Las fuertes lluvias, provocadas por el fenómeno de El Niño, han causado inundaciones en la provincia –sobre todo en la zona metropolitana– y en varios sectores del país. Esto ha dejado al descubierto la falta de infraestructura para que algunas zonas no se vean tapadas por el agua. Pero también muestra otra cara: la negligencia.

No sólo muchos mendocinos arrojan basura a las acequias y canales haciendo que estos se tapen, sino que algunos otros se han instalado al borde o en el interior de las cuencas aluvionales sin tener consciencia del peligro que esto implica.

En este sentido, desde la comuna que lidera el radical Daniel Orozco confiaron que les preocupa la cantidad de puesteros y viviendas sociales que se han emplazados en los colectores Las Heras y San Isidro.Y ya piensan en un plan de reubicación.

Por su lado, Mario Salomón, secretario de Gestión Hídrica del Departamento General de Irrigación, explicó que en el área metropolitana hay 22 cuencas aluvionales y que 50 por ciento de ellas tienen obras de defensa. Pero que la otra mitad no posee esos trabajos y toda el agua que arrastran termina cayendo a la red de riego y, por ello, es tan importante que los mendocinos no las ensucien y las autoridades las mantengan limpias.

David Cangialosi, titular de la Dirección de Hidráulica de la Provincia, puntualizó que hacen “un trabajo en conjunto con Irrigación para limpiar los cauces”, pero que a los dos días de haberse efectuado la limpieza ya están llenos de desechos otra vez. Inclusive señaló que cada vez que los maquinistas van a limpiar el canal que bordea el barrio Infanta, en Las Heras, son amenazados con armas de fuego. En estos trabajos sólo en combustibles gastan alrededor de 250 mil pesos.

Más allá de la higiene de estos lugares, el punto que más preocupa a las autoridades es la usurpación de esos terrenos o los emprendimientos privados que están al margen de las cuencas. “Desde la década del 70 que no tenemos eventos torrenciales importantes. Entonces, la gente se acostumbra y cree que aquí no pasa nada. El 4 de enero de 1970 cayeron 110 milímetros de agua en una hora y se destruyó la antigua presa Frías. El 5 de enero de este año, llovió durante 4 horas lo que implicó 35 milímetros acumulados. El problema de las lluvias torrenciales en la provincia es que como estamos en pendiente, toman energía y arrastran con todo a su paso. No es como el litoral que al estar en una meseta el agua se queda acumulada”, explicó Cangialosi.

Y párrafo seguido aseveró: “Mendoza es una zona sísmica pero, también, es una zona aluvional. Ante esto podemos hacer obras de mitigación pero el riesgo cero no existe. Por eso es importante que seamos consciente del lugar donde vivimos y dónde emplazamos nuestras viviendas. Si una persona se instala dentro del cauce de un río, no puedo hacerle un muro alrededor para darle seguridad”, dijo el director de Hidráulica, y vio con buenos ojos que los mandatarios de los departamentos que alberga el piedemonte sean del mismo color político ya que confía que eso permitirá ordenarlo.

Asentamiento en Papagayos.

La urbanización en la zona

Arquitectos, ingenieros civiles y diferentes profesionales que se desenvuelven en ámbitos académicos, han alertado, durante años, de los peligros que implica que el Gran Mendoza se expanda hacia el oeste: es decir, la urbanización en el piedemonte.

A fines de diciembre, la Agencia Provincial de Ordenamiento Territorial (APOT) presentó un documento titulado “Macrozonificación del Pedemonte” en el que se determinan 11 áreas libres que podrían ser ocupadas por asentamientos urbanos. Las mismas están ubicadas en Las Heras (7), Godoy Cruz (3) y Capital (1).

