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21 de febrero de 2007
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PRIMERO, LOS NIÑOS

El 27 de diciembre fue sancionada la ley que crea el Registro de Obstaculizadores de Lazos Familiares, dependiente del Ministerio de Gobierno. Esta ley, tan necesaria como esperada, fue impulsada por el senador Leopoldo Cairone (UCR), quien se hizo eco de los padres, entre los que me incluyo, que nos vemos tendenciosamente impedidos por la otra parte a tener contacto con nuestro hijos. Todos sabemos que el incremento de divorcios ha traído como consecuencia niños que muchas veces quedan como rehenes de una pelea entre mayores.

   El 27 de diciembre fue sancionada la ley que crea el Registro de Obstaculizadores de Lazos Familiares, dependiente del Ministerio de Gobierno. Esta ley, tan necesaria como esperada, fue impulsada por el senador Leopoldo Cairone (UCR), quien se hizo eco de los padres, entre los que me incluyo, que nos vemos tendenciosamente impedidos por la otra parte a tener contacto con nuestro hijos.

   Todos sabemos que el incremento de divorcios ha traído como consecuencia niños que muchas veces quedan como rehenes de una pelea entre mayores. También es por todos sabido, incluso la ciencia de la psicología en general lo acepta, que para el normal crecimiento del niño es necesario el contacto con ambos padres. Esto es algo simple pero, a juzgar por la realidad, no lo parece tanto.

   Es inhumano, tanto para el padre como para el hijo, que uno de los progenitores dificulte, obstaculice o de cualquier manera intente impedir el contacto con el padre no conviviente. Es el derecho de contacto con los menores no convivientes un derecho-deber. El derecho de contacto de los padres tiene su fundamento en el derecho natural de todo ser humano, por lo que es un derecho que es independiente de la no convivencia de ambos progenitores.

   El rol paterno y/o materno debe mantenerse incólume por sobre las circunstancias que determinaron la ruptura de la relación o convivencia de los padres. Coartar de algún modo los derechos de los niños comporta una conducta abusiva y de maltrato infantil. Por todo lo expresado, sea bienvenida esta norma que, juntamente con la ley penal Nº24.270, busca desalentar y castigar la práctica malintencionada de impedir u obstaculizar el contacto de los menores con el padre no conviviente y el resto de sus familiares.

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