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12 de octubre de 2009
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Psiquis

Los negocios están pasando por una situación más dañina que tomar agua de una acequia. Días atrás en una roticería vi un cartel que decía: comidas para traer, en un kiosco un cartel que decía recauchutamos chiclets usados, en una farmacia vendían aspirinas por fetas.

Los negocios están pasando por una situación más dañina que tomar agua de una acequia. Días atrás en una roticería vi un cartel que decía: comidas para traer, en un kiosco un cartel que decía recauchutamos chiclets usados, en una farmacia vendían aspirinas por fetas. Algunos restaurantes están ofreciendo sus mesas y que los clientes pongan la comida. Los tacheros me dicen que les ha disminuido la recaudación de tal forma que han llegado a tener que pagar ellos mismos por viajar en taxis.


    Los que vivían del turismo, que son varios en Mendoza, se han quedado sin turistas y, entonces, atienden a los argentinos como si fueran extranjeros, claro que los argentinos ponen condiciones, contratan el servicio pero si no hay que pagar. Los dentistas, por ejemplo, han visto disminuir sus trabajos, porque ya la gente no sabe para qué servían los dientes. ¿A todos les va mal? Bueno, hay profesiones y oficios que se salvan. Por ejemplo, las cocherías mucho problema no tienen, porque la gente se sigue muriendo sin fijarse si hay crisis o no.


     Los psicólogos y psiquiatras, por ejemplo, han visto aumentar considerablemente las consultas en este último tiempo. Y claro, al tipo le bombardean la psiquis. Que la plata que no alcanza, que las cuotas, que las deudas, que la seguridad, que el tránsito por la ciudad que cada vez alcanza más niveles de desastre, que los problemas en la casa, los caños que están viejos y pierden por goleada, el techo que se llueve, los chicos que salen a las cuatro de la mañana del sábado y nadie sabe adónde cuernos están, las noticias de la tele y de los diarios que asustan desde el título que tal dolor en los huesos, que tal dolor en el estómago, que la suegra que viene a vernos demasiado seguido, que el amigo del alma que nos clavó con la garantía. ¡Eeeeehhh! Loco.


     No hay marulo que se aguante tanta presión. Entonces, uno recurre a los especialistas. Según datos publicados ayer, 32 por ciento de los argentinos declaró que alguna vez realizó una consulta psicológica, contra 26% que lo había hecho en el 2006. Y esto va en aumento, y más en el sector de los jóvenes. Son muchos los que ya no tienen un médico de cabecera sino un psicólogo de cabecera. Estamos mal de arriba, presionados, urgidos, apurados, exigidos…y mientras tanto, por la calle, suelta de cuerpo, livianita de ropas, y con una sonrisa puesta, anda la vida. Muy pocos le dan bolilla.

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