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8 de noviembre de 2018
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Recibió una descarga de 13 mil voltios, perdió sus brazos y usa una prótesis 3D

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Miguel Moreno sufrió un accidente laboral en el 1996. Veinte años después volvió a escribir gracias a la nueva tecnología. Atomic Lab recorre el país regalando prótesis 3D.

Sus brazos prendiéndose fuego y su cuerpo cayendo al vacío tras recibir una descarga eléctrica de 13.200 voltios, es el último recuerdo que tiene Miguel Moreno (58) del accidente que sufrió trabajando. Veintidós años después de la tragedia en donde perdió sus miembros superiores, el ex jugador de fútbol de Maipú volvió a escribir gracias a una prótesis 3D.

El 23 de agosto de 1996 el viento zonda provocó varios cortes de luz. Miguel era capataz de la Empresa Distribuidora de Electricidad de Mendoza (EMSE) y debía reponer el servicio en la calle Mitre de Coquimbito, donde funciona la bodega Peñaflor.

Con el viento soplándole en la cara y a más de 12 metros de altura, el operario dio aviso a la empresa para que el suministro permaneciera suspendido mientras ponía manos a la obra sobre tres cables que se encontraban en corto circuito. Sin embargo, alguien accionó el botón equivocado, provocando el electrocutamiento.

"Podría haber perdido la vida, los médicos no nos daban esperanzas, pero él siempre fue un hombre sano y deportista", contó Patricia Rodriguez, su mujer desde hace 40 años. Finalmente, sus brazos que habían quedado calcinados fueron amputados. El derecho, diez centímetros por debajo del codo y el izquierdo a la altura de la axila.

Miguel recordó que la situación no le había golpeado tan duro, hasta que una mañana se levantó de la cama y su imagen se reflejó en el espejo. "Me vi y sentí una voz interna que me decía no servís para nada", dijo y señaló que "depender de otro" fue lo que más le dolía. Hasta pensó en quitarse la vida.

Una de esas tardes oscuras en que quería alejarse de todo, su hijo de 2 años lo llamó porque le dolía el estómago. Le pidió que le sobara la pancita. Miguel se recostó junto a él, lo acarició con sus limitaciones y otra voz resonó en su cabeza: "Si tu hijo se conforma con un muñón, ¿por qué vos no?".

A la lucha por sobrellevar su nuevo estilo de vida se sumó el litigio con EMSE, que continúa hasta el día de hoy ya que la indemnización recibida no contemplaba las prótesis. La que tiene para su miembro derecho la obtuvo de PAMI a través de una prestación extraordinaria, pero ahora se quedó sin batería y quedó casi obsoleta.

"Los discapacitados estamos olvidados, relegados en un montón de cosas. La renta por invalidez no está actualizada, quedó en $240 por mes desde hace años y encima no lo están pagando desde hace tiempo", dijo el hombre.

Un viaje por país imprimiendo prótesis con energía solar

"Usar la prótesis de la ortopedia es como manejar una Ferrari. Puedo comer solo, hacer tareas domésticas  y manejar el auto", detalló Miguel. Sin embargo, sin pilas, la pieza sólo cumple un fin estético, como el postizo izquierdo.

Ante el obstáculo, su hija decidió escribir a Atomic Lab, una organización no gubernamental sin fines de lucro que fabrica prótesis a través de impresoras 3D  y actualmente están realizando el Argentinatón.

Se trata de un recorrido de más de 26.000 kilómetros a lo largo y ancho del país regalando prótesis que crean en la ruta mediante una impresora 3D alimentada por paneles solares. 

"La hija de Miguel nos contactó, le pedimos que nos mandara una foto del muñón sobre una hoja cuadriculada y a través de algoritmos sacamos la medida para fabricar su modelo", comentó Aldano Peluso de Atomic Lab, quien destacó que el objetivo del viaje es entregar las manos atómicas pero también conocer las historias detrás de cada una de ellas.

"Hemos entregado 94 piezas de las 100 que tenemos pautadas. En Mendoza regalamos 7 y este jueves ya emprendemos viaje a Venado Tuerto en Santa Fe", dijo el joven y afirmó que el proyecto se sustenta gracias al apoyo de empresas e individuales.

Miguel estuvo probando el implante, pudo escribir, hacer su firma y dibujar. "Ahora quiero probar si puedo agarrar una esponja para bañarme solo ya que la otra mano no podía mojarla", contó y destacó la labor de los jóvenes.

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