que los empresarios no mueven un dedo sin permiso oficial, no vaya a ser cosa que se queden sin el próximo llamado a licitación.

Ya sabemos que entre el Presidente Coso y Fabiola no se ven demasiadas diferencias (bueno, quizás a ella Télam del Norte le dedique algunas notas más que a él).

Ya sabemos que muchos periodistas estrellas sólo la nombrarán forzando una equivalencia con Macri Caca porque el negocio es que sean todo lo mismo.

Ya sabemos que incluso esta Justicia cachuza que la Megamechera quiere quebrar porque no le sirve, la trata entre algodones.

Ya sabemos que el Papa más que Papa es Papelón.

Ya sabemos que a la Megamechera todos lestienen miedo. Ella lo había anunciado, en esa mediasonrisa de estafadora habitual: “Sólo hay que temer a Dios y un poquito a mí” dijo y los miedosos aplaudieron.

Ok, ya sabemos todo esto.

Es hora de actuar.

Es acá y es ahora.

Hay que romper la cáscara de miedo, que es lo que les permite a estos sátrapas inventar su épica.

Claro que tenemos miedo.

Todos tenemos miedo porque hay un fiscal muerto, porque hay bombas que explotan cerca, porque patotean en las oficinas públicas hasta dejarte sin trabajo, porque patotean en universidades públicas y no te permiten avanzar en la carrera, porque patotean en las escuelas primarias y se la agarran con los nenes, porque patotean en el secundario y te hacen bullying si te quejás; todos tenemos miedo porque al Presidente Coso se le suelta la cadena y te trata de boludo por televisión o te manda al psicólogo o a estudiar. Justo él, que necesita como nadie de las dos cosas.

Tenemos miedo pero ese miedo se rompe si somos muchos quienes lo reconocemos y lo enfrentamos.

Debería darles vergüenza a los funcionarios de un gobierno autopercibido nacional y popular que gran parte de la población tenga miedo.

Debería sonarle alguna alarma a las figuras del arte y la ciencia.

La democracia no es para tener miedo.

Construyen un castillo con mentiras para su beneficio y después hay que perder tiempo desmontándolas una a una. Pero es lo que hay que hacer. Porque con ese castillo construyen, además, miedo.

Hay que desmantelar sus mentiras y estar atentos porque mientras desarmás una, construyen cuatro. Son insaciables y al no tener vergüenza, todo les está permitido.

Ya sabemos que les gustan los grandes nombres y las batallas épicas. Sabemos también que son mentiras.

El famoso impuesto a los ricos es una mentira. Hicieron toda la campaña diciendo que sólo iba a afectar a 9.000 personas, los más ricos del país. Como además, te enseñan a odiar a los ricos -a los otros ricos, no a ellos- ¿quién no va a querer que 9.000 tipos se arremanguen un poquito y ayuden?

Bueno, era mentira.

Al día siguiente de aprobada la ley salió Mercedes Marcó del Coso, titular de la AFIP a decir que el número de afectados sería mayor al que habían calculado. Como quedó claro en las discusiones que dio la oposición en el Congreso, la ley obstaculiza la inversión y la creación de trabajo. El país va perder más de lo que va a ganar pero claro, si lo decís, te gritan “vos defendés a los ricos”.

No tengo ningún problema en defender el patrimonio de quien se lo haya ganado honestamente pero no entran ni Mínimo Kircher ni Coso Heller en esa caracterización.

El “pelotudo” de Parrili (yo no le hubiera llamado más que Coso, pero la Megamechera lo nombra así) ya dijo que cree que la ley se va a judicializar. Sin embargo, la hacen igual ¿por qué?

Porque quieren que se judicialice, quieren victimizarse y decir “nosotros hicimos todo lo posible para que el ajuste no lo paguen los pobres pero vinieron los empresarios malos y la Justicia y miren, no nos queda otra”.

Así funcionan. Es hora de que lo aprendamos. Nunca son los hechos. Siempre es el relato. Construyen mentira y no les importa.

Porque no les importa nada.

¿Cómo no tenerles miedo?

Esa ley mentira es del Coso Mínimo Kirchner al que venden como estadista. Presentó ésta y otra, la que prohíbe vender un campo si se incendió. O sea, cuidate que no te agarre la peor sequía de la historia y un vientito te haga fuego. Si eso pasa, sonaste porque además como son paranoicos, creen que un productor incendia su propio campo para joderlos. Un error atrás de otro ¡qué estadista es Mínimo!

