Dos sismos en la madrugada mendocina

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2 de octubre de 2019
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Salud femenina

¿Qué patologías pueden dificultar la posibilidad de quedar embarazada?

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Hay diversos trastornos que pueden afectar la fertilidad de una mujer, un aspecto fundamental para quienes se encuentran en esta búsqueda.

Hay muchas mujeres que tienen dificultades para concebir un embarazo, incluso al punto de que deben comenzar un tratamiento para poder finalmente concretarlo. Lo cierto es que son muchas las patologías y trastornos que pueden afectar la capacidad fértil o el embarazo en sí mismo. Esto significa que no hay una sola causa a la que se pueda atribuir la incapacidad o dificultad para quedar embarazada, sino que puede suceder por muchos motivos.

Es por eso que, al momento de pensar en quedar embarazada o ante la pérdida de un embarazo, es necesario considerar cuáles son las afecciones que pueden estar afectando la salud de la mujer y, en consecuencia, a su potencial embarazo. Para ello es fundamental la consulta con un especialista, que evaluará la situación, eventualmente indicará estudios diagnósticos, y podrá determinar dónde está el origen de la situación.

¿Cuáles son, entonces, las causas más comunes?

Una de las más frecuentes es la endometriosis, una afección que provoca que las células que normalmente recubren la cavidad uterina, llamadas endometrio, crezcan fuera del útero. Según algunas investigaciones recopiladas por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus iniciales en inglés), entre el 25% y el 50% de las mujeres infértiles tiene endometriosis y que entre el 30% y el 40% de las mujeres con endometriosis es infértil.

Por su parte, el síndrome del ovario poliquístico también una de las causas más comunes de infertilidad en las mujeres. Es una enfermedad en la que los ovarios de la mujer, y en algunos casos las glándulas suprarrenales, producen más andrógenos (un tipo de hormona) de lo normal. Los altos niveles de esta hormona interfieren con el desarrollo de los folículos ováricos y con la liberación de los óvulos durante la ovulación. Como resultado, pueden desarrollarse sacos llenos de líquido, o quistes, dentro de los ovarios.

Otra de las patologías que se ubica dentro de este grupo es la falla ovárica prematura, un trastorno en el que los ovarios de la mujer dejan de producir hormonas y óvulos a una edad temprana. Lo que sucede con las mujeres que la padecen es que no ovulan de manera regular, o a veces no ovulan en absoluto, y pueden tener niveles hormonales anormales debido a problemas en los ovarios.

Es por eso que muy frecuentemente tienen problemas para quedar embarazadas. Sin embargo, es importante destacar que el embarazo es posible, tanto con tratamiento médico como sin él.

Los fibromas uterinos pueden, al igual que las afecciones citadas anteriormente, causar dificultades en este sentido. Los fibromas uterinos son tumores no cancerosos que se forman dentro del útero. En algunos casos, dependiendo de su tamaño y ubicación, pueden provocar síntomas o pasar de manera asintomática. Todavía no se conocen las causas precisas que hacen que se formen este tipo de estructuras, pero sí se sabe que pueden afectar la fertilidad.

Es así que pueden contribuir a la infertilidad y se encuentran en entre el 5% y el 10% de las mujeres infértiles. Cabe mencionar los fibromas que se encuentran en la cavidad uterina -en oposición a los que crecen dentro de las paredes del útero-, o aquellos con un diámetro mayor a 6 centímetros, tienen más probabilidad de afectar de manera negativa la fertilidad.

Además, es más probable que los fibromas afecten de manera negativa la fertilidad de la mujer si cambian la posición del cuello uterino, lo que puede reducir la cantidad de esperma que entra al útero; cambian la forma del útero, lo que puede interferir con el movimiento del esperma o con la implantación; obstruyen las trompas de Falopio, lo que impide que el esperma llegue al óvulo y que óvulo fertilizado avance hacia el útero; o interfieren con el flujo de sangre hacia el útero, lo que impide que el embrión se implante.

Además, hay causas generales de infertilidad, que no son patologías como tales, sino que pueden aparecer por diversos motivos.

La incapacidad de ovular es una de ellas y constituye la causa más común, dado que afecta al 40% de las mujeres con problemas de infertilidad. La falta de ovulación puede ser consecuencia de falla ovárica prematura, de síndrome de ovario poliquístico o de envejecimiento. También puede aparecer por baja reserva ovárica -los ovarios de la mujer tienen pocos óvulos debido al proceso normal de envejecimiento- o por trastornos endócrinos, que afectan las hormonas que produce el cuerpo. La amenorrea hipotalámica, en la que una estructura del cerebro llamada hipotálamo produce niveles anormales de hormonas, y la hiperprolactinemia, en la que los niveles de la hormona prolactina son demasiado altos, puede actuar de esta manera en el organismo. Por último, la enfermedad de tiroides, la enfermedad suprarrenal y el consumo de tabaco, pueden afectar la ovulación.

Los problemas estructurales del sistema reproductivo generalmente están relacionados a la presencia de tejido anormal en las trompas de Falopio o en el útero. Así, si las trompas de Falopio están obstruidas, los óvulos no pueden pasar de los ovarios al útero y el espermatozoide no puede alcanzar el óvulo para fertilizarlo. La obstrucción de las trompas de Falopio puede estar asociada a endometriosis, fibromas uterinos, enfermedad pélvica inflamatoria, una infección de las estructuras reproductivas de la mujer generalmente causada por las bacterias de una infección de transmisión sexual (STI por sus siglas en inglés) común, como la gonorrea o la clamidia. Además, algunas mujeres nacen con las trompas de Falopio obstruidas.

Por su parte, los problemas estructurales del útero que podrían causar infertilidad pueden ser fibromas uterinos, pólipos, cicatrices en el útero por lesiones o cirugías anteriores, o un útero con una forma no común podría afectar la capacidad de la mujer de mantener el embarazo luego de concebir.

Por otra parte, las infecciones también pueden causar infertilidad. La clamidia es una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes que puede afectar la fertilidad femenina. Las infecciones crónicas en el útero también pueden reducir la cantidad o la calidad del moco cervical -la sustancia pegajosa o resbaladiza que se acumula en el útero y en la vagina-. Una menor cantidad o una calidad más baja de este fluido pueden dificultar la capacidad de las mujeres de quedar embarazadas.

Hay mujeres que sufren una incapacidad para que sus óvulos maduren correctamente. Esta situación puede deberse a problemas hormonales, a la falta de unas proteínas llamadas quinasas dependientes de ciclinas, a lesiones en los ovarios o a la falla ovárica prematura.

Los problemas en la implantación también afectan severamente la capacidad de concebir un embaraza. Sus causas pueden ser defectos genéticos, un endometrio fino, defectos embrionarios -como problemas con lo masculino o lo femenino o defectos del esperma-, o endometriosis.

Por último, hay algunos trastornos autoinmunes hacen que el sistema inmunitario del cuerpo ataque los tejidos normales que normalmente ignoraría. Los trastornos autoinmunes, como el lupus o la artritis reumatoide, puede hacer que el sistema inmunitario de una mujer rechace el óvulo y evite que se implante, o que corte el flujo de sangre al embrión implantado. De la misma manera, pueden atacar al esperma y a los órganos reproductivos.

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