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8 de julio de 2019
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Rumbo a las PASO, cada uno con su cruz a cuestas

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Da la sensación que los frentes tienen todo más o menos claro. Ya hicieron lo que pudieron para comer lo más posible del centro del electorado.

Ante una elección cerrada como la que se prevé, en la que se peleará por los votos uno a uno, los errores podrían costarle muy caro al oficialismo y a la principal oposición peronista. Por eso en las campañas de cada uno les hablan a los convencidos, a los leales más que a los indecisos o aquellos todavía no preocupados por la elección que ni siquiera han definido qué hacer. Desde este domingo, cada una de las fuerzas quedó habilitada para difundir los spots de campaña. Se reparten en casi 63 mil horas que se emiten en 2.137 radios AM y FM y 1.029 servicios de cable, televisión satelital y canales abiertos.

Se trata, por si fuera necesario aclararlo, de la campaña hacia las elecciones nacionales PASO del 11 de agosto que se extiende desde ayer domingo hasta el 9 de agosto, día del inicio de la veda. Da la sensación que los frentes tienen todo más o menos claro. Ya hicieron lo que pudieron para comer lo más posible del centro del electorado. Uno, el oficialismo, con el peronista Miguel Ángel Pichetto a quien entronizó precandidato a vicepresidente; el otro, el peronismo, con Cristina Fernández apostando a la vice detrás de Alberto Fernández, sumó a Sergio Massa. Hablarle al medio ya no tiene mucho sentido, porque hacerlo los pondría al borde de correr riesgos que les costarían muy caro. Qué decir y cómo, para seducir a algún votante de Lavagna y Urtubey cuando las encuestas señalan que el sector adelgaza todos los días un poquito más. De ahí que lo que se está viendo de un lado y otro de la abominable grieta tiene que ver con solidificar lo que cada uno tiene.

En Mendoza, se sabe, Alfredo Cornejo liderando la lista de precandidatos a diputados nacional corre su propia carrera, ajeno a la estrategia de campaña nacional que ha diseñado Marcos Peña y que un puñado de funcionarios del Ministerio del Interior supervisa en las provincias. Quienes planifican la campaña alrededor del gobernador, le atribuyen a su presencia en la lista de candidatos el hecho de haber acortado algo de la distancia que separa a Macri de Alberto Fernández en Mendoza. De diez puntos se ha pasado a uno o dos. De 37 por ciento a favor de la fórmula que empuja Cristina como vice, a los 36 de Macri. El entorno de Cornejo dice que ese repunte ha sido por obra y gracia de que Cornejo es candidato. Y más todavía: revelan un corte de boleta que lo coloca al gobernador por arriba de la abogada Marisa Uceda, la apuesta de la candidata a gobernadora, Anabel Fernández Sagasti.

En ese objetivo de evitar y tratar de no cometer errores, Cornejo conducirá el mensaje recostado en la gestión al frente de la provincia. Por eso que el acento está en las nuevas obras cuyo financiamiento se está discutiendo en la Legislatura. Acorralar al peronismo, que le cuestiona el endeudamiento y que asegura que la provincia se acerca al default como lo ha afirmado el diputado Lucas Ilardo, es su objetivo.

Poner a la principal fuerza opositora en el rol de los que se niegan al desarrollo por una mera cuestión electoral será el fin principal y contrarrestar, de esa manera, el vendaval de mensajes con los que el peronismo taladra en el talón de Aquiles de la administración. En todo lo malo y bochornoso que se ha venido haciendo desde lo económico con sus consecuencias sociales a la vista de todos.

Todavía persiste la estela de declaraciones varias que dejó el precandidato a presidente del Frente Todos, Alberto Fernández. También allí se ha notado claramente la cautela con la que se está desarrollando la campaña, con un discurso cuidadosamente elaborado para mantener y sostener lo que el sector ya tiene: los propios.

Fernández dijo que en caso de llegar a la presidencia no está obligado a impulsar las reformas laboral y previsional a partir del año próximo como asegura el gobierno se tendrán que concretar sí o sí. “Fue Macri quien se comprometió con el FMI a impulsarlas; no ha sido una exigencia. Me lo dijo la misma gente del Fondo cuando me reuní con ellos”, dijo el precandidato el viernes. Para agregar que no está en sus planes ir por ese camino porque para eso, enfatizó, “ya está Macri”. Un Macri, añadió, “que lo único que ha hecho ha sido improvisar y dejar que sus amigos se lleven los dólares que ha prestado, irresponsablemente, el mismo Fondo”.

Y para machacar en lo que más le duele al oficialismo, y a Cornejo, Fernández se animó a describir el país que recibiría en caso de acceder al gobierno: “Si todo sigue, así como vamos, llegaremos a fin de año con 14 por ciento de desocupación, con una pobreza del 40 por ciento y una deuda que representará el 100 por ciento del PBI”.

De aquí al 11 de agosto, es probable que Mendoza reciba a Macri en campaña y a la ex presidenta Cristina Fernández. El primero, malquerido a todas luces por el gobierno provincial; la segunda, visitando una provincia que mayoritariamente se le mostró esquiva, pero que por imperio absoluto de la decrepitud económica, hoy le muestra una cara ciertamente más benévola, inesperada hasta poco tiempo atrás.

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