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3 de mayo de 2007
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CIUDAD

Queja de vecinos por la inseguridad

Son del barrio Soberanía Nacional. Acusaron a algunas personas del Flores

    Desde que les robaron todas las herramientas del taller, Marcelo Pedrosa y Ariel Martín trabajan a media máquina con elementos que les prestaron y otros que compraron a crédito. A Marcelo no le importa tanto que hayan desvalijado su casa, ubicada en el barrio Soberanía Nacional de Ciudad, como quedarse sin lo necesario para trabajar y salir adelante. Estos vecinos aseguran que los responsables de los robos en la zona son chicos que no superan los once años que viven en algunas de las precarias casas del barrio Flores, ubicadas dentro del predio de la Universidad Nacional de Cuyo.

    Marcelo Pedrosa afirma que no todas las personas del asentamiento son malas, pero recalca que un grupo de menores atemoriza en forma permanente a los vecinos, quienes ya han sido víctimas de una seguidilla de robos, uno de los cuales terminó con la muerte de un hombre cuando los ladrones lo tiraron a la acequia y se golpeó la cabeza con el cordón. El taller de los dos hombres, quienes fueron compañeros de estudio, está ubicado en la casa de Marcelo Pedrosa, aunque hoy parece un garaje más porque quedan unas pocas herramientas.

    Desde el living de su casa, que está literalmente vacío porque se llevaron desde los muebles y el televisor hasta la ropa de su esposa y su hija, cuenta que los últimos días de marzo, un grupo de chicos forzó el portón e ingresó a la vivienda cuando no había nadie. El hombre regresó a su casa y se encontró con un escenario más que desagradable: no quedaba nada. Al día siguiente, alguien les dejó bajo la puerta un papel que decía quiénes les habían robado y en qué casa del asentamiento estaban las cosas.

    Con esta información, los hombres pidieron a los policías que allanaran la vivienda pero la orden del juez llegó tres días después y no encontraron nada. “Los chicos pasaban con la ropa y las zapatillas de mi esposa y mi hija, llevaban las herramientas bajo el brazo para venderlas. Es como si se burlaran de uno y nadie puede hacer nada”, comentó Pedrosa. Los vecinos denunciaron que hay una total falta de acción de la policía, que sólo se hace presente en el barrio cuando se producen los robos pero que después no establece ninguna conexión con ellos.

    A través de la unión vecinal, la gente intentó que, por lo menos, se limpiara el predio del asentamiento –que está directamente conectado con el barrio Soberanía–, ya que la gran cantidad de arbustos ayuda a que los delincuentes se escondan sin problemas. Después de algunos pedidos sin resultado, terminaron ellos mismos limpiando el lugar. Otra de las posibilidades que se plantearon fue hacer una marcha contra la inseguridad, aunque los vecinos decidieron finalmente participar de la convocatoria para el 5 de mayo que hizo el marido de Laura Abonassar, la mujer asesinada en Godoy Cruz.

SIN ERRADICACIÓN. Los vecinos del barrio Soberanía aseguran que el asentamiento Flores nunca termina de erradicarse. Pese a que mucha gente que vivió en el asentamiento recibió una vivienda, van llegando otros y levantan una nueva. El predio sobre el que se levanta el asentamiento está dentro de los terrenos de la UNCuyo. La institución trabaja en un proyecto de erradicación junto con la comuna de Capital.

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