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16 de octubre de 2016
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El candidato de Cornejo a la Corte

Se cayó un juicio porque Valerio dijo estar enfermo, pero fue a dar clases

<p>Ocurri&oacute; hace un mes. El debate contra un polic&iacute;a acusado de matar a un hincha de la Lepra&nbsp;se anul&oacute; por completo. El mismo d&iacute;a en que present&oacute; el certificado, el juez estuvo en la UNCuyo.</p>

Una licencia por enfermedad de José Valerio, juez de la Segunda Cámara del Crimen y elegido por el gobernador Alfredo Cornejo para convertirse en ministro de la Suprema Corte, provocó la suspensión definitiva hace un mes del juicio oral contra un efectivo de la Policía de Mendoza acusado del homicidio culposo de un hincha de Independiente Rivadavia. No es un dato nuevo. A tal punto, que en Tribunales llamó la atención porque no había muchos antecedentes de este tipo. Sin embargo, lo que no se sabía es que el mismo día que Valerio presentó el parte médico estuvo dando clases en la Universidad Nacional de Cuyo. La planilla de asistencias, a la que accedió El Sol, muestra su firma.

El 14 marzo de 2014, Lucas Carrasco, simpatizante de la Lepra, quedó en grave estado por una herida en la cabeza que, se cree, fue provocada por el impacto de una granada de gas lacrimógeno. Pocos días después, murió. A Diego Domingo Guzmán, policía de Infantería, lo imputaron por el caso.

Más de dos años después, cuando se esperaba que durante el juicio se determinara qué había ocurrido, fue aplazado y todo lo que se había hecho durante el debate no sirvió de nada. Ni las pruebas presentadas ni los testimonios escuchados. Nada.

Esta decisión fue tomada por el tribunal a partir de lo que indica el código de procedimiento: el juicio no puede estar suspendido más de 15 días; de lo contrario, se cae definitivamente y deberá ser otra Cámara del Crimen la encargada de realizarlo. Y eso fue lo que sucedió.

Para que esta postergación se estirara en el tiempo hasta llegar a un punto irreversible, confluyeron dos hechos clave.

Primero, una pericia que nunca llegó. Los jueces habían solicitado una medida de prueba y para ello era necesario tener la historia médica de la víctima, que había estado internada en el Hospital Lagomaggiore. A pesar de que parecía una diligencia sencilla, dar con esa carpeta se convirtió en una misión casi imposible.

Segundo, cuando el debate parecía reiniciarse, José Valerio presentó un certificado médico y dijo que no estaba en condiciones de continuar. Se vencieron todos los plazos y el juicio se declaró nulo.

La planilla de asistencias de la UNCuyo del 20 de septiembre.

En el medio se podría haber realizado algún acto para mantener el debate abierto; una testimonial, la presentación de un escrito o cualquier situación que permitiera interrumpir la suma de días suspendidos y, de ser necesario, reiniciar el conteo.

El tema ya había llamado la atención en los pasillos de Tribunales porque es algo que no suele darse con frecuencia. Si embargo, el ruido se generó luego de que se supiera que el mismo día en que pidió licencia, Valerio fue a dar clases a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Cuyo.

Jueces, fiscales y ex magistrados que venían siguiendo de cerca el juicio por la muerte del hincha fueron los primeros en notar lo que había sucedido.

Desde hacía semanas, el rumor era que Valerio no quería tener que enfrentar la decisión de condenar o absolver a un policía, porque cualquier decisión de la Cámara que integraba podía jugar en contra de su carrera hacia la Corte.

“Es una de las especulaciones que se hicieron por esos días. De todos modos, cuesta mucho pensar que un camarista apele a ese tipo de recursos para sacarse una causa de encima. Conozco a otros colegas que le han preguntado por qué hizo eso y Valerio reconoció que había sido un error; que como por la tarde se sentía mejor fue a dar clases”, explicó un magistrado consultado por este diario.

Docentes de la UNCuyo se enteraron por los medios de lo que estaba sucediendo. Leyeron que el juicio se había caído y recordaron haber visto a Valerio en la Facultad.

Ver también: El día que jueces mendocinos justificaron el crimen de un gay

“La verdad es que en un juicio oral se ponen muchas cosas en juego. No sólo se trata de la resolución de una causa, sino que se involucra a las familias de víctimas y victimarios. Es muy serio lo que sucedió”, contó uno de ellos.

Uno de los integrantes de la Segunda Cámara, alertado por la inminente caída del juicio, fue hasta otro tribunal para pedir consejos. Le sugirieron hablar con Valerio y preguntarle si podía apersonarse al menos 15 minutos y realizar cualquier acto procesal. De esa manera, podían ganar tiempo. 

Por la tarde, uno de esos jueces vio a Valerio en la facultad y entendió que la Segunda Cámara se había conformado durante la siesta. Creyó que el problema se había solucionado. La sorpresa llegó cuando, un día más tarde, se enteró de que el debate se había anulado.

Este diario intentó comunicarse con José Valerio, pero no hubo respuesta.

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