Choque frontal y explosión con un muerto en alta montaña
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3 de octubre de 2006
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Análisis

San Pablo le dio la espalda

Arena de guerra por el poder en Brasil entre el Partido de los Trabajadores (PT) y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el Estado de San Pablo fue también la voz que le negó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva la reelección en la primera ronda de los comicios del domingo.

    Arena de guerra por el poder en Brasil entre el Partido de los Trabajadores (PT) y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el Estado de San Pablo fue también la voz que le negó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva la reelección en la primera ronda de los comicios del domingo.

    La preferencia de la mayoría del electorado de San Pablo por el socialdemócrata Geraldo Alckmin fue el factor decisivo que impidió a Lula alzarse con un nuevo mandato en las urnas y que abrió un nuevo capítulo en la disputa por la presidencia, el que se dirimirá el 29 de octubre, cuando se celebre la segunda vuelta.

    Responsable de casi un tercio del producto interno bruto (PIB) brasileño –de 900.000 millones de dólares–, San Pablo es, además, el Estado más poblado y el que reúne a más de 22 por ciento del electorado brasileño. San Pablo es también la cuna y el principal reducto electoral, tanto del PT de Lula da Silva como del PSDB de Alckmin y del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, quien gobernó Brasil entre 1995 y el 2002.

    Por esta razón, en los últimos años San Pablo se convirtió en el epicentro de la guerra entre los dos partidos que en los años 80 se consideraban como primos, pero que, a lo largo de las últimas dos décadas, se convirtieron en agrios adversarios.

    Esa guerra fue, precisamente, la causa por la cual Lula, quien se perfilaba como claro favorito a conquistar la reelección en la primera vuelta, enfrentó una caída constante en sus índices de preferencias durante las dos semanas anteriores a los comicios y terminó obligado a enfrentar a Alckmin en una segunda vuelta.

    La batalla estalló el 15 de setiembre, cuando dos integrantes del PT de Lula fueron detenidos por la Policía Federal con más de 800.000 dólares en efectivo, los que serían utilizados para comprar un documento con acusaciones de corrupción –supuestamente falsas– contra Alckmin y, principalmente, contra el candidato del PSDB a gobernador de San Pablo, José Serra.

    Las investigaciones involucraron en el escándalo a varios integrantes del comité de campaña de Lula y también a un asesor del candidato del PT a gobernador de San Pablo, Aloizio Mercadante, derrotado este domingo por Serra. Dos días antes de los comicios, los diarios y la televisión brasileños exhibieron, por primera vez, fotos de las pilas de dinero decomisadas en poder de los asesores del PT, en imágenes que, según los analistas políticos, pueden haberle quitado muchos votos al presidente en las horas previas a la elección.

    Lula aseguró que no conocía las irregularidades practicadas por sus correligionarios y argumentó que no tendría ningún interés en perjudicar a Alckmin en una disputa en la que llevaba una amplia ventaja sobre su rival socialdemócrata. Además, acusó al PSDB de haber estimulado a un comisario de la Policía Federal a ceder, para los medios de prensa y para la televisión, las fotos de las pilas de dinero decomisadas a los integrantes del PT, con el objetivo de impedir su victoria en la primera ronda.
 
    Pese a todos sus esfuerzos, a su carisma y al apoyo casi incondicional que le otorgan los brasileños más pobres, Lula no pudo evitar que el electorado de San Pablo apoyara mayoritariamente a Alckmin y sepultara su sueño de lograr un nuevo mandato el domingo. Al final, tanto Alckmin como Serra se beneficiaron del incidente. El primero disputará la presidencia de Brasil con Lula el 29 de octubre, algo que, hasta hace pocas semanas, era una hipótesis casi descartada.

    El segundo fue elegido gobernador de San Pablo con más de 58 por ciento de los votos válidos y se perfila como un firme aspirante a la presidencia en los comicios del 2010. Al final, el llamado escándalo del “Dossiergate”, el que, al parecer, fue un capítulo en la guerra entre PT y PSDB por el poder en San Pablo, terminó por hacer que el partido oficialista perdiera no sólo la elección paulista, sino también la posibilidad de lograr la reelección de Lula en la primera vuelta.

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