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14 de agosto de 2006
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Salinas dejó Muchas cosas

El virtuoso guitarrista deslumbró el jueves con un espectáculo único.

    Muchas cosas es el título de la nueva placa que Luis Salinas presentó el jueves en nuestra provincia. Muchas cosas fueron las que sorprendieron a un teatro Independencia repleto de oyentes estupefactos ante el desempeño de cuatro músicos excelentes. Salinas siempre ha estado acompañado por músicos de alto nivel. Siguiendo este patrón, la banda que lo escoltó fue más perfecta que una pista electrónica, incluido el encargado de la percusión que, además de perfecto, fue asombrosamente virtuoso.

    En este caso, el encargado de la batería fue el histórico y El músico se lució en el Independencia. sonriente Jota Morelli, en el bajo estuvo Urbano Moraes y en los teclados no ha habido variantes en los últimos recitales: Javier Lozano sigue firme, defendiendo su puesto con gran autoridad.

EL SHOW. El nuevo trabajo que lució el inigualable guitarrista se mantiene a la altura de los anteriores. El repertorio fue dispuesto de una forma diversa, en la que Luis pudo demostrar su versatilidad en los diferentes ritmos y estilos musicales. Sonaron temas de funky, jazz, blues, bossa nova, boleros y folclóricos. También en el medio de algún solo se pudieron escuchar melodías de Piazzolla, como Adiós Nonino y Fuga y misterio, de otros tangos reconocidos, como Nostalgias de Cobián y Cadícamo, y fraseos flamencos tan puros como si Paco de Lucía hubiera entrado en el recinto.

DETALLES. El músico, quien ha sido galardonado con tres premios Gardel y un Konex, demostró su virtuosismo con canciones como Funky blues, Domingo triste, Adiós, Camina y el bolero Lamentablemente, entre otras. Para lo cual no dudó en cambiar las cuerdas de nailon de su guitarra electrocriolla por las de acero de su Gibson según correspondiese. La miríada de notas interpretadas, ninguna en vano, se pudieron escuchar en su totalidad gracias a la excelente acústica del Independencia.

    El buen gusto de la iluminación y el talento de Chofi Faruolo en el sonido acompañaron a los apasionados artistas de forma impecable. Salinas promovió diálogos entre su guitarra y el teclado de Lozano, a quien la música le conserva su alma en eterna lozanía, Morelli hizo un solo mejor que el otro, a un nivel que muchos no entendieron ni jota, y Moraes no pareció muy urbano cuando ejecutaba un melódico solo, mientras al mismo tiempo realizaba rítmicos pasos de baile.

LA ESTRELLA. Se conocen guitarristas virtuosos de muchas notas, como Al Di Meola, y de pocas notas, como B. B. King. Pero son pocos los virtuosos que tocan la cantidad de notas justas, según el clima y la situación, de modo tan preciso como Luis Salinas. Muchas veces él afirmó que cuando toma una guitarra no la puede soltar, pero, al parecer, la realidad es otra. Son las guitarras las que no lo sueltan a él, ya que pocas veces van a ser acariciadas por dos manos que desplieguen una magia semejante, capaz de hacer que una sala repleta las ovaciones de pie.

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