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9 de noviembre de 2009
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Recomendaciones nutricionales para los que trabajan demasiado

Aveces, trabajar tanto, cumplir horario, pasarse muchas horas fuera de nuestro hogar yendo de un lado a otro, pasando demasiadas horas parados, sentados frente a una computadora, manejando un automóvil o en trabajos pesados, hace que descuidemos nuestra manera de alimentarnos.

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Sin darnos cuenta pasamos varios días a la semana en donde nos vamos sin desayunar, almorzamos algo rápido poco saludable, otras veces algo demasiado calórico, sólo algunas galletas o un simple sandwich con una infusión o directamente pasamos de largo.

Al volver a casa, llega la hora de sentarnos a la mesa, y la cantidad de ingesta de alimentos que consumimos sin prestar atención es realmente abusiva, pasando de lo salado a lo dulce y viceversa en forma desmedida.

En otros casos, el cansancio nos puede quitar el deseo de comer y terminamos nuestra jornada con una ingesta insuficiente. Nuevamente, al otro día sucede lo mismo, haciendo de ello un círculo vicioso que, como consecuencia, nos trae aparejadas complicaciones como cansancio, debilidad, sobrepeso o delgadez, pérdida de concentración, desorden en hábitos saludables, descompensación a la hora de mirar nuestros análisis bioquímicos.

En definitiva, la alimentación que recibimos está muy lejos de una correcta nutrición. Pasa el tiempo, y si no tomamos conciencia de que somos lo que comemos, nuestra mente y nuestro cuerpo son los que pagan las consecuencias.

Para que esto no suceda, te invitamos a reordenar tu rutina alimentaria de manera sencilla pero sin descuidarte de ella.

EMPECEMOS POR…

El desayuno.


 Es nuestro primer combustible para que nuestro organismo comience el día con ganas y entusiasmo. Si no puedes realizarlo temprano en casa, puede ser en el lugar de trabajo. Debemos hidratarnos, tomar alguna infusión.

Es ideal agregar jugo o frutas naturales. Lácteos como leche o yogur (una porción de 200cc según elección). Algo sólido como galletas de agua o cereal o algunas tostadas con queso blanco y mermelada.

Otras opciones prácticas son las barritas de cereales, tutucas, alfajores simples o una media luna de vez en cuando. Al llegar a la hora de almorzar, depende de dónde estemos. Si es en casa, una ensalada multicolor más una porción de carne, algo de pastas, preparación de verduras cocidas o cereales. Aderezar con aceite de oliva, girasol y hierbas aromáticas.

Si estoy en el trabajo y no hay muchas opciones, algunas recomendaciones saludables son:

1- Un caldo de sopa en sobre más un yogur con cereal y una fruta.

2- Una vianda que contenga carne y ensalada, luego una fruta.

3- Un sándwich con verdura, carne magra o fiambre y un caldo. Una fruta.

4- Si podés pedir algún menú, evitá alimentos grasos o con frituras agregando vegetales, que aportan energía y se digieren fácilmente, permitiendo seguir con una jornada agradable.

Si no dispongo de mucho tiempo ni la comodidad para hacerlo, podemos optar simplemente por un yogur con cereales o un vaso de ensalada de frutas.

Acompañado de un puñado de pasas y nueces o almendras.

En el transcurso de la tarde:

Se acercan los días más cálidos entonces algo fresco nos sienta más que bien. Podemos consumir bebidas saborizadas o jugos de frutas naturales en caja.

Optar por algún yogur, ensalada de frutas o frutas frescas. Si deseamos o necesitamos algo sólido y/o salado, podemos recurrir a las siguientes ingestas:

− un triple de jamón y queso

− unas galletas livianas con o sin queso Otras opciones: cereales como tutucas, pororó o frutos secos.

De esta manera sencilla y accesible, nuestra alimentación mejora y nosotros comenzamos a ordenarnos con hábitos correctos que nos conducen a generar una correcta salud que perdure en el tiempo.

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