¿Cómo no tenerle miedo?

Sin embargo, aunque más lentamente de lo que nos gustaría, cada vez más ciudadanos enfrentan el miedo.

Una señora en San Juan participó de marchas contra el gobierno nacional. Algo absolutamente válido en democracia. ¿Resultado? Una veintena de patoteros le hicieron una “vigilia” frente a la casa, con capuchas, bombos y redoblantes. Los voceros del Coso Uñac afirmaron que obviamente el gobernador no tenía nada que ver, prometieron una investigación para desligar responsabilidades y coso.

A mí me llamó alguien que por teléfono se presentó como “asesor en comunicación del gobernador” me dijo: “Osvaldo, vos porque no lo conocés a Uñac, es un tipo joven que le gusta la cultura, el deporte, tendrías que tomar un café y seguro que te caería bien”. Gracias, pero paso. “Tomar un café” es algunas veces la puerta de entrada a un paraíso de sobres. Les contesté que me alcanzaba con que informaran públicamente sobre esa investigación para ver quiénes eran los patoteros. Claro, eso nunca ocurrió porque Uñac también es de temer. Pero ahora todos lo sabemos porque una señora se animó.

Uñac, te tenemos miedo por eso te enfrentamos.

En Formosa, el progresista Coso Insfrán llevó a la muerte a su gente por cerrar la provincia. Por primera vez, un grupo de jóvenes que no quiere vivir en época feudal, salió a la calle y protestó. Claro que tienen miedo, pero lo enfrentaron.

Gildo, te tenemos miedo por eso te enfrentamos.

No hay nada de sensibilidad en artistas que no gritan por esto.

No hay nada de ciencia en científicos que no gritan por esto.

Son los más despreciables porque están capacitados para entender, porque tienen sus necesidades básicas muy satisfechas, porque viven con comodidades que jamás tendrán aquellos a quienes dicen representar.

Una estudiante, Barby Fleming, se animó y mostró un burdo adoctrinamiento político en un examen de la UBA de parte del profesor Javier Flax con prejuicios sobre el estado de la ciencia y la técnica en el gobierno de Macri Caca. No hacía mención ahí a que los fondos del Conicet para 2021 serán un 20,8 menor que los de 2019 ni que los salarios de los profesores son hoy los más bajos en 15 años. Pero Barby dio un enorme paso adelante. Pidió a todos los que hubiesen sufrido un intento de lavado de cerebro igual al suyo que lo hicieran público. Con nombre y apellido. Con nombre de colegio y profesor.

El hashtag “DenunciáElAdoctrinamiento” se hizo masivo y muchos pudieron comenzar a contar su historia. Universidades donde los jefes de la asociación ilícita son contraseña para rendir exámenes, el “presente” de Santiago Maldonado a chiquitos de primaria; los regalos de “La Camporita” en los jardines.

Adoctrinamiento peronista hubo desde “Eva me ama” en adelante. Hubo mucho miedo y no se denunció lo suficiente. En la mayoría de las casas de estudios sociales si no sos “progre” (tenga esto la máscara que sea, troskista, k, peronista papal) te tildan de Videlista. Si no pensás que Néstor le dio a probar la manzana a Cristina y a partir de ahí nació la humanidad, sos de un grupo de tareas que torturó a las madres de la plaza una por una.

Claro que los alumnos tienen miedo, por eso lo enfrentan.

Es probable que pierdas tu cursada, como le ocurrió a varios. Es probable que te sea difícil rendir. Es probable que se te rían esos zascandiles de dos por tres. Nada se compara con la sonrisa del que dice la verdad.

El miedo se vence enfrentándolo.

Al final no son tan poderosos.

Al final dan lástima y vergüenza.

Al final sólo son avaros, brutitos, menores.

Ha llegado el momento de salir del closet del silencio. Desmontar sus mentiras. Nombrarlos. Enfrentarlos. La salida es más democracia o la jefa cumplirá su cometido anunciado el 28 de febrero de 2012 en el Monumento Nacional a la Bandera, eso de ir por todo.

Claro que tenemos miedo.

Por eso es que los enfrentamos.

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PD: Es muy halagador que cuando esta nota sea subida a las redes la difundas, le des retuit, la postees en tus páginas y la mandes por Whatsapp. Pero no alcanza. Hoy hace falta que hagás algo más. La vida está ahí afuera. Estamos a tiempo.

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