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13 de febrero de 2018
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Salud

Salud trans: avances, deudas y cómo funciona el único consultorio público

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Julieta Antunez es la primera enfermera trans y militante por la diversidad.

La discriminación y la falta de recursos traen aparejadas consecuencias irreversibles en la comunidad LGTB. La esperanza de vida de una mujer trans no supera los 45 años. En Mendoza existe sólo un servicio de hormonización.

A 6 años de proclamarse la Ley de Identidad de Género de Argentina que establece que se debe garantizar el acceso a la atención de la salud incluyendo todo tipo de tratamientos en el Plan Médico Obligatorio (PMO), en Mendoza existe un único consultorio público especializado en brindar asistencia integral a las población LGTB. Está ubicado en el Hospital Central y actualmente ofrece terapia hormonal de feminización y masculinización a 70 pacientes.

Si bien las obras sociales y prepagas debería cumplir con la Ley, la efectiva adaptación del PMO camina a paso lento. Julieta Antúnez Ríos, la primera trans licenciada en enfermería y militante por la diversidad del Partido Justicialista, afirmó que hay una gran deuda con la salud y la inclusión laboral de la comunidad que impide el ingreso a otro tipo de cobertura que no sea la pública.

Sin ir más lejos, detalló que OMINT le cubre sólo el 40% de las hormonas que debe tomar y no como indica la normativa. Asimismo recordó como después de una lucha judicial de tres años, una afiliada de OSEP logró que en el 2017 la obra social se hiciera cargo de los gastos totales del tratamiento hormonal y adecuación corporal por cambio de género (mamoplastía y gluteoplastía).

El consultorio del Central inicio sus tareas en el 2012 y paulatinamente fue creciendo gracias a los reclamos de las ONG`s LGTB y al compromiso de los doctores. De forma tal que, incluso, los profesionales afirmaban por aquel entonces que el objetivo final era  instalar consultorios similares en cada hospital de referencia en todo el territorio, en un lapso de tres años. La meta nunca se cumplió.

Funciona todos los miércoles, de 9 a 11, en los consultorios externos del nosocomio. Cuenta con un equipo interdisciplinario integrado entre otros, por el sexólogo Germán Morassutti y el endocrinólogo Pablo Ferrara, además de un médico cirujano y un trabajador social.

Desde el Ministerio de Salud de la provincia explicaron que desde que comenzó la nueva gestión de Gobierno se garantizó la compra de hormonas. La Provincia invierte unos $100.000 cada tres meses en la medicación ya que no es enviada en forma gratuita por Nación.

"El consultorio también es itinerante. Capacitamos a todos los profesionales de la provincia. Hay una realidad, la demanda no es la que habría, por ejemplo, en una Maternidad. Entonces, no todos los pacientes están informados. La idea es abrir estos centros en algunos lugares más distantes para que no tenga que haber traslados", indicó Roxana Cabrera del Programa provincial de Salud Sexual y Reproductiva.

Cómo funciona el consultorio

Cada una de las personas que llega a la sala es evaluada teniendo en cuenta sus inquietudes y tras la revisión médica, se determina qué tipo de opciones terapéuticas se les puede ofrecer y el tratamiento a elegir.

Según las estadísticas del servicio, sus edades van de los 19 años a los 60 años, siendo 33 la edad promedio. Un 32% realiza terapias de masculinización, mientras que 68% de feminización. Estas tienen mejores resultados cuanto más joven es el paciente y es el paso previo a una cirugía parcial o total. Puede llevar unos tres años.

Como cualquier proceso médico los cambios no se dan de un día para el otro. Deben ser graduales y varían de acuerdo a las particularidades de la persona. Los efectos externos que se puede percibir en la feminización son la disminución de vello, el cambio de la voz, la reducción de la nuez de Adán, el moldeamiento de la cintura y el desarrollo de cierta ginecomastia (inflamación del tejido mamario masculino) provocando que haya capacidad para introducir la prótesis.

En tanto, en los trans varones los efectos de la tetosterona son más rápido que los del estrógeno y la energía que provoca debe ser regulada con actividad física.

"En general, las nuevas generaciones de pacientes trans no solicitan tanto el cambio de sexo. Se están adaptando muy bien a las hormonas, pero si solicitan o necesitan algún procedimiento quirúrgicos nos ponemos en contacto con los centros derivadores", señaló Cabrera, en relación a este tipo de cirugía de reasignación de sexo que se realiza en Buenos Aires.

Entre las cirugías estéticas se realizan mastectomías y reconstrucción de pectoral que son realizadas en el Central por el doctor Quintar. Se efectúan unas 3 cada mes y medio. Este número difiere a causa de la demanda. En tanto, se han efectuados dos orquiectomía (la extirpación quirúrgica, total o parcial, de uno o de los dos testículos).

Por parte de las chicas trans la mayores consultas son por problemas derivados de la silicona líquida y aceite de avión una sustancia altamente cancerígena que se han aplicado en sus pechos para obtener volumen. Esto impide que se coloque una prótesis ya que primero tienen que tratar ese problema.

Roxana Cabrera dejó en claro que a partir de los 13 años y de acuerdo al Código Civil todas las personas pueden consultar por su salud sexual.

La deuda

Históricamente, uno de los sectores más vulnerables es el trans (transexuales, travestis y transgéneros). Pese a la ausencia de datos oficiales y representativos, de acuerdo a un relevamiento realizado por el Ministerio de Salud de la Nación en 2015, 80% de la población trans encuestada no contaba con cobertura de obra social o prepaga o incluso plan estatal.  

Hasta el día de hoy, la esperanza no vida no supera los 45 años. Entre las principales causas de muerte de las mujeres trans está el VIH/SIDA. Otras causales son el suicidio y complicaciones derivadas de la auto-administración de hormonas y/o siliconas o aceites.

Las discriminación, la falta de educación y de recursos provoca que un gran número de mujeres trans no puedan ingresar en el sistema formal de trabajo y como consecuencia terminen prostituyéndose.

Sumado a la inconformidad con su cuerpo, todo esto deriva a que la mayoría se auto medique y a inyectarse en ciertas zonas como caderas, gluteos y pechos con sustancias nocivas.

Antunez comentó que las chicas están inmersas en un círculo perverso del que no pueden salir. "Desde el 2015 duerme en la Legislatura el proyecto del cupo laboral trans", dijo. El mismo generaría oportunidades de trabajo y se haría realidad la inclusión con acceso a la salud, a la vivienda y a un futuro.

Por otro lado, "el sistema pública debe garantizar el Derecho a la Salud y sobre todo realizar una fuerte campaña de atención primaria. Por ejemplo, se dejó de repartir gratuitamente preservativos en boliches bailables. Generaba un costo, sí, pero peor es que se haya disparado como indican las encuestas de los medios las enfermedades de transmisión sexual", aseveró.

Entre los pendientes también está la actualización y la capacitación de los médicos. La enfermera explicó que en la mayoría de los casos "hay una presunción de heterosexualidad" a la hora de atender al paciente lo que provoca no sólo que la persona no se sienta cómoda con el especialista, impide que reciba una consulta adecuada de acuerdo a sus necesidades e inquietudes. 

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