Alerta de Defensa Civil por tormentas en distintas zonas de Mendoza
access_time 18:35
|
9 de febrero de 2007
|
|
Análisis

Puja salarial 2007: se lanzó la carrera

El especialista analiza los pormenores de la negociación entre los empresarios y los sindicatos por el aumento de los sueldos. La iniciativa del Ejecutivo nacional.

   Ya se ha lanzado la carrera con respecto a los aumentos salariales en el año 2007. Si bien el Gobierno nacional avalará aumentos de salarios dentro de las convenciones colectivas de trabajo (por ahora, avalarán aumentos de hasta 20%), no será de manera uniforme para la mayoría de los sectores. Se estudia en el seno del Gobierno colocarles un tope a los sectores económicos que más crecieron en el 2006.

   Pero, por ahora, sólo quien tenga más poder relativo de negociación es quien llevará la delantera. El sector empresarial pretende un incremento salarial entre 10% y 12%; en cambio, los sindicatos se acercan más a 20%. Todo esto se realiza sin analizar para nada cómo se está comportando (o se venía comportando) el mercado laboral desde el punto de vista económico.

   Como es sabido, la economía estudia el modo como la sociedad gestiona sus recursos escasos y el trabajo (formal = blanco) está mostrando síntomas de escasez, más allá de que la tasa de desempleo esté disminuyendo. El año pasado, muchos de los sectores que más crecieron encontraban problemas serios al intentar cubrir vacantes de personal calificado y con experiencia.

   Por lo tanto, estos sectores tendrán que buscar su personal en otras empresas, es decir, recurrirán a personal que ya está ocupado, aumentándoles el salario que ya reciben para, de esta manera, tentarlos a que se decidan a cambiar de empresa. Esto pasa necesariamente por fuera de los acuerdos de salarios, porque es una cuestión netamente de oferta y demanda laboral.

   Por eso, los aumentos de salarios no son uniformes para dejar a todos contentos. Hay sectores que están con margen para poder ofrecer mejores salarios y condiciones con respecto a los sectores más rezagados. Algo que es interesante tener en cuenta es que, en Argentina, hay productos que se exportan, dados los altos precios internacionales de sus productos, y hay productos que domésticamente están “pisados” por los acuerdos de precios. Esto viene a colación de que se van a marcar más las diferencias entre los distintos sectores al intentar aumentar salarialmente a todos por igual.

  Otro dato a tener en cuenta es que el mercado laboral está bastante rígido, dado que los salarios informales están creciendo a una tasa mayor a los salarios formales. Los aumentos en los salarios informales o negros tienen que ver con la paulatina disminución de la tasa de desempleo y en un contexto con una alta demanda de mano de obra en sectores como la construcción y servicios, principalmente con la disminución de la desocupación del sexo masculino.

   Esta posición gubernamental de avalar negociaciones salariales con un techo de 20% y con una amplia dispersión sectorial, a diferencia de 19% único en el año pasado, responde a que estamos en un año netamente electoral y un incremento mayor complicaría una de las variables que más preocupan al Gobierno: la tasa inflacionaria.

   Es muy importante entonces escuchar el pedido del titular de la Confederación General del Trabajo (CGT), el camionero Hugo Moyano, porque este habla después de conversar un porcentaje con el Gobierno. Con esta estrategia buscan quedar lo mejor parados los dos (Gobierno y CGT), como dijimos, en un año electoral y también para mejorar la imagen del titular de dicha confederación, después de sucesos poco felices como el traslado de los restos de Perón, cuando Moyano quedó al borde de ser destituido.

    Entonces, ¿cuál sería la solución más económica del problema? Una lógica sería la de ajustar los sueldos del sector de la administración pública siempre por debajo de lo que se gana en el sector privado para que, de esta forma, exista una rotación desde el público al privado de trabajadores atraídos por mejoras salariales.

   Con lo cual también descomprimiríamos un poco el superávit fiscal (nacional y el déficit fiscal de algunas provincias), que aún tenemos, pero porcentualmente el gasto público viene creciendo a mayor ritmo que los ingresos del fisco. En una economía basada principalmente en acuerdos de precios en la mayoría de los mercados, resulta ilógico pensar que el mercado laboral iba a quedar afuera de estos topes de precios, que se deberían dar libremente por la oferta y la demanda, y el Estado sólo intervenir en los que estén distorsionado.

   Pero no en todos los que pueda para manipular, para contener variables como la tasa inflacionaria. Pensar en cualquier otro tipo de solución para el mercado laboral es una utopía en un año con elecciones presidenciales.

* El autor es miembros del Estudio EconómicoEvaluecon (www.evaluecon. com.ar)

TEMAS:

Opinión

SEGUÍ LEYENDO:

Diario El Sol Mendoza. Domicilio: La Rioja 987, M5500 Mendoza. Argentina. Director Periodístico: Jorge Hirschbrand. © Copyright Cuyo Servycom SA 2020. Todos los derechos reservados.