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La polenta es uno de esos clásicos argentinos que nunca falla: económica, versátil y perfecta para preparar en tiempo récord. En esta versión cremosa, combinada con queso y una salsa de tomate sencilla, se transforma en un plato caliente, abundante y con mucho sabor, ideal para el almuerzo o la cena.

Ingredientes (para 2–3 porciones)

  • 1 taza de polenta instantánea
  • 4 tazas de agua o caldo
  • 1 cucharada de manteca
  • ½ taza de queso rallado (regianito, sardo o el que tengas)
  • Sal y pimienta
  • Opcional: un chorrito de leche para extra cremosidad

Para la salsa

  • 1 cebolla chica
  • 1 diente de ajo
  • 1 lata de tomate triturado o puré de tomate
  • 1 pizca de azúcar
  • Sal, pimienta y orégano

Preparación

Para la salsa, rehogá la cebolla picada en un chorrito de aceite hasta que quede transparente. Agregá el ajo, mezclá unos segundos e incorporá el tomate. Condimentá con sal, pimienta y orégano, y añadí una pizca de azúcar para equilibrar la acidez. Cociná a fuego bajo unos 10–12 minutos.

Mientras tanto, calentá el agua o el caldo en una olla. Cuando rompa hervor, añadí la polenta en forma de lluvia mientras mezclás con cuchara de madera para evitar grumos. Bajá el fuego y cociná 1-2 minutos hasta que espese. Sumá la manteca, el queso y, si querés, un chorrito de leche. Ajustá sal y pimienta.

Serví la polenta bien caliente, con la salsa por encima y un poco más de queso rallado para terminar.

La polenta cremosa es una de esas recetas que recuerdan que no hace falta complicarse para comer rico. Con ingredientes básicos y pasos sencillos, se convierte en un plato lleno de sabor, ideal para el invierno y para resolver comidas rápidas sin perder calidez.