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1 de septiembre de 2006
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¿Se terminaron los planes Jefas de Hogar?

El especialista analiza la estrategia del Ejecutivo nacional respecto de los planes sociales. Explica el pase de beneficiarios del plan Jefas al Familias.

    Desde abril a julio del 2006 (los cuatro primeros meses de la puesta en marcha del traspaso de los planes Jefas y Jefes de hogar hacia nuevos programas sociales) se ha observado un significativo grado de adhesión. Ya hay 7.000 ex planes Jefes que están cobrando el Seguro de Capacitación y Empleo, y cerca de 84.000 ex Jefes se pasaron al plan Familias. Esto ha motivado al Gobierno nacional a pensar en incorporar a ese seguro a otro sector vulnerable de los desocupados: los 560.000 jóvenes de entre 18 y 24 años, comenzando a partir del próximo año.

    En abril, el Gobierno lanzó el Seguro de Capacitación y Empleo, que, junto al existente plan Familias, serían los dos vínculos para eliminar el de Jefas y Jefes de hogar. En ese momento, la dotación de beneficiarios del plan Jefes ascendía a cerca de 1,5 millones, del cual 70% eran mujeres. En la actualidad, se ha reducido a menos de 1,3 millones, esto basado en que cada mes, unos 8.000 Jefes, aproximadamente, dejan el subsidio al conseguir un empleo formal.

    Cabe recordar que por un plan Jefes se cobra un subsidio total de $150.Aquel que opte por el Seguro de Capacitación y Empleo pasa a cobrar $225 (puede llegar a cobrar $50 adicionales por viáticos, si está completando sus estudios primarios o secundarios) por un plazo de 2 años como máximo. Los que eligen pasarse al plan Familias cobran $150 más $25 por cada hijo, hasta un máximo de 6 hijos. No tiene contraprestación alguna pero sí están obligados a presentar el certificado de vacunación y de escolaridad de sus hijos.

    Quien tenga 7 hijos o más, pasa a cobrar una pensión no contributiva que es 70% de la jubilación mínima, de modo que un Seguro de Capacitación equivale a un plan Familias con 3 hijos. La lógica gubernamental aparente de los nuevos planes es que la pobreza estructural pase al plan Familias, que es sólo para mujeres, y que los nuevos pobres (que perdieron el empleo) dejen el plan Jefes y vayan al Seguro o al Manos a la obra (que tiene que ver con los microemprendimientos).

   Todos estos pases de planes y estrategias oficiales tienen por finalidad bajar la tasa de desempleo que, según datos oficiales del último mes, descendió a 10,4% en el segundo trimestre del año en curso. Esto, contando como ocupadas a las personas que son beneficiarias de los planes Jefas y Jefes de hogar, porque si a estas personas las ubicamos dentro de las desempleadas (como debería ser realmente), el desempleo bajó a 12,8%. Como contrapartida a esto, en los últimos 12 meses se crearon 750.000 puestos de trabajo genuinos, pero aún quedan con problemas de empleo unos 3,5 millones de compatriotas.

    Otro tema a analizar es que según donde se encuentre la persona, se va a beneficiar más por parte de las políticas de estado con respecto a los subsidios contra la pobreza. Esto es, básicamente, por lo siguiente: los habitantes de la Patagonia son los más beneficiados con los recursos enviados de la Nación para los programas tipo planes Jefes. Desde el punto de vista económico, no se ven grandes diferencias en la forma en que el Gobierno nacional batalla contra el flagelo de la desocupación en Argentina.

    Con el análisis anterior sólo vemos que varía el nombre del seguro de desempleo (llámese plan Jefes, Familias, Manos a la obra) que se les otorga a los desocupados, agravando el problema y no buscando políticas de fondo para solucionar un problema estructural. Dada la forma en que se ataca a la desocupación en nuestro país, no es ilógico pensar que, en un corto plazo, se eliminen los planes Jefes y se muestre como un logro político. Pero esa masa poblacional estará ubicada en algún otro plan y/o subsidio, tenga la denominación que tenga.

     A esto hay que agregarle (como se mencionó anteriormente) que, en lo que va del año, la ejecución de programas seleccionados contra la pobreza presenta grandes disparidades en su distribución a nivel geográfico. Según estudios privados, al comparar el gasto realizado en cada región argentina con los niveles de pobreza que revisten, se concluye que en la Patagonia, el gasto por pobre ($306) es más del doble que el promedio del resto de las regiones ($137). En cambio, la región menos beneficiada es la pampeana, en la cual se registra el gasto por pobre más bajo ($66). Por eso me permito dar un consejo: Si decide o tiene decidido hacerse pobre en este país, piense bien en que provincia lo hará.

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