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24 de noviembre de 2009
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LA FAMILIA DE LA VÍCTIMA ESPERABA PERPETUA

Sebastianelli pidió disculpas pero no le alcanzó: 21 años por el crimen de Lucero

El dueño del bar Banzai recibió esa pena por el llamado caso de la Alameda.

    Se terminó una triste etapa. La familia del joven Juan Francisco Lucero barajará y dará de nuevo. No le queda otra. Ayer a las 11.15, a poco más de un año del conmocionante homicidio de la Alameda, el tribunal de la Sexta Cámara del Crimen dictó sentencia contra el matador, Ariel Sebastianelli. La relatora leyó el veredicto, que estuvo lejos de dejar conformes a los querellantes y a los amigos del estudiante universitario que fue abatido de cinco tiros tras una discusión por un envase de cerveza frente al bar Banzai, en la Cuarta Sección: 21 años de prisión por homicidio agravado.

    Juan Lucero tenía 29 años cuando fue acribillado a balazos frente a un grupo de amigos, en la madrugada del 2 de noviembre del año pasado. Apenas sucedió el homicidio, llamado por la prensa como el crimen de la Alameda, se acusó a un inocente como autor. El actor y docente local Ariel Guillermo del Curto fue sindicado por la fiscal de Capital Liliana Curri y por los investigadores policiales, pero nada tenía que ver. El caso ganó espacios en los medios y, gracias a la publicación de su foto en este diario, la pesquisa cambió de rumbo para trasladarse al verdadero matador, Ariel Sebastianelli, quien cayó cuatro meses después en La Rioja.

     La causa llegó a juicio la semana pasada y los testimonios en el proceso oral eran contundentes contra Sebastianelli, quien era dueño del bar BanSe terminó una triste etapa. La familia del joven Juan Francisco Lucero barajará y dará de nuevo. No le queda otra. Ayer a las 11.15, a poco más de un año del conmocionante homicidio de la Alameda, el tribunal de la Sexta Cámara del Crimen dictó sentencia contra el matador, Ariel Sebastianelli.

    La relatora leyó el veredicto, que estuvo lejos de dejar conformes a los querellantes y a los amigos del estudiante universitario que fue abatido de cinco tiros tras una discusión por un envase de cerveza frente al bar Banzai, en la Cuarta Sección: 21 años de prisión por homicidio agravado. Juan Lucero tenía 29 años cuando fue acribillado a balazos frente a un grupo de amigos, en la madrugada del 2 de noviembre del año pasado. Apenas sucedió el homicidio, llamado por la prensa como el crimen de la Alameda, se acusó a un inocente como autor.

    El actor y docente local Ariel Guillermo del Curto fue sindicado por la fiscal de Capital Liliana Curri y por los investigadores policiales, pero nada tenía que ver. El caso ganó espacios en los medios y, gracias a la publicación de su foto en este diario, la pesquisa cambió de rumbo para trasladarse al verdadero matador, Ariel Sebastianelli, quien cayó cuatro meses después en La Rioja. La causa llegó a juicio la semana pasada y los testimonios en el proceso oral eran contundentes contra Sebastianelli, quien era dueño del bar Banzai, situado en la esquina del pasaje Remedios de Escalada y Maipú, en la Cuarta Sección. Los testigos directos declararon y acusaron al imputado.

    Hasta ese momento, Sebastianelli había preferido no hablar. Pero ayer, tras los alegatos de las partes, antes del fallo, decidió que era hora de confesarle a la familia de Lucero la autoría. Pidió perdón, descargando a su vez un transtorno vivido años antes del caso que lo tuvo como protagonista. A Sebastianelli le mataron a su padre y, según dijo en la sala de debate, el homicida nunca le pidió disculpas por lo que hizo. Ante esto, se quebró y decidió que era el momento de expresarles a los Lucero que cometió un daño irreparable (ver aparte).

    Sin embargo, luego del alegato del fiscal de Cámara, Felipe Seisdedos, que sostuvo que estaba más que acreditada la autoría del asesinato, y de la querella, representada por Guillermo Sixto Ortiz, que solicitó prisión perpetua, el tribunal conformado por Alejandro Brizuela, Liliana de Paolis y Alejandro Gullé no tuvo misericordia y lo sentenció a 21 años de cárcel. Seisdedos sostuvo que todo comenzó por una botella de cerveza y que la confusión se generó por si se pagaba el envase o no.

    La cajera del bar, de apellido González, sostuvo en el juicio que quedó pendiente abonarlo. Sebastianelli reaccionó porque quería que le pagaran y fue directo hacia el grupo de amigos, que acababa de presenciar un recital de rock pesado cerca Bande allí. Sacó un arma y disparó al piso, hiriendo a Rubén Benítez en un pie. Luego, cuando Lucero efectuó el ademán de sacar la billetera del bolsillo y finalizar la discusión, Sebastianelli lo acribilló de varios tiros que le dieron en el tórax y en una pierna. Sufrió un shock hipovolémico y falleció.

    “No advierto causa de justificación a la conducta de Sebastianelli”, señaló el fiscal, y agregó: “Hay elementos suficientes para culparlo de homicidio agravado por el uso de arma de fuego”. El autor del asesinato llegó a juicio también por el robo a una estación de servicios. Por esta causa, Seisdedos no formuló acusación. Después fue el turno de la defensa, a cargo de Raúl Sánchez. El abogado fundamentó el caso en que su cliente estaba cansado y que “un grupo de 10 o 12 personas alcoholizadas” originó la discusión.

    Sostuvo que las víctimas agredieron a Sebastianelli al no pagarle el envase y que para él se trataba de un exceso en la legítima defensa, pedido que no prosperó cuando los jueces dieron su veredicto y cerraron uno de los casos más impresionantes de los últimos años.

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