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14 de junio de 2018
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Salud femenina

¿Qué es el síndrome de shock tóxico y cómo puede afectar a las mujeres?

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Esta infección puede causar fiebre alta, baja la tensión sanguínea, mareos, desmayos, confusión, vómitos y lo peor del caso, es que no existe un tratamiento.

El síndrome de shock tóxico (SST) es una infección muy peligrosa que es causada por las toxinas generadas por las bacterias estafilococo y estreptococo, que se encuentran de forma natural en nuestro cuerpo como en la nariz o la vagina. La infección está asociada con el uso de tampones o por no tratar una herida grave a tiempo.

El caso de Lauren Wasser -la modelo que, según ha relatado a la prensa estadounidense, perdió una pierna a causa del síndrome del shock tóxico asociado al uso de tampones (SST)- ha instalado este trastorno grave aunque muy infrecuente.

La enfermedad de la que hablan los prospectos de la mayoría de las marcas de tampones, se puede desencadenar por la presencia de dos tipos de bacterias, el Staphylococcus aureus y el Streptococcus pyogenes. Algunas de las cepas de ambas son capaces de producir una toxina que puede provocar una sepsis -una infección generalizada que se extiende por todo el cuerpo. No todas las infecciones por estos patógenos provocan un SST, sino que este aparece únicamente en las personas cuyo sistema inmunitario no ha desarrollado anticuerpos para hacer frente a la acción de las toxinas.

¿Cuál es la relación existente entre el SST y los tampones que puede utilizar cualquier mujer?

Los especialistas señalan que el vínculo tiene que ver con el grado de absorción del tampón; esto significa que cuanto más absorbente es, más riesgo hay de contraer el síndrome. El motivo es que se altera el equilibrio de las bacterias presentes naturalmente en la vagina, lo cual implica un descenso de los lactobacilos que actúan como defensores frente a una posible infección.

De hecho, a finales de los años 70 en Estados Unidos, hubo un boom de mujeres usuarias de tampones afectadas con el síndrome de shock tóxico. Los fabricantes redujeron los materiales absorbentes de los tampones y disminuyeron drásticamente el número de casos.

Es importante tener en cuenta que este síndrome puede se puede desencadenar a partir de cualquier elemento que se introduzca en la vagina -copas menstruales o diafragmas, por ejemplo-, pero el riesgo es mucho menor que en el caso de los tampones.

Aunque los primeros casos de SST que se describieron a finales de los ‘70 estaban relacionados con el uso de tampones, el síndrome del shock tóxico también puede afectar a niños, mujeres pos menopáusicas y hombres y se ha asociado con infecciones cutáneas, quemaduras y operaciones quirúrgicas. De hecho, según datos de los Institutos de Salud de EEUU (NIH), hoy en día menos de la mitad de los casos de STT están asociados al uso de tampones.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas más frecuentes que presentan las personas con SST son malestar general, confusión, fiebre alta, presión arterial baja, náuseas, vómitos, diarrea o erupciones en la piel, entre otros.

Un dato importante es que los síntomas -en consecuencia, la enfermedad- avanzan en forma rápida. Por eso, retirar el tampón y consultar a un profesional médico ante la aparición de cualquiera de estos síntomas es un factor central que puede cambiar el futuro de evolución de la paciente.

El trastorno puede generar complicaciones de forma rápida y provocar una insuficiencia renal, cardíaca o hepática. En los casos más extremos, es una enfermedad que puede conducir a la muerte. Generalmente, la enfermedad se trata con antibióticos y con todos aquellos medicamentos dirigidos a recuperar las constantes vitales del paciente. En caso de que el paciente se encuentre en un nivel de gravedad mayor será el especialista consultado el encargado de determinar cuál es la terapia más adecuada.

Para prevenir la aparición de un síndrome del shock tóxico asociado al uso de tampones se recomienda evitar el uso de tampones altamente absorbentes y cambiarlos con frecuencia -cada 4-6 horas-. A su vez, es importante no reutilizar los aplicadores -para aquellos que lo tengan- y, al menos una vez al día durante la menstruación, recurrir a otras opciones higiénicas.

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