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22 de octubre de 2009
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entrevista

Rafael Quevedo, sin pelos en las cuerdas

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El cantautor cubano se sentó a dialogar con El Sol sobre su disco Aunque te lo diga todo. Como anticipo y regalo, una canción inédita.

Medio desaparecido de la escena local, con pocas presentaciones pero con mucho trabajo encima, Rafael Quevedo es uno de esos tipos con los que es bueno charlar, un poco por su acento cubano, otro tanto por los giros idiomáticos poco frecuentes en boca de los mendocinos, pero, especialmente, porque le gusta conversar, y cuando lo hace es como si permanentemente relatara una historia que va a ser bueno conocer. El Sol se encontró con Quevedo y se sentó a conversar con él sobre su nuevo CD, Aunque te lo diga todo.   

El arte de decir. Aunque te lo diga todo marca un giro en la producción de Rafael Quevedo, especialmente en lo musical y en lo instrumental, y él mismo se encarga de dejarlo en claro durante la conversación.

¿Cómo definirías el disco? Me es difícil definirlo, Aunque te diga todo es como un puente que me hace llegar a lo que siempre he estado buscando, el encuentro con mi sonido, esa cosa que te diferencia del resto, que hace de tu singularidad un sello, algo así como lo que los escritores, los cineastas, los pintores llaman el tono, el trazo, la expresión, el estilo. No sé en qué medida lo he logrado, lo cierto es que en este disco me siento dentro de mi hábitat y no en uno prestado, es como un salto hacia dentro de mí. 

La poética de estas canciones tiene algo de mixtura con lo mendocino, como cuando decís “pateando calles”. ¿Percibís ya la influencia de tantos años viviendo aquí? No creo, a pesar del agradecimiento por todos estos años, por lo menos no lo percibo en la canción o cuando escribo, aunque puedo no haberme dado cuenta. En el habla cotidiana, en la forma de vida, sí se van colando cosas. Lo de “pateando las calles” es de Rubén Valle, con quien hice Yo era Lennon. Con el Lennon de él y el mío salió esta canción. Lo que sí noto es que me sumerjo más profundo cuando digo, y que lo mendocino, lo argentino me ha hecho retomar el espíritu roquero, aquel que tenía en mis primeros años con la guitarra, aquel de cuando niño quería ser un Beatle. También siento, porque algunos resortes se mueven, que cualquier día de estos brotará una tonada-son o una guajira-tonada a “lo Quevedo”. Cuando se dé, será mi tributo a esta tierra que me ha acogido como un hijo, y quiera Dios pueda insertarse en una Vendimia con derecho propio, ese que da la tierra en que se ha vivido.

Respecto de lo de tu música, ya no suena tanto a trova, sino más bien a canción en un sentido más amplio, con cosas medio roqueras por momentos.  Siempre estuvo en mí esta mirada, este sentido amplio de asumir la canción. La trova fue el parto. Esto que me comentas luego de escuchar el disco es, ni más ni menos, que llegó la mayoría de edad, la etapa en que uno se separa de los padres para hacer su camino. Si no lo expresé antes así, tan marcado, fue porque la guitarra como único vehículo de expresión no me permitía, la guitarra y esa mirada purista que arrastramos los trovadores y los cubanos trovadores más, a partir de la imagen de Silvio, Pablo, Noel, todo eso más mis limitaciones. Este cambio que sientes en el disco viene de la necesidad, por decantación y asfixia, en medio de la búsqueda por llegar a mí. Claro que fue consciente, a nadie le gusta vivir de prestado, y esa era ropa que me calzaba pero no era mía, no fue una incursión hacia la ampliación de estilos, es, como te comenté antes, un salto hacia mí mismo. 

Sin embargo, hay como un diálogo con la obra de otros autores, como en las citas de películas, y da la sensación de que todo el disco es un ir y venir dialógico. ¿Sentís que tu obra es un puente entre la gente y otros artistas? Seguro debe haber varios diálogos, son guiños que a veces hago para resaltar lo que me ha alimentado o alimenta, son cosas que me gusta brindar cuando nacen como plantas silvestres, nada de injertos. Lo de las películas en Siglo XX en filme lo disfruté mucho, las citas musicales en los arreglos y los diálogos entre ellas y los acontecimientos del siglo pasado fueron un banquete. En Yo era Lennon, el dibujo que hace la guitarra en un momento recordando I’m my life fue un homenaje. Y, ¿sabes?, no me he preguntado eso de ser puente entre la gente y otros artistas, pero si por lo menos sirvo para eso y esos otros artistas son buenos, bienvenido sea. 

¿En qué estás trabajando? Estoy componiendo bastante luego de una época, para mí, de vacas flacas. Ya hay varias canciones nuevas, que sobrepasan el número ideal para un disco, lo que será un buen problema a la hora de la selección. Tendré que seguir postergando la aparición de un montón de canciones que han quedado esperando por entrar a la sala de grabaciones, canciones muy queribles, pero mejor que sobren que carecer de ellas, pues mientras haya luz hay que seguir hacia delante. En cuanto a otros proyectos a corto plazo, no hay mucho de qué hablar, estoy tocando poco en la ciudad. A mediano y largo plazo hay mucho más movimiento, pero prefiero hablar cuando esté montado en ellos, no en el tren, sí en el avión.

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