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12 de octubre de 2017
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Fiscalía de Homicidios

Prisión preventiva para el acusado de asesinar a un ex convicto

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El acusado, Nicolás Marchán.

Se trata de Nicolás Daniel Marchán (22), quien continuará alojado en el penal. Está sindicado de ultimar de dos disparos a Franco Sosa Pizarro (23) el 5 de setiembre en el barrio Parque Sur, en Godoy Cruz. Además, siguen buscando al señalado cómplice del hecho.

Nicolás Daniel Marchán Videla (22), único detenido por el homicidio de Franco Alexander Sosa Pizarro (23), ocurrido el martes 5 de setiembre en el barrio Parque Sur de Godoy Cruz, seguirá en la cárcel luego de que el miércoles se le dictara la prisión preventiva. La misma fue solicitada por la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, que está a cargo de la instrucción del crimen.

Marchán, quien en un principio fue detenido con su hermano menor y luego quedó en libertad, fue sindicado por testigos como uno de los dos agresores que, a bordo de una moto, le dispararon y provocaron la muerte a la víctima. En tanto, los detectives continúan con la búsqueda de su presunto cómplice, Matías Cortez, alias el Maldito.

La audiencia que determinó que Marchán siga tras las rejas se llevó a cabo ayer por la mañana en el Primer Juzgado de Garantías, a cargo de María Cristina Pietrasanta.

Instantánea detención

Marchán Videla cayó pocas horas después de que Sosa fue ultimado de dos disparos, cuando estaba en la casa de su novia, en el citado barrio.

Desde un principio, testigos oculares y familiares de la víctima tiraron sobre la mesa el nombre de los hermanos Marchán. Al parecer, ya existía una bronca entre ambos jóvenes y Sosa Pizarro, quien había salido del penal poco tiempo antes y no tardó en hacer algunos enemigos en el complejo donde reside su pareja de entonces. Incluso, días previos al crimen había sido atacado a balazos mientras caminaba junto a su hermano por el Rasquín, otro barrio de la zona.

Los pesquisas de Homicidios no tardaron en actuar y allanaron la casa de los Marchán unas tres horas después del deceso de Sosa Pizarro. La misma está ubicada en la manzana Ñ, al oeste del Parque Sur, dirección hacia la que huyeron los autores de los fatales disparos.

En el procedimiento se detuvo a Nicolás y a su hermano menor, como los presuntos homicidas. Mientras que otros familiares también fueron aprehendidos pero finalmente quedaron en libertad ya que poco tenían que ver con el hecho de sangre. En el procedimiento se logró secuestrar cinco celulares, que iban a ser analizados, y dos cascos, los cuales pensaban que habrían sido utilizados en el crimen.

Los Marchán fueron imputados, pero, con el pasar de los días, apareció una serie de testimonios que desprenderían de la investigación al menor.

Fueron directivos de una escuela donde trabajaba el joven quienes aseguraron que había estado en el establecimiento en el momento en que mataron a Sosa Pizarro, por lo que recuperó la libertad.

El móvil

Los detectives barajan dos hipótesis. Una de las líneas investigativas apuntaba a un presunto ajuste de cuentas por drogas. Según aportó un pesquisa policial, el ataque pudo haberse producido por una disputa por territorios de venta de estupefacientes al por menor. Al parecer, los Marchán realizaban esa actividad ilegal durante sus horas como cuidacoches, y Sosa Pizarro habría estado intentando arrebatarles ese punto de venta tras salir de la cárcel, según se desprende de la investigación.

En tanto, la otra versión indicaba que todo pudo tratarse por un problema de vieja data y que estaba conectado con el anterior ataque armado que había padecido la víctima.

El hecho

Sosa Pizarro, oriundo del barrio Villa Jovita, había salido de la cárcel el 28 de junio, tras cumplir una condena por un robo agravado. El ex convicto solía frecuentar la casa de su novia en el Parque Sur.

La chica vive en el monoblock 12, ubicado en una esquina de calle Lautaro y avenida Las Tipas. Sosa estaba fuera de la casa de su pareja el martes 5 de setiembre minutos antes de las 15, cuando fue abordado por dos individuos en una motocicleta, quienes, sin dirigirle palabra, comenzaron a dispararle.

Ante el ataque, la víctima corrió para protegerse detrás de una pared, en el edificio. Sin embargo, dos balas le dieron en la nunca y el pecho. Minutos después, un vecino lo halló tendido en el piso, desangrándose.

El hombre llamó a la línea de emergencias 911 para alertar a las autoridades sobre la situación. Al cabo de algunos minutos, personal policial arribó a la escena y cargó al herido en una patrulla para llevarlo al nosocomio más cercano –el Hospital Lencinas­– pero llegó sin vida.

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