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22 de agosto de 2006
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EL DELITO GOLPEA LAS PUERTAS DEL GOBIERNO

Sabrina Bondino se mudó por miedo

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La hermana del ministro de Seguridad decidió irse del complejo de Maipú, donde fue atacada el viernes, y busca casa. Esa noche, su marido mató a uno de los asaltantes. La historia.

    Tras haber sobrevivido a una verdadera pesadilla, Sabrina Bondino (33 años) está angustiada por su futuro.Ya decidió que no volverá a pisar el solitario barrio privado de Cruz de Piedra, Maipú, donde el viernes fue atacada, junto a su marido, por un grupo de jóvenes delincuentes. Pero ahora debe tomar una decisión crucial: elegir un nuevo lugar de residencia sin temer que allí volverá a peligrar su vida.

    Mientras su pareja continúa shockeada por la violencia del episodio (forcejeó con un asaltante y terminó dándole un tiro mortal en el pecho), la kinesióloga trata de definir sus próximos pasos. Su hermano, el propio ministro de Seguridad, Miguel Bondino, ya la tentó para que se vaya a vivir con él a una casa de Vistalba que está a punto de alquilar, donde podrá contar, sin dudas, con mucha custodia policial. Pero Sabrina tiene otro ofrecimiento: su suegra quiere que la pareja atacada se vaya a vivir a su casa, en Luján. Muchas cosas pensaron Sabrina Bondino y su marido entre el sábado y el domingo.

   Los dos se refugiaron en San Martín, donde vive otra hermana del ministro de Seguridad. La familia se unió para darles apoyo, incluido Miguel Bondino, quien estuvo todo el tiempo con ellos. Y aunque todo indica que fue víctima de un asalto “común”, en algún momento, la hermana del ministro sospechó lo contrario: “No quiero ni pensar que esto haya sido un secuestro, porque no sabría cómo seguir viviendo con eso”, le confió a un allegado.

LLAMADA. Miguel Bondino nunca sintió un golpe tan cercano del fenómeno de la inseguridad, que es, precisamente, lo que el gobernador Julio Cobos le encargó combatir. El ministro iba el viernes a la noche en viaje a San Rafael, pero, a la altura de Tunuyán, una llamada telefónica de su hermana Sabrina lo hizo regresar de inmediato. Pocos minutos después había llegado al complejo Petra Croce, un loteo de pocas casas tipo fin de semana, donde Sabrina y su esposo alquilaban un inmueble desde hace cuatro meses.

    Antes, Bondino ordenó desplegar en la calle Videla Aranda al 1115 un operativo policial descomunal: aparecieron en la zona no menos de 30 móviles policiales. En la casa, la tétrica imagen mostraba a un chico de 17 años muerto por un tiro en el pecho, ya que la ambulancia no llegó a tiempo para salvarle la vida. Pero lo más curioso fue la actitud de los vecinos de la pareja. A pesar de los tiros (hubo más de uno) y las sirenas, nadie salió a la calle.

    Y hasta la dueña del complejo –a quien Sabrina le había pedido tiempo atrás, en vano, que le pusieran rejas en la casa que habitaba– aseguró que no había escuchado nada. La odisea de la pareja siguió hasta cerca de las 2 en la Comisaría 10ª de Maipú, donde los asaltados tuvieron que declarar.Allí se enteraron que fueron atacados por unos jóvenes que viven muy cerca de Petra Croce (en la calle Maza de Maipú).

    También les dijeron que la víctima, cuya identidad no ha trascendido por ser menor, había entrado varias veces a la cárcel por robos. Al marido de Bondino el fiscal de Delitos Especiales, Daniel Carniello, no lo imputará, por haber actuado en legítima defensa. El domingo, Sabrina y su esposo tuvieron el valor de volver a la casa de Cruz de Piedra, que está vigilada, desde entonces, por los policías que puso su hermano. No fueron a otra cosa que a hacer la mudanza e irse, para empezar a dejar atrás la pesadilla que vivieron.

VIOLENCIA. El viernes en la noche, la violencia se hizo presente en la casa de los Bondino sin matices: los delincuentes rompieron a patadas la puerta de doble hoja con pasador y entraron. Sabrina fue rápidamente abordada por uno de los atacantes (eran cuatro), quien la tomó del brazo e intentó sacarla de la vivienda. “Quédese tranquila, señora, que no vamos a hacerle nada”, le dijo el ladrón. En ese momento, el marido reaccionó y consiguió quitarle una de las armas a los ladrones (portaban un rifle y un revólver). En el forcejeo, el hombre disparó varias veces y una de las balas impactó en uno de los asaltantes.

    El ladrón quedó tendido en el piso, pero los otros salieron corriendo y se perdieron en la oscuridad sin llevarse nada. Desesperados, Sabrina y su esposo llamaron a la ambulancia. Después, activaron la alarma con la idea de que alguien saldría a ayudarlos. También llamaron a la policía. El último llamado fue para el pariente que trabaja en el Gobierno.

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