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24 de febrero de 2017
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Guerra narco

Relaciones: el barra del tomba, los primos acribillados y la droga marcada con un dragón

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<p>Cristian Allendes, detenido la semana pasada en Córdoba, es primo del sospechoso de acribillar a los dos sujetos en el barrio Pedro Molina. Qué es lo que siguen los investigadores y las pruebas que unen a todos los personajes. </p>

Eran pocos los investigadores que creían que se encontraban detrás de algo grande cuando allanaron el sábado 17 de setiembre una propiedad de Colonia Segovia, Guaymallén. Un grupo reducido de sabuesos de Investigaciones tenía el dato de que no era un aguantadero más.

Ese día, los efectivos de la División de Búsqueda de Prófugos incautaron 223 panes de marihuana (165 kilos marcados con una imagen de dragón), armas de guerra, municiones y una gran cantidad de elementos de electrónica robados. 

El predio era de Cristian Chicho o Gringo Allendes, un barrabrava del club Godoy Cruz con estrecha relación con Daniel el Rengo Aguilera, el jefe de la parcialidad. Al Chicho lo marcaron como el hombre que distribuía la marihuana entre los barras y fueron tras él.

Cristian Allendes. 

Sin embargo, no lo encontraron y estuvo prófugo casi cinco meses. El que sí cayó en ese momento fue su suegro, Gustavo Saboca, policía exonerado que fue acusado de custodiar el lugar. 

Allendes fue detenido el viernes 17 por la noche en la localidad de 9 de Julio, San Juan, mientras caminaba hacia una panadería. Fue traído por una comisión el lunes a Mendoza y, tres días después, este jueves, ocurrió un doble crimen narco que lo tiene como protagonista indirecto: ejecutaron a dos primos identificados como Fernando Gastón Córdoba Cañadas, conocido como el Dragón o Dragoncito (como la marca de la droga), y Emiliano Daniel Córdoba Rosales, ambos con antecedentes.

Estos dos sujetos fueron acribillados, explicaron los detectives a El Sol, por un primo del Chicho, quien se encuentra prófugo. 

Se trata de Jonathan Martín Flores Allendes, nacido el 21 de junio de 1990. Con 26 años, un dato sorprendió a los sabuesos: no cuenta con antecedentes. La fiscal del doble crimen, Claudia Ríos, mantenía el jueves por la noche detenido a un hombre que se sospecha se encontraba con Flores al momento del hecho: el cuñado. Sin embargo, pocas pruebas lo comprometían, contaron las fuentes. 

Los policías que trabajan el caso sostienen que “todo tiene que ver con todo”, con referencia a las relaciones entre Allendes, Flores y los primos Córdoba. No les parece raro que el doble homicidio haya sido perpetrado a menos de una semana de la captura de Allendes y menos que los Córdoba hayan querido llevarse algún cargamento de droga que se encontraba oculto en la casa del barrio Pedro Molina, donde ocurrió la balacera con una pistola calibre 9 milímetros. 

Algunos conocidos de la barriada hablaron con El Sol  y afirmaron que en la casa de Flores había bolsones de marihuana que “eran propiedad del Chicho y tenía la misión de custodiarla para cuando el jefe la quisiera hacer plata”. 

Los primos Córdoba, con domicilio en esa barriada, conocían los movimientos. Habrían intentado quedarse con esa marihuana oculta. Primero fue el Dragoncito el que se presentó en la casa y mostró un arma de fuego en forma de amenaza. Luego se le sumó el primo, “que vive a la vuelta de Flores”, relató un detective consultado por el caso. También le exigían dinero en efectivo, agregaron. 

Marcados desde hace años.

Desde hace años, Fernando Córdoba está en lista policial como sospechoso de varios delitos. Entraderas, portación de armas de guerra y drogas lo hicieron un joven a seguir. También lo marcaron como informante de la policía.

Batía algunos quiosquitos de venta al menudeo en la zona de Pedro Molina a un grupo de policías que trabajaba casos de narcocriminalidad y a cambio le liberaban la zona. Esto, confirmado por los mismos policías.

Una semana después del secuestro en Colonia Segovia, los operativos para desbaratar la organización continuaron. En, al menos, cinco allanamientos, detuvieron a los primos Córdoba.

Tenían armas de fuego –una 9 milímetros denunciada por un subcomisario como robada–, objetos robados, un chaleco antibalas y motos de dudosa procedencia. La relación Allendes-Córdoba, con estos procedimientos, quedó prácticamente confirmada. 

Pero, qué sucedió después de los allanamientos, es materia de investigación. “¿Por qué se rompió la relación entre Allendes y el Dragoncito, si habían realizado negocios juntos?”, se preguntó uno de los detectives.

La respuesta podría ser una: con Allendes encerrado y los primos Córdoba en la calle –fueron liberados a pesar de todos los elementos que les secuestraron–, una  parte de la banda habría intentado tomar el control total del negocio. 

El Dragoncito, relacionado a venta de drogas, asaltos e informante.
Emiliano Córdoba, una de las víctimas.










 

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