La arquitecta e investigadora del CIFOT, Mariela López Rodríguez, en 2008 alertaba en un informe que en las últimas décadas, el rápido crecimiento de la población urbana hacia las zonas de piedemonte ha incrementado notablemente el riesgo aluvional a través de nuevos proyectos inmobiliarios, asentamientos de barrios precarios, basurales a cielo abierto y extracción de áridos, debido a que esto genera problemas muy importantes como el aumento de las superficies impermeabilizadas y la deforestación, lo que provoca una disminución de la infiltración y un aumento de los aportes aluvionales en volumen y velocidad hacia la zonas más bajas.

Pedro Noguera, titular de la Dirección de Planeamiento y Ordenamiento Territorial de Las Heras, dijo que no aprobarán proyectos de barrios sin el visto bueno de la comisión que los regula. Y señaló que han comenzado un trabajo de inspección de los lugares “para censar cuántas familias están viviendo en zona de riesgo”.

“El objetivo es tratar de conscientizar y reubicar a esas personas. Por otro lado, estamos estudiando las zonas para realizar trampas de aguas a dos mil metros de altura y poder darle un uso correcto. Pero como recién iniciamos la gestión estamos viendo qué hizo la anterior y haciendo números para nuestro plan que implicaría una inversión muy costosa”, confió el hombre de Orozco.

 

El intendente de la Municipalidad de Mendoza, Rodolfo Suárez, dictó una ordenanza en diciembre que prohibe las construcciones en el piedemonte. “A partir del asentamiento Néstro Kirchner, hacia el oeste no tiene que crecer la Ciudad. Ese es el límite y con las lluvias el peligro es mayor. Sólo en el barrio La Favorita tenemos 25 mil personas. Lo hacemos por el bien de todos”, comentó.

Diego Coronel, responsable de Ambiente, Obras y Servicios Públicos de Godoy Cruz, y Érica Pulido, de la Dirección de Planificación comentaron que ese departamento cuenta con una serie de obras de “defensas aluvionales” que han realizado en conjunto con Hidráulica y puntualizaron que las cuencas están liberadas de construcciones y que los barrios que están emplazados en el piedemonte son en su mayoría viviendas sociales de fines de los ’80 y principio de los ’90.

Los funcionarios godoicruceños aseguraron que si bien ese departamento crece hacia el oeste, el límite urbano está demarcado por la calle Perón. “Estamos evaluando la posibilidad de expandirnos pero no sin antes terminar un estudio de riesgo sísmico y aluvional”, comentó la arquitecta Pulido.

A su turno, el intendente de Luján de Cuyo, Omar De Marchi, manifestó su preocupación por la cantidad de agua que se acumula en Chacras de Coria cada vez que llueve intensamente. El mandatario municipal manifestó que el desorden existente en todo el piedemonte es evidente y que entre la Provincia y los municipios deben buscar una solución urgente para definir realmente cuáles son las partes aptas y cuáles no para la urbanización. Y puso de ejemplo, que en algunas zonas altas se permitió construcciones que impermeabilizaron los terrenos con la erradicación de la flora autóctona.

“Luján no ha aprobado nunca obras de este tipo”, confirmó y señaló que en Las Heras sí y esto terminó perjudicando a su departamento. “Con Orozco tenemos una excelente relación personal que ahora tenemos que llevar a los institucional y transmitir al resto de las organizaciones para que trabajemos en conjunto y podamos regularizar la urbanización en el piedemonte”, aseveró De Marchi.

 

Las obras

Según los pronósticos climatológicos, las fuertes tormentas continuarán durante todo el verano lo que implica que la provincia seguirá atravesando situaciones críticas  en este sentido. Cangialosi confió que el sistema de mitigación aluvional “está en condiciones” y pidió a la población que mantenga los cauces en buen estado no arrojando basura.

También pidió consciencia a la hora de construir y comprar un lote: “El inconveniente no son los grande emprendimientos porque estos tienen que pasar inspecciones y realizar reservorios de agua. Hasta el momento hay sólo 8 grandes proyectos autorizados. Pero nos preocupan los pequeños de 300 o 500 metros, donde las personas hacen sus casitas y al ser una vivienda individual desde Hidráulica no tenemos conocimiento y muchos suelen cubrir las zonas aluvionales”.

