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12 de junio de 2019
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Justicia federal

Liberan al policía que le habría pedido US$ 7.000 a un abogado, pero va a juicio

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Sergio Garrido, con el moderno auto en el que fue sorprendido por los pesquisas.

Se trata del subinspector de la Federal detenido en agosto del año pasado. Lo procesaron, estuvo diez meses preso y pagó a una caución de 200 mil pesos. Más allá de la excarcelación porque no hay riesgo de fuga ni de entorpecimiento de la investigación, su situación es complicada y se sentará en el banquillo. Nuevos detalles de un caso que generó malestar.

La tarde del lunes 13 de agosto del año pasado hubo malestar y sorpresa en algunas áreas de la Policía Federal de Mendoza: un subinspector de esa fuerza quedó detenido por estar sospechado de pedirle una importante cantidad de dinero a un hombre al que habían allanado en Las Heras por una investigación de drogas a cambio de aminorar su situación procesal.

La víctima denunció al efectivo y, 17 días después, un grupo pesquisas de la Gendarmería lo detuvo luego de pactar la entrega de la plata debajo de un puente, en el departamento de Luján.

El policía Sergio Alejandro Garrido –nacido el 12 de setiembre de 1986 en Buenos Aires– terminó procesado y en la cárcel.

Le endilgaron la calificación de extorsión en grado de tentativa en concurso real con exacciones ilegales.

En las últimas horas se conocieron más detalles de esa causa: Garrido fue liberado a cambio del pago de una caución de 200 mil pesos pero deberá sentarse en el banquillo de los acusados en un par de meses.

Más allá de que estuvo diez meses en prisión, trascendió que el hombre al que le habría pedido el dinero es un reconocido abogado local (se reserva su identidad por pedido de los investigadores), quien fue allanado buscando pruebas en una causa por estupefacientes.

Lo cierto es que el abogado de Garrido, Bernardo Calderón, apeló la resolución que no le permitía recuperar la libertad a su cliente, y la Cámara de Apelaciones, a través de los magistrados Olga Pura Arrabal y Gustavo Castiñeira de Dios, le dio la razón.

Ver también: Cayó un policía federal por pedir coimas en una causa por drogas

De esta forma, el policía seguirá sometido a proceso pero en la calle. En primera instancia, a Garrido le habían negado la libertad por riesgo de fuga y entorpecimiento de la instrucción.

Calderón, para argumentar el caso, expuso que la causa ya se había terminado de investigar y que Garrido se encontraba separado de la Policía Federal, por lo que, prácticamente, resultaría imposible tener una incidencia negativa en la causa porque ya se produjeron todas las pruebas.

Además, explicó que, por la calificación que le endilgaron, no arriesga muchos años de encierro en caso de ser hallado culpable, por lo que no tendría sentido fugarse.

A su turno, el representante del Ministerio Público, Dante Vega, esta vez no se opuso a que Garrido dejara la cárcel.

Si bien señaló que dos meses después de la captura emitió un dictamen negativo para la excarcelación, al demorarse la realización del debate y al no ser más parte de la policía, consideró que podía recuperar la libertad a cambio de una fianza de 200 mil pesos.

Después de una corta deliberación, los jueces fallaron, por unanimidad, revocar la resolución de primera instancia y le concedieron la libertad caucionada.

Le fijaron una serie de reglas de conducta, como ir a firmar semanalmente ante el Tribunal Federal Nº2 y no salir de la provincia y el país sin previa autorización, y dieron por cerrada la etapa de apelaciones.

Sorprendido

El caso tuvo su inicio el 27 de julio del año pasado, cuando personal de la Policía Federal hizo un allanamiento en la casa de un abogado, en la manzana B del barrio Raíz I, de Las Heras.

Trascendió en su momento que la medida no arrojó resultados positivos. Garrido –añade la investigación judicial– le habría pedido 7 mil dólares al letrado allanado a cambio de hacerlo zafar de la causa.

Fuentes judiciales y policiales detallaron a El Sol por aquellos días que “Garrido podría ser parte de un grupo de policías que se dedicaba a exigir dinero a personas allanadas”.

Lo cierto es que el abogado decidió denunciar al subinspector ese mismo día, y personal de la Gendarmería inició una investigación, la que dio resultados el 13 de agosto, cuando detuvieron a Garrido.

El letrado, siempre siguiendo los pasos que le pedía la Gendarmería, pactó la entrega de los dólares con Garrido a las 20 en el puente Azcuénaga y ruta 40, en Luján.

Hasta ese lugar, donde se encontraba la “carnada”, se dirigió Garrido en su auto particular, un moderno VW Vento negro.

Allí lo esperaba una mujer que trabaja con los gendarmes pero el policía nunca se bajó del vehículo. Analizó el terreno, se estacionó y, al no ver a la mujer, decidió marcharse.

A un kilómetro del lugar, los pesquisas le frenaron el paso al auto y procedieron a detenerlo.

Que Garrido haya llegado en su auto para encontrarse con quien le había prometido la entrega de los 7 mil dólares fue prueba suficiente para procesarlo y enviarlo a la cárcel.

Enterados de la captura, solicitaron el pase a pasiva de Garrido y terminó fuera de la fuerza.

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