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30 de mayo de 2017
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Salud

Retención de líquidos: cómo eliminar kilos e hinchazón

<p>&iquest;Se puede evitar este trastorno que afecta a la mayor&iacute;a de las mujeres haci&eacute;ndolas sentir&nbsp;hinchadas e inc&oacute;modas?</p>

¿Te ha sucedido que hay días en los cuáles sentís que tus piernas literalmente explotan de pesadez? ¿O que tus ojos, tus manos y tu panza tienen un volumen ‘extra’ y no es por razones de sobrepeso?

¡No te alarmes! Este problema, médicamente llamado edema idiopático -hinchazón sin causa-, es la consecuencia de la acumulación de líquido en los tejidos del cuerpo, que se produce cuando existe un desequilibrio entre las fuerzas que regulan el paso de los líquidos de una zona a otra. Esta es una situación que ocurre con normalidad en personas sanas y, en general, no es síntoma de ninguna enfermedad. Entre los factores que la ocasionan influyen el clima, el sedentarismo, el estrés y los malos hábitos alimentarios.

¿Querés saber por qué se produce este trastorno y porqué los líquidos que se acumulan en el organismo influyen tanto en nuestro peso corporal? Además, te brindamos toda la información necesaria para hacer desaparecer esos ¡litros que pesan kilos!

Antes que nada hay que tener en cuenta las siguientes premisas:

# No automedicarse con diuréticos.

# Evitar la sal y hacer actividad física.

¿Por qué se produce la retención de líquidos?

En ocasiones, a pesar de tener riñones sanos, una persona puede sufrir retención de líquidos en su organismo a causa de trastornos hormonales, glandulares, circulatorios, renales o cardíacos.

Los riñones cuentan con sensores (llamados receptores de volumen), distribuidos a lo largo del aparato circulatorio, que les indican cuándo aumenta la cantidad de líquido en las venas y arterias para que procedan a su eliminación por medio de la orina.

Muchas veces estos sensores fallan, afectados por desequilibrios orgánicos o falsos estímulos, y dejan de enviar señales a los riñones, que retienen el líquido pensando que escasea.

Esta patología se manifiesta mediante la hinchazón indolora de los pies (especialmente los empeines), las piernas, el abdomen, las manos, la cara, los párpados y todas aquellas zonas donde al líquido retenido le resulte más fácil acumularse.

Es importante aclarar que la retención de líquido no es una enfermedad renal sino un problema que aparece con frecuencia en las mujeres -sobre todo en aquellas que están en edad fértil y especialmente en los momentos previos a su ciclo menstrual- como consecuencia de trastornos de tipo hormonal. En estos casos, las venas y las arterias adquieren una mayor permeabilidad ante la presión del excesivo líquido que las recorre.

 

El papel de las hormonas

Es común que en el período premenstrual todas las mujeres retengan algo de líquido, pero algunas llegan a almacenar hasta tres litros (lo que ocasiona un sobrepeso de tres kilos).

Las hormonas femeninas facilitan la retención de agua y sal, pero como los sensores del aparato circulatorio no la captan, los riñones no reciben esa información, no generan una necesidad de orinar acorde con el volumen almacenado y se produce entonces la retención de líquido.

El problema es fundamentalmente estético, porque los edemas no son dolorosos ni graves, pero a veces puede afectar a la mujer porque cree que está excedida de peso.

La retención de líquido en las mujeres jóvenes es conocida con el nombre de Edema Idiopático Cíclico y está relacionado con desequilibrios hormonales, pero aún no se sabe a ciencia cierta su origen. 

No hay tratamientos definitivos ni simples, por eso la mujer suele caer en el error de tomar diuréticos. Muchas veces, las mujeres que hacen retención líquida tienen problemas en el metabolismo, como disminución del funcionamiento de la glándula tiroides y tendencia a engordar. Pero vale aclarar que la fijación de líquido no provoca la obesidad. Este trastorno suele desaparecer cuando van cambiando los ciclos hormonales o a medida que transcurren los años.

Lógicamente, la mujer que retiene líquido tiene una menor frecuencia urinaria. Siempre debe existir un balance entre lo que el organismo ingiere y excreta mediante la orina, de modo tal que para que aumente la cantidad de líquido en el cuerpo obligatoriamente se debe beber más del que se desecha. Quien elimina todo lo que ingiere no puede sufrir retención de líquido. Pero con respecto a la periodicidad de las micciones, hay que ser cautos. No se puede afirmar que quien orina pocas veces al día retiene líquido, porque no sólo debe tenerse en cuenta la frecuencia sino la cantidad de orina y la cantidad de agua bebida previamente.

Para que tengas en cuenta:

30 años: a partir de esa edad las mujeres son más propensas a la retención hídrica.

25 cuadras: es el trayecto mínimo que se recomienda caminar para prevenirla.

3 de cada 10 mujeres tienen retención de líquidos durante el síndrome pre-menstrual.

5 mujeres por cada hombre sufren de este trastorno.

2 litros de agua: cantidad diaria necesaria para lograr un balance equilibrado de líquidos en el cuerpo.

Entonces, ¿cómo podemos 'drenar' nuestro cuerpo?

La respuesta es ¡Sí!, se puede drenar el cuerpo siempre que se modifiquen los hábitos de vida. Privilegiar una dieta rica en frutas y verduras no es ninguna novedad, pero es la clave para el buen funcionamiento del organismo; ser estrictas al evitar el azúcar y reducir considerablemente el consumo de sal -nunca eliminarla, porque el organismo también la necesita- mantendrá el cuerpo más deshinchado. La cafeína tiene un efecto diurético, por eso es bueno tomar café, claro que en cantidades moderadas.

La actividad física disminuye la retención, porque permite tener un mejor tono muscular y que la sangre vaya desde las piernas hacia el corazón, sobre todo se recomiendan realizar ya que estimulan la circulación en las extremidades inferiores. 

Otra ayuda son los masajes y el drenaje linfático ya que reactivan la circulación y permiten que los líquidos acumulados en las extremidades puedan eliminarse.

Por último, hay cosas prácticas que ayudan a nuestra circulación: usar ropa un poco más suelta, un chorro de agua fría al final de la ducha y ponerse la crema hidratante con movimientos circulares y de abajo hacia arriba.

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