Y finalizó anhelando que este año se consiga el dinero para la presa Chacras de Coria que permitiría contener las aguas que provienen del piedemonte tras una intensa tormenta. La obra está en los planes de Hidráulica desde hace algunos años pero no han conseguido la financiación. “La presa implica unos 150 millones de pesos y la obra completa unos 500 millones”, detalló el funcionario.

En este sentido, Irrigación está buscando fondos internacionales para poder concretar el Programa Integral Sistema Cacique Guaymallén. Junto con la FAO (Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura) y el PROSAP (Programa de Servicios Agrícolas Provinciales) hicieron una investigación y encontraron problemáticas en el sistema de riego, el abastecimiento a plantas potabilizadoras, el vertido de residuos sólidos urbanos, la reutilización de aguas servidas, el ordenamiento territorial en torno de él, el sistema aluvional completo del Gran Mendoza, entre otras y se desarrollaron alternativas de solución que contribuyan a un mejor aprovechamiento productivo y social.

El Programa comenzó a finales del 2013 y del diagnóstico surgió la necesidad de mejorar el servicio de agua en cantidad, calidad, oportunidad y equidad, para todos los usos, minimizando los riesgos, de manera tal que contribuya al desarrollo sustentable de la Provincia. Para ello se necesita una inversión de 5.500 millones de pesos.

Las cuencas, según el Instituto Nacional del Agua (INA).

Mapa del INA.

Las cuencas que integran el área aluvional de norte a sur, son:

Cuenca San Isidro (SIS). La más extensa de las cuencas aluvionales: 145,7 km2. Sus cauces principales, ríos San Isidro y Casa de Piedra, desembocan en el dique del mismo nombre. Su relieve es muy abrupto y su altura máxima se encuentra en el cerro Chimenea (3.100 m, aproximadamente); la mínima se halla alrededor de los 1.100 m.

Cuenca Papagayos (PAP). El cauce principal termina en el vaso del dique de nombre homónimo, formado por la confluencia de los torrentes La Obligación y Cajón de Minas. Al llegar al área urbana cambia su denominación por Los Ciruelos, hasta su culminación en el Cacique Guaymallén. Posee una superficie de 56,8 km2. Sus cotas extremas son: máxima, cerro Pajarito (2.795 m); la mínima se encuentra en el orden de 980 m.

Cuenca Frías (FRI). El curso principal desemboca en el dique Frías, de allí se prolonga por el interior de la ciudad de Mendoza y desemboca en el Cacique Guaymallén. Posee una extensión de 24,5 km2, su altura máxima es el cerro Bayo (1.527 m) y la mínima se encuentra en el orden de los 930 m.

Cuenca Maure (MAU). El curso principal desemboca en el dique del mismo nombre, donde se inicia el zanjón Maure, atraviesa la ciudad de Godoy Cruz y desemboca en el canal Cacique Guaymallén. La superficie de la cuenca es de 56 km2 y sus alturas se desarrollan entre 1.900 y 950 msnm.

Las dos últimas cuencas revisten una mayor importancia socioeconómica debido a que son las que afectan zonas de alta densidad poblacional y gran concentración comercial e industrial.

Cuenca Cerro Petaca (PET). Posee una extensión de 22,9 km2 y no presenta un cauce principal definido; los excedentes hídricos se concentran en el colector Tejo. La máxima altura se encuentra en la Cerrillada Pedemontana, en el cerro Puntudo (1.477 m); la mínima es del orden de 1.000 m.

Cuenca El Peral (EPE). Desagua en el colector Sosa y su cuenca presenta una extensión de 17,2 km2 y altura extremas entre 2.600 y 900 m.