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11 de julio de 2019
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Caso Carleti

“Sentimiento de traición”: por qué delataron a Hisa

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La relación de confianza y amistad entre los acusados se fue quebrando a medida que avanzó la instrucción.

Así lo determinaron peritos psiquiatras que examinaron a Juan Carlos Guerrero un día antes de acusar al ex senador por el crimen de su esposa, Norma Carleti, ocurrido en el 2018. Ahora, el episodio forma parte de la prueba en la causa que fue elevada a juicio.

“Necesidad vindicativa, con irritabilidad y sentimiento de traición, temerosidad por la vida de sus hijas y sus hijos presos”, son algunas de las características que observaron dos peritos psiquiátricas del Cuerpo Médico Forense (CMF) cuando analizaron por segunda vez a Juan Carlos Guerrero (49), quien está junto con sus tres hijos acusado por el crimen la empresaria frutihortícola Norma Ethel Carleti Ferrari (60), ocurrido a principios de marzo del año pasado. Esto se desprende de la reciente elevación a juicio de la causa, que se ventiló hace pocos días y a la que accedió El Sol.

El hombre fue sometido a un nuevo peritaje un día antes de delatar en plena audiencia del caso a Leonardo Hisa, quien está imputado como autor intelectual del asesinato de su mujer. Guerrero, quien supo ser “mano derecha y hombre de confianza” del ex senador radical, según surge de distintas testimoniales, lo comprometió cuando estaba por finalizar la instrucción del expediente.

Ese día, el 22 de mayo, se desarrollaba una audiencia para debatir una ocurrencia solicitada por la defensa de los imputados. En medio de la sesión, Guerrero levantó la mano para pedir la palabra e indicó, en primer lugar, que Pablo Cazaban había dejado de ser su abogado, por lo que iba a presentar en los próximos días a un nuevo letrado.

Acto seguido, salió de su boca una frase que sorprendió a las partes: “Quiero hacer una aclaración porque estoy cansado de que nos traten como asesinos. Quiero confesar que el señor que está allá (señalando a Hisa) mandó a matar a la señora Carleti”.

Tras la afirmación, hubo una exclamación en los presentes, y Guerrero continuó con su acusación: “Tengo pruebas y le voy a demostrar que a mí no me pagó nadie, nadie me ha pagado”, dijo con una clara intención de desligarse a sí mismo y a sus hijos del hecho de sangre.

Tras ese día, Cristian Vaira Leyton y Agustín Magdalena asumieron la defensa de los Guerrero. Los letrados intentaron negociar con la Fiscalía, a cargo de Jorge Quiroga, para que el ex empleado de Hisa declarara como arrepentido en la causa, y así acceder a algún tipo de beneficio. No obstante, desde el Ministerio Público le negaron esa posibilidad, en parte, porque la investigación estaba prácticamente finalizada.

Pero la incriminación de Juan Carlos hacia Hisa no quedó en la nada. Ahora, fue constituida como parte de la prueba de cargo contra el ex marido de la víctima y del propio Guerrero, en la elevación a juicio.

Asimismo, se añadió la entrevista que hicieron las especialistas en salud mental del CMF a Guerrero un día antes, en las que el hombre cambió notablemente su discurso con respecto al peritaje al que fue sometido el año pasado, días después de ser detenido por el crimen.

Los pesquisas entienden que en el resultado de ese estudio se deslizan las razones por las que Guerrero tomó la decisión de apuntar contra Hisa. Al parecer, tiene una necesidad de venganza por sufrir una suerte de traición por parte del ex senador: “Hacete cargo, hablá porque hace cinco meses que estás con domiciliaria y nosotros no”, le habría dicho, según consta en el expediente.

Para la fiscalía y la querella, esto confirma parte de lo que se viene investigando: las promesas remunerativas y de libertad de Hisa hacia Guerrero tras el encargo del homicidio. Ahora, todo quedará en manos de un jurado popular que decidirá la culpabilidad de los acusados en un debate oral y público.

El hecho

El asesinato de Norma Carleti ocurrió la madrugada del lunes 5 de marzo del año pasado en el domicilio de calles República de Siria y Almirante Brown, en Tunuyán. Según la investigación, al menos, tres sujetos se metieron a la casa y atacaron a la mujer. Uno de los agresores tomó un arma blanca y la apuñaló alrededor de 50 veces en diferentes partes del cuerpo.

La hipótesis más fuerte sostiene que Leonardo Hisa, quien estaba en proceso de divorcio con la mujer, la mandó a matar y, para consumar el objetivo, le pagó a la familia Guerrero, cuyo padre trabajaba para él. Debido a esto, fueron detenidos el ex marido de la víctima; los hermanos Kevin, Alexis y Ever Guerrero, a los que se le sumaron luego su padre, Juan Carlos, y su madrastra, quien terminó sobreseída